Crónica del Primavera Sound 2018: Música en Estado Puro

Por Armando Rendón 0

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La Edición de 2018 del Primavera Sound ha vuelto a ser un éxito organizativo, de público y una demostración de que, sin duda alguna, es y será una referencia a nivel mundial en la gestión de este tipo de eventos musicales. 220.000 asistentes se han congregado en estos días durante la celebración del festival.

 

A pesar de las presiones de las multinacionales, las que controlan el negocio o al menos tratan de que no se les escape de las manos, Gabi Ruiz y su gente, con catorce escenarios ubicados en el recinto del Parc del Forum, más uno en pleno centro de Barcelona, siguen haciendo que el Primavera Sound convierta la ciudad condal durante una semana en el escaparate musical donde mira y se mira todo el mundo de la música que se precie. El festival ya está conformado por una terna de festivales en su interior, el ubicado en el Parc del Forum, el Primavera Bits y el Primavera a la Ciudat. A esto, añádanle una multitud de actividades relacionadas con el mundo musical a lo largo del año, tanto en Madrid como en Barcelona, así como la gestión en Oporto (Portugal) de otro extraordinario festival, igual o mejor valorado incluso que el que se celebra en Barcelona. Y es que este evento fundado por cuatro locos amigos enamorados de la música, se hace cada vez más grande, más heterogéneo, pero sin perder de vista sus orígenes ni su vocación de “diversión” y cierto hedonismo. Y si encima, Adam Granduciel  el alma mater de The War on Drugs, curtidos en mil festivales y conciertos, va y suelta “Bienvenidos al mejor festival del mundo”, pues poco más que añadir. Otro aspecto a reseñar fue el nivel alto y diverso de la oferta culinaria, así como contar con un Punto de información específico para atender posibles agresiones sexuales.

Aunque desde el lunes ya habían programados conciertos en la Sala Apolo, la sala del Festival y que durante el año sirve de testeo para lo que luego será el cartel. El miércoles, jornada de puertas abiertas pensando en que la ciudad y sus habitantes sean los primeros en ser beneficiarios de este evento que va más allá del negocio. Y jornada de entrada libre, que ya de por sí podría conformar un “line up” en cualquier otra ciudad o festival del mundo. Para ir abriendo boca ocho conciertos gratuitos y el celebrado en el Auditori Rockdelux, donde Spiritualized with Orchestra an Choir, proponía disfrutar de un evento único e irrepetible. Estilos heterogéneos para el pistoletazo (que mal suena) de salida, desde la clase del pop pegadizo y bailable de Belle&Sebastian, al trap de Young Beef, a la revelación del año en las voces de María Arnal i Marcel Bages o la electrónica descarada y visual de la chilena Javiera Mena.

Jueves 31

 

