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Entrevista a The New Raemon: El valor de las palabras

Por Pauper y Meta 0

entrevista a The New Raemon

Quema la Memoria es la selección personal de The New Raemon sobre esta década de trabajo

¿Diez años son muchos o son pocos? Probablemente, según a quien preguntemos, las respuestas son de lo más dispar. Pero más allá de apreciaciones positivas o negativas, diez años suponen una evolución en la forma personal de crear como bien demuestra la trayectoria de The New Raemon. Como resumen personal de esta obra surgió Quema la Memoria (BCore Disc, 2017), que también es un libro en el que Paula Bonet reinterpreta pictóricamente.

Ya está trabajando en su próxima disco. De momento podemos disfrutar de él en directo, en las 3 fechas que cerrarán la gira de Quema la Memoria: el próximo sábado estará en Madrid, en el Ocho y Medio Club (But).

Han sido diez años de trabajo en solitario, ¿cómo ha evolucionado Ramón Rodríguez en este tiempo?

Uff, pues no lo sé. No me analizo en ese contexto.

Sí analizo la obra como escritor. Era una persona con diez años menos de experiencia y entonces escribía como escribía. Te paras y piensas “esto ahora lo habría escrito distinto”, pero es que ahora soy así: tenía que escribir esto así para escribir esto otro.

El error es importante: se trata de ir puliendo las cosas. Y escribir canciones es un ejercicio de síntesis: al final, si sigues haciéndolas es aprender a sintetizar en una letra. Cuantas menos palabras uses y más cosas digas, mejor: al menos así lo entiendo yo. Es algo que a lo mejor no sabes al principio: usas frases más largas para explicar una imagen que a lo mejor con tres palabras ahora lo puedes armar.

En el libro Quema la Memoria (Lunwerg Editores, 2017), aparecen las letras de 84 canciones, ¿has completado la colección con alguna canción más desde entonces?

Ahora hay 14 más.

El 26 de enero comenzó la gira de Quema la Memoria. Aún quedan 3 conciertos para finalizar la gira (Madrid, Donostia y Bilbao) ¿qué sensaciones has tenido durante ella?

Bien. En cada sitio la gente es distinta, depende de la ciudad: no es lo mismo el de Sevilla que el de Granada, siendo ambas de Andalucía, o el de Barcelona que el de Girona. Cada ciudad es diferente, aunque les separen 80 kilómetros.

Pero estoy contento, porque al final quien viene es gente que te sigue y que le gustas, que quiere escuchar tus canciones.

¿En qué te inspiras a la hora de componer? ¿Vivencias propias, ajenas, fantasías…?

De todo, cualquier cosa. Desde una conversación a… Yo tengo una libreta donde apunto de todo, ideas, cosas… incluso antes de escribir canciones: ahí tengo un montón de ideas. Cuando llega el momento de hacer la música, pues abro mis libretas y voy escogiendo frases, cosas que he apuntado, armo una estrofa, “¡ah, vale!, aquí estoy hablando de eso”, y ya la desarrollas. Ese es mi sistema, mi método.

¿Pero lo tienes ordenado de alguna manera?

No, son palabras, frases, todo ahí. Si me interesa mucho una frase en concreto o algo así, la destaco de alguna forma

Hace unas semanas terminaste la grabación de tu nuevo disco en los Estudios La Mina ¿cuándo está planeado el lanzamiento del mismo?

En septiembre.

¿Qué tienen los Estudios La Mina que todo el que va repite? ¿Cómo es trabajar con Raúl Pérez?

Bueno, yo te puedo explicar la relación que yo tengo con él. Es una persona que entiende la idea que le traes y cómo quieres que suene sin tener que explicárselo. Tiene una visión musical muy parecida a la mía. De hecho, ya es el tercer disco que hago con él.

No hay que decir nada, él ya lo pilla al vuelo. Incluso cuando hace alguna sugerencia, es una sugerencia que podrías hacer tú mismo, pero que a lo mejor tú no te has dado cuenta porque llevas tanto tiempo enfocado con eso antes de traérselo… Porque yo se lo preparo muy bien siempre: soy muy metódico, le traigo ya cosas, pistas de casa… Le voy mandando las maquetas, voy viendo el feedback, lo que le gusta, lo que no. Entonces cuando no tienes que hablar y cuando él mismo, a alguien del grupo que está grabando, antes de que le digas tú algo, ya dice él “no, esto aquí no entra, no…”, y piensas “le está diciendo lo mismo que le iba a decir yo”.

Raúl Pérez, lo mismo coincidimos, me parece que es una persona que no habla mucho, pero cuando lo hace, es porque realmente tiene algo que decir.

Eso es. Lo tienes que escuchar. Si él te plantea que algo no funciona, tiene razón seguro. Las veces que pasa, jamás lo cuestionas.

Esto también me pasa con Javi Vega, de Maga, que graba los bajos de mis discos. Es lo mismo. Te dice “quillo, esto no lo veo”: pues si Javi lo dice, es que no lo veo. Ya está, no se lo discuto.

Es como Bob el Silencioso en las películas de Kevin Smith.

Y a mí me gusta trabajar con gente que sabes que le gusta lo que haces, que quieren participar y no tienen ningún reparo en dar su opinión en algún momento porque saben que tú la respetas mucho. No hay ningún miedo en plantear nada porque saben que tú no te lo vas a tomar a mal. He grabado muchos discos, con muchos productores y también he repetido, más o menos por eso, porque hay un diálogo. Pero con Raúl es todavía más acusado, porque yo no hablo mucho (ahora sí, porque estoy en una estrevista ;)), y él tampoco. Somos muy amigos pero realmente horas habladas tampoco tenemos muchas. Es una sincronía mucho más mental, a nivel emocional.

En noviembre de 2017 se comunicaba a través de Facebook la salida de algunos miembros de Madee…

Ni caso, porque es un grupo que ha costado mucho hacerlo funcionar. Ahora estamos como volviendo a ver qué hacemos, pero cuesta mucho. Es el problema cuando eres amigo de alguien, desde el cole, y has tocado con él toda la vida: hay tanta confianza que, al final, nos encontramos en una calle sin salida pero nadie es capaz de coger la iniciativa. A lo mejor en otro momento vital, yo podría haber dicho “tiro yo del carro”, que es lo que siempre funciona. Pero es que a lo mejor yo ahora tampoco puedo porque tengo un niño pequeño, mi curro… No tengo tanto tiempo como hace tres años, por ejemplo.

Entonces nos tenemos que adaptar un poco todos al tiempo que tienes. Y es un Cristo. Hay ganas de hacer cosas, pero dices de quedar un día pero el otro no puede… Y siempre ha pasado, pero como hay tanta confianza, pues ¿qué le voy a decir?

Estamos ahí, y cuando se pueda, algo se hará, porque canciones hay, tres o cuatro, y lo que queremos es ir sacando singles de vez en cuando. Hay intención, pero no te puedo decir cuándo porque como no lo sé. Pasa el tiempo hasta que alguien coge la iniciativa, el que sea, y dice “iros a la mierda, quedamos a ensayar tal día y ya está”. Pero al final quedamos para ensayar y en vez de eso nos vamos a cenar, porque no nos vemos mucho.

Repasando la lista de músicos con los que has colaborado es inmesa. Ricky Faulkner, Fran Nixon, Ricardo Vicente, Charlie Bautista, Javier Vega, McEnroe… ¿Con quién te gustaría colaborar y todavía no has tenido oportunidad?

Pues no lo sé porque tampoco me hago esas preguntas. Siempre voy por inercia, gente que conoces, una cosa lleva a la otra… y ya está. Con Charlie, por ejemplo, somos amigos desde hace muchos años, y es un tío al que quiero mucho. Sé que le gusta lo que hago y por eso ha subido a veces a bolos a tocar, porque quiere hacerlo, sobre todo cuando venimos a Madrid (de hecho tocará en el próximo concierto). Y al final es eso, como él también va muy liado, pues ahora se ha dado el momento. Un día que estaba por aquí, le dije “tío, voy a grabar estos días, ¿puedes venir? Te pago el AVE, te hago la ola… lo que quieras”, así que ya lo preparamos con suficiente tiempo para que él pudiera venir.

Son cosas que surgen por sinergias y porque hay ganas de hacerlo pero tampoco me lo planteo. Con el único que lo hice fue con Ricardo Lezón (McEnroe), en plan “con este tío, quiero hacer un disco”. Esa es la única vez que ha sido tan deliberado. Las otras veces ha sido en plan “una cosa lleva a la otra, hicimos unos bolos, te planteas si hacer un disco y dices, venga, vale”. Y ya está.

A veces cuando lo meditas más, como esto de Ricardo, hubo que esperar dos años para poder hacerlo, porque uno estaba de gira, el otro no sé qué…

¿Harás algo más con Ricardo?

Supongo que sí, seguro, pero no sé cuándo. Él está con su disco, ahora yo con el mío, y nos pasará algo igual. Cuando se pueda, se hará.

El disco quedó tan guay que, claro, ahora hay que hacerlo pero con la presión de “joder, es que ese quedó de puta madre”. Pero claro, no había presión, era en plan “qué guay está quedando”. Ahora hay que hacer el discazo de la vida. ¡Qué palo! Ya lo haremos.

En 2007 colaboraste con la compañía de danza La Intrusa, y el año pasado con la ilustradora Paula Bonet. ¿Te gustaría colaborar con algún otro proyecto artístico?

Bueno, hice la música de la obra de teatro La Pols (2014), que luego se hizo la peli, en la que también hice la banda sonora. He hecho tebeos… uff, pues no sé.

Es que esto también ha sido tal como viene. Lo que sí que procuro es hacerlo con gente que cuando te lo proponga, como en el caso de Llàtzer García, el dramaturgo, que ya le conocía y es amigo mío desde hace muchos años, que es un crack, dices “pues claro que te hago la música”. Aparte de que él tenía muy claro cómo quería que fuera todo, y hacer ese trabajo también me parecía interesante: tú no eres una pieza fundamental de la obra, eres una cosa externa, que está al servicio de esto. Lo coges con una perspectiva que es como un reto, y no tienes todo el peso.

No es un disco mío, que tenga que defender en directo, ni nada, sino que es hacer una música que funcione con este texto. Lo tienes que medir, pensar cómo se hace… al final eran canciones, que las letras estaban relacionadas con lo que pasaba, cuándo entra, cuánta música se necesita… Cuanto menos mejor, como en una película: cuanta menos música incidental mejor, porque si no es un poco rococó.

Por último, un momento madre de la Pantoja: como padre ¿qué sientes al ver que el proyecto de Leia y Jazz (Mourn) ha tenido tan buena acogida tanto nacional como internacional?

¿Qué voy a sentir? Me parece muy guay, me alegro mucho por ellas, porque están viviendo cosas que otras chavalas no van a vivir a esa edad. Están viajando por el mundo, conociendo gente, para ellas es como un regalo. Estás viviendo mundo, cosas, que son fuera de lo común porque es algo que no pasa aquí, que no acostumbra a pasar y más tan jóvenes. Yo creo que es merecido porque este grupo, los cuatro chavales, lo hacen por vocación, porque les gusta tocar y les gusta hacer canciones, no por ser famosos ni nada de esto. Han tenido la suerte de que alguien escuchó las canciones, y vio que eso era de verdad, que es el resumen de todo esto. Como es de verdad, llega y comunica.

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