Arctic Monkeys: “Tranquility Base Hotel & Casino”

Por Armando Rendón 0

Arctic Monkeys - Tranquility Base Hotel & Casino

La banda inglesa de Sheffield, comandada por Alex Turner, pone de largo su sexto LP tras el aclamado “AM”. Nick Cave o Leonard Cohen han sido algunas de las referencias que la banda ha tomado para la composición de los once temas que se incluyen en Tranquility Base Hotel & Casino.

Vamos a poner las cosas en su sitio. Cuando escuchas que Arctic Monkeys, cohetáneos de The Strokes y junto a estos en cierta medida regeneradores de la escena del rock internacional (con la etiqueta de post punk o con la que les de la gana poner), esperas que eso sea lo que reciban tus oídos: rock, guitarras, letras subversivas, etc. Te preparas para saltar al primer acorde o para gritar estrofas como “¿por qué me llamas sólo cuando estás puesta/o?”. Y cuando te pones frente a los once temas y lo que escuchas se parece más a Wilco que a Red Hot Chili Peppers, te quedas un poco en “shock”. Y dices, “¿qué coño es esto?”.

Luego, tras hacer un ejercicio de introspección importante te dices “Vamos a escucharlos otra vez, sabiendo que claramente no es lo que esperaba”. Y a partir de ahí, empiezas a digerirlo de otra manera, con otra predisposición. Y se te cuela el disco una y otra vez, aunque al principio hayas maldecido a Alex Turner y a toda su familia. Partiendo de la valoración que cada uno libremente quiera hacer del disco y sabiendo que Tranquility Base Hotel & Casino no suena a Arctic Monkeys, a este que les escribe el disco le convence y definitivamente le gusta. Uno entiende a los críticos y a los no críticos, se pone en el lugar de la banda que quiere cambiar, innovar….¿no es eso lo que siempre exigimos?, y también echa de menos el estilo musical que esperaba volver a disfrutar. Porque algunos dirán, para sonar al Wilco ya tenemos a Wilco, yo quiero que Arctic Monkeys suenen a Arctic Monkeys.

En mi caso, valoro esa evolución en la banda, aunque esa evolución se acerque más a una madurez musical reflexiva que reivindicativa. Desde aquí y hablando en nombre propio, no vamos a convencer a nadie ni a predicar a favor de esta nueva obra. Simplemente, el resultado me ha gustado, tiene la solvencia de una banda ya de por si solvente y con unas composiciones (incluidas sus letras, por supuesto) que, dentro del estilo marcado por ellos mismos, son de un nivel artístico indiscutible. En “AM” ya había un guiño a este estilo, como una especie de premonición de lo que tenía en la cabeza Alex Turner. Ese tema era “I Wanna Be Yours”, que apuntaba la línea que sigue este último largo. Pero claro, en este caso no “rechinaba” tanto porque era uno entre muchos.

 

 

Quede claro que Alex Turner y los suyos no inventan nada nuevo, no rompen con su línea para innovar con algo distinto. Simplemente varían su rumbo musical y el resultado, para este que les escribe, es de mucho nivel. Como he leído por ahí, los Arctic se han disfrazado de sus mayores, de bandas con registros menos “agresivos” pero igualmente válidas y valorables.  Ello se manifiesta también en el protagonismo del piano sobre la guitarra, del soul incluso a veces sobre el rock. Disco de asimilación lenta, que al ansioso de guitarras lo tumba a la primera, pero que tiene mucho que saborear y sin duda, mucho donde disfrutar. No me imagino como trasladará la banda el disco al directo en festivales, lo veo poco adaptable a este tipo de eventos y sí mucho más adecuado para interpretarlo en teatros o salas más “reducidas”. Sea como sea, no era lo esperado, pero el resultado aun siendo un estilo totalmente distinto al esperado, merece la pena ser escuchado y disfrutado con calma.

Aquí les dejamos “Tranquility Base Hotel & Casino”.

 

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