Y a partir de ahí, el jueves 31 de Mayo comenzaba la experiencia oficial, sí experiencia o vivencia porque esto trasciende más allá de ir a un festival de música al uso. A partir de ahí, hay que hacerse una planificación de conciertos, gestionar bien los solapes y ver si en algún momento da tiempo para avituallarse, en alguno de los innumerables lugares que el festival habilita a tal efecto y que cubren los gustos y necesidades de todos los allí asistentes. Y para empezar, una de las grandes sorpresas que nos descubre esta edición de 2018, The Zephyr Bones en el escenario Pitchfork. A las 17:40 nos permitían disfrutar ya de música en directo, a la espera de ver a Hinds en uno de los escenarios principales, en el escenario SEAT. La zona, conocida entre los asiduos del festival como Mordor (por su dimensión, por simular un campo de batalla y por esa polvareda que se monta cada vez que hay sobre el escenario uno de los llamados “cabezas de cartel”), y que  conste que la propia Organización lleva años reclamando al Ayuntamiento de Barcelona su adecentamiento y debido asfaltado para que el público gane en comodidad y en confortabilidad, allí es donde se ubican los dos escenarios principales y que acogen año tras año los conciertos más relevantes del festival, tiene unas dimensiones descomunales que permiten una aforo de miles de personas y que en esas primeras horas de la tarde suele trasladar cierto desamparo para los que ya desde muy temprano van a presenciar los primeros conciertos. Algo así sucedió con Hinds, que a pesar de que tenían allí un buen número de fieles, no congregaron aun a mucho público a las seis de la tarde, ya que hacía calor y la jornada prometía emociones fuertes en sus horas nocturnas. Tras disfrutar de las travesuras musicales de Hinds y su divertida apuesta de pop, rock y garaje que a pesar de su juventud se ha consolidado y crecido como la espuma (posiblemente sean la banda española más programada en grandes eventos actualmente a nivel mundial), volvimos a la dupla de escenarios donde descubrir nuevas bandas o ver ya a las que despuntan (y que sin duda van a ser referencias en cada uno de sus estilos) como son Pitchfork y Adidas. Yonaka en Adidas, con un rock con tintes electrónicos y que pone en escena la voz portentosa de su cantante Theresa Jarvis y una base de guitarras que consiguió que los allí presentes no tuvieran un respiro durante los más de cuarenta minutos que duró el concierto. Muchos de los que ya estaban por el festival, decidieron ver, con muy buen criterio, a Warpaint, nosotros sin embargo apostamos por The Twilight Sad buscando ese sonido tan personal de esta veterana banda escocesa. Y no solo no nos equivocamos, al contrario, dieron un concierto memorable, pleno de entrega y que nos ganó desde el primer minuto. Sonido oscuro y envolvente durante la actuación, con la voz de James Graham tan similar a Editors, y repaso de buena parte de su trayectoria que iniciaron allá por 2006. Si The Cure los han invitado en alguno de sus últimos conciertos para que fuesen sus teloneros, no ha sido lógicamente por casualidad. Sonido que mezcla con equilibrio dosis de shoegaze, punk y electrónica, la épica de lo íntimo.

Y llegaba, para este que les escribe, uno de esos momentos que llevas esperando mucho tiempo y que por fin vas a poder disfrutar. The War on Drugs estaban programados en uno de los dos escenarios principales, Mango, a las 20:50. Los estadounidenses, reconocidos con todo merecimiento al mejor disco de 2014 por “Lost in the Dream” (posiblemente uno de los mejores discos, más redondo, de los últimos años), estuvieron a la altura de los más grandes. Adam Granduciel  y los suyos me recordaron mucho a Wilco, aunque con su estilo más calmado, más marcado por esas composiciones largas, poderosas en su progresión y de, normalmente, final épico. Con idas y venidas entre sus dos últimos LP, nos regalaron uno de los conciertos más aclamados del festival, poniendo a todos los allí presentes literalmente a soñar despiertos con un final compuesto por “Red Eyes”, “Under Pressure” y “Eyes to the Wind”. Música en estado puro con unos solos de guitarra interpretados por el propio Granduciel, que sin duda están al alcance de muy pocos a nivel mundial.

Tras este chute musical, empezaban los solapes y teníamos que comenzar a seleccionar según nuestras preferencias, que por supuesto no coincidían con las de muchos de los allí presentes. Cierre de concierto de Unknown Mortal Orchestra con Multi Love y conciertazo de ese genio que es Rostam (miembro de Vampire Weekend) al que se le unieron a los coros las Haim (sí, las mismísimas divas norteamericanas, esto es el Primavera Sound). Con vientos como acompañantes (tres violines y un chelo), Rostam Batmanglij este genio de la música desplegó  de forma íntima y apoyado de un acompañamiento visual de lo más sugerente, su genialidad con guiños a sus otras bandas (Vampire Weekend y Discovery). En nuestra elección, tuvimos que conformarnos con escuchar solo algunos temas de Nick Kave and the Bad Seeds, que eran otra de las grandes apuestas musicales del festival, y que tras comentar con los asistentes, fue todo un éxito y una oportunidad única para sus fieles de verlo en España. Tras esta “degustación” exquisita, nos fuimos a ver al dúo estadounidense Sylvan Esso. Amelia y Nick, te hacen bailar sí o sí. No es una opción a elegir mientras los ves en directo, su puesta en escena, su pop electrónico, sus bailes y la complicidad con la que se manejan, hacen que hipnotizados por el sonido de los sintetizadores irremediablemente te veas obligado a bailar y lo que es mejor, a disfrutar. Porque hay mucha clase en lo que hacen, mucho cuidado en las composiciones y eso los coloca en posiciones de liderazgo dentro de este ámbito de la música electrónica. El remate para nosotros en la noche del jueves lo pusieron Chvrches. Cuando ves salir al escenario a Lauren, con ese vestido de gasa que parecía vestida para ir a la cama y con esas plataformas no te imaginas que de ese “cuerpecito” pueda salir tanta energía y generar un torrente de voz que noquea. Los escoceses venían a poner de largo su recién estrenado “Love is Dead”, permitiéndose el lujo de cerrar el concierto con una de las canciones del mismo “Never Say Die”. La banda podría llevarse varias horas tocando a base de éxitos, pero en su tramo final, adicionalmente al cierre señalado, nos regalaron “Leave a trace”, “Clearest blue” y “The Mother we share”, que para este que les escribe, hubiesen sido mejor epílogo que el escogido, pero entiendo que manda la promoción del disco nuevo.

Viernes 1

Día complicado para la organización, día de reajustes, locura de gestiones, contactos varios y soluciones de emergencia que pudiesen estar a la altura, cubriesen las bajas y permitiesen que el festival siguiese a la altura de lo previsto. Como explicó posteriormente Gabi Ruiz, esto fueron los hechos que se produjeron según la Organización

Había rumores muy fundados sobre la actuación de Los Planetas, pero no en el formato que definitivamente tuvo lugar. Desde muy temprano se notaba en el ambiente la tensión y la necesidad de dar respuesta a un imprevisto muy importante para el festival ya que Migos, sin duda alguna era uno de los grandes reclamos de esta edición, causaban baja al parecer por “perder” un vuelo. Como comenzamos muy pronto la jornada, estuvimos indagando y tras los primeros rumores se confirmaron, Migos no tocaban. Aceleraron las gestiones los organizadores, ubicaron a Los Planetas en uno de los escenarios principales y Skepta accedió a tocar el sábado, cuestión que agradecieron los seguidores y amantes del rap.

Con todo “en su sitio” hubo quien se quejó, quien era indiferente y quien, como es mi caso, se alegró una barbaridad de poder ver a Los Planetas al completo en el escenario Seat. Para este que les escribe, este debía ser el día grande (si es que en el PS se pueden diferenciar días grandes de días no tan grandes). Tocaban The National, y eso era mucho decir. Comenzamos con El Ultimo Vecino a las 17:00 horas, escenario Ray-Ban. Apretaba el sol, Gerard Alegre y los suyos nos regalaron un conciertazo de los suyos, a los más de quinientos valientes que estábamos bajo el astro rey y a los otros más de mil que se refugiaban en las escaleras a la sombra. El futuro es de ellos, con ese formato tan “La dama se esconde”. Con temas como “Antes de conocerme” o “Mi casa nueva” pusieron de manifiesto que son una de las realidades más prometedoras de nuestro indie nacional. Entre dos apuestas españolas del festival, nos vimos un rato a Waxahatchee proyecto 100% femenino (otra de los grandes guiños del festival por la igualdad y por la paridad), que nos dejó locos con su rock y que pusieron de largo su último disco “Out in the Storm” (2017). No las conocíamos y sin duda han sido para nosotros uno de los descubrimientos del festival.

Y hablando de indie nacional, nadie lo representa mejor que La Bien Querida. Y a verla nos fuimos a otro de los escenarios principales, temprano, pero ya con una afluencia de público más que notable. Ana y su banda, en este caso apoyada a la guitarra por Manuel Cabezalí de Havalina (uno de los mejores músicos y productores actuales), se marcó el que es para mí después de verla infinidad de veces, su mejor concierto. Gana mucho La Bien Querida con banda y en este tipo de formato. Tiene tanto de donde escoger ya en su repertorio que puede seleccionar perfectamente para un tipo de concierto más electrónico y bailable, como fue la ocasión. “De momento abril” o “Siete días juntos” fueron algunas de las muestras de lo que son capaces de hacer. Por cierto, reseñable que la chica que la acompañaba a los teclados estaba en estado de buena esperanza, señal más que inequívoca de que se normaliza lo normal. Pasamos un rato a ver a The Breeders y luego venía uno de los dilemas gordos para todos los asistentes. Father Jhon Misty, Superorganism, Moway y/o The National. Ver a los cuatro era imposible. Ver bien a dos de ellos era imposible. Había que elegir entre cuatro señores bandas, cuatro bandas top a nivel mundial. El Primavera oiga. Hice mi elección: pegarme a la primera fila del escenario Mango a esperar a The National y desde ahí, escuchar y ver en las pantallas a Father Jhon Misty (con album recien estrenado), al “hombre” como lo llama el compañero Angel Carmona de Radio 3. Aunque no estuviésemos cerca del concierto, lo que escuchamos trasladaba la sonoridad de la belleza hecha música en las composiciones de este ex batería que decidió golpear, y noquear con la voz. Tiró de composiciones antiguas como “Pure Comedy” o “Total Entertainment Forever” (una locura que se cantaba hasta desde el otro escenario a no se cuentos metros de distancia), para culminar con “The Ideal Husband”, mientras muchos (más bien muchas) de los allí presentes suspiraban y soñaban con un mundo lleno de “vástagos” de Joshua Michael Tillman.

Y si hablamos de clase, atracción, profesionalidad y bagaje musical, que les decimos de Matt Berninger y los suyos. Que les vamos a contar de The National. El amigo entre hermanos, se aprestó puntual a las 21:30 de un jueves que apuntaba a gloria, copa en mano, chaqueta (del Duty Free porque había perdido su maleta en el aeropuerto de Chicago) abrochada que apuntaba seriedad a su desaliño general y al no poder Matt meterse las manos en los bolsillos cerrados aun se llevó toda la noche bromeando sobre esto. La sensación de estar ante uno de los conciertos de tu vida hace que te sugestiones, que antes de empezar estés repasando que van a tocar, si van a interpretar esta o aquella, las emociones de sentir lo que a veces solo la música te transmite, con unos tíos que no conoces de nada, pero que los sigues hace siglos como si fuesen de tu familia y que sabes que te van a hacer feliz, de eso no dudas. Y me hicieron feliz, nos hicieron felices. Por las caras de todos los que abarrotaban la pradera del Forum, aquello se convirtió en un coro de almas al ritmo de la que es una de las mejores bandas del mundo en la actualidad. Para empezar, arranque con el último disco “Sleep Well Beast”(2017), con “Nobody Else Will be There” y “The System Only Dreams in Total Darkness”. Repasaron clásicos como “Bloodbuzz Ohio” (¿la mejor canción de la historia?), “I Need my girl” o “Graceless”, para dejarnos sin aliento en un final con “Mr. November” y “Terrible Love”. Como coda final y dedicada al recientemente fallecido Scott Hutchinson, líder de Frightened Rabbit, tocaron, susurraron, nos transportaron a otro planeta con “About Today”. A partir de esto, ya nada podía ir mal, bajar de la nube será algo que tardará tiempo en que suceda, si es que llega a suceder.

Por el Heineken Hidden Stage comenzaban su concierto Ride, mítica banda de shoegaze y pop con base de sintetizadores a los que ya vi en este mismo recinto hace tres años y a los que decidí “sacrificar” por mi banda española favorita. Es cierto que a Los Planetas los tengo cerquita en Granada, que los he visto multitud de veces, que los volveré a ver este año en Málaga y que como dice Eric, cada concierto es diferente, pero sabía que esta ocasión iba a ser especial. Y lo fue. Tenía que serlo por la situación tan excepcional, