Crónica del concierto de Cuello, Vulk y Ed Schrader’s Music Beat en Sound Isidro

Por Ana Rguez. Borrego 0

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Tres estilos, tres ritmos, tres grupos diferentes

Probablemente, al escuchar cada uno de los grupos por separado, chocaba un poco su combinación en este concierto. La engañosa luminosidad de Cuello, la sensación tortuosa de Vulk, el recuerdo de otra época de Ed Schrader’s Music Beat… Sin embargo, al terminar la noche, el resultado  fue una interesante experimentación en torno al ritmo.

Abríamos el año con Regalo Doble (BCore Disc, 2018), un retorno más que necesario pues Cuello nos tenía acostumbrado a un disco por año. Por si fuera poco, la despedida de Betunizer nos dejaba un poco huérfanos de la creatividad de José Guerrero. El concepto e identidad de uno y otro grupo son diferentes pero su forma de interpretar es tan personal como adictiva. La gracia de Cuello es que explora una vertiente entre el punk y el power pop, con cierta mala leche. Sí, porque mientras que la música transmite una cierta sensación de buen rollo, las letras son harina de otro costal: hay un punto de acidez que se agradece, porque la vida no es tan pop.

Pero más allá de todo ello, lo que siempre destacará la energía de Cuello. Está en el disco y lo trasladan al directo a la perfección. Lo desarrollaba a tal ritmo José Guerrero, secundado por Nick Perry, que hubo un par de momentos que el batería Óscar Mezquita pidió una tregua.

La noche se tornó más dura con Vulk. Su propuesta es prácticamente lo opuesto, pues optan por la oscuridad de lo industrial. A veces asusta ver grupos tan jóvenes que transmiten una sensación tan tortuosa; aún así, choca especialmente porque te convence esa visceralidad. Su peso y personalidad sonoros son inconfundibles pero quizás el aspecto más poderoso de su directo es la convicción interpretativa de su cantante. Da igual que la canción sea en inglés o en vasco: se deja arrastrar por los temas, haciendo que su cuerpo sea parte del significado.

Sus gestos y movimientos refuerzan lo que canta, haciendo de él uno de esos front man que son difíciles de olvidar. Hay dolor e incomodez pero lo transmite al más puro estilo griego, rozando la catársis. La cuestión es que sólo tienen un larga duración y un par de EPs y ya demuestran una seguridad aplastante en directo. ¿Cómo evolucionarán? Será interesante descubrirlo.

La sorpresa de la noche la tenía Ed Schrader’s Music Beat. Porque no te puedes imaginar el directo con solo escuchar un disco. Son de esa estirpe de dúos que te hacen preguntarte cómo sólo dos personas son capaces de liarla así. Devlin Rice con su bajo, sus pedales y los samplers, y Ed Schrader con una tesitura vocal propia de un crooner y sus bailes desaforados. Con un cierto aire de los ochenta, son capaces de hacer canciones de diferentes géneros que brillan por sí mismas: desde el punk más pegajoso hasta temas melódicos, pasando por el pop más puro.

En la última prueba de sonido nos sorprendió cantando una de Frank Sinatra a capella. Y así siguió, derrochando poderío vocal, apoyado por un músico multicapas, que quizás queda en la sombra por la versatilidad y empatía de Ed Schrader. Presentaron todas las canciones de Riddles (Carpark Records, 2018) y dejaron clara una cosa: su sutileza para evocar otra época no está al alcance de todos.

En definitiva, la noche fue una más que interesante y resultona evolución de ritmos.

Galería del concierto de Cuello, Vulk y Ed Schrader’s Music Beat en Sound Isidro

Fotografías por Ignacio Sánchez-Suárez.

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