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Jon Hopkins – Singularity

Por El Último de la Fila 0

Jon Hopkins - Singularity

9.5

9.5
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Me encanta la música que consigue llevarme a otros sitios, la que con solo cerrar los ojos te puede transportar a la otra punta del mundo o hacer que recuerdes aquel momento tan alegre, tan triste. Por eso Singularity me parece una obra de arte.

Podría ser arriesgado comenzar una reseña mostrando tan claramente lo ensimismado que me tiene este álbum, pero lo cierto es que merece ser piropeado hasta el hartazgo. Jon Hopkins regresa por la puerta grande tras un merecido y necesario descanso. Tras todo lo que tras las resacas de Insides, su banda sonora de Monsters y su último LP Immunity, el británico, que parece tocado por la varita mágica, nos entrega nueve viajes siderales. La angustiosa “Singularity” es la encargada de abrir este trabajo con su crescendo opresor que termina por romper desatando una auténtica persecución de película. Ecos a los elegantes bailes de Röyksopp es lo que encontramos en el que sirvió como primer single del disco: “Emerald Rush”. El alma de Hopkins puesta a disposición del disfrute, como ocurre con la inquietante “Neon Pattern Drum” con su comienzo entrecortado para entregarnos un fabuloso desarrollo lleno de color. Y he aquí que nos topamos con el núcleo de Singularity, “Everything Connected”, la pieza que le da sentido a la obra. Más de diez fantásticos minutos en los que dejarse llevar es una obligación. IDM de quilates.

Tras una primera mitad agitada, el productor británicos nos invita a adentrarnos en su lado más íntimo con temas donde su querido piano es el protagonista. “Echo Dissolve” y el corte final “Recovery” dan muestra de su amplitud de miras, así como la relajante y coral “Feel First Life”, que consigue que el viaje de vuelta a la Tierra tras “Everything Connected” sea de lo más cómodo. Cristalina es “C O S M”, precioso interludio que debería darse la mano con el regreso al baile que se nos presenta en “Luminous Begins”, el tema más largo del álbum y en el que es fácil perderse por sus cientos de recovecos.

En definitiva, poesía hecha música que ya desde aquí nombro como uno de los discos del año.

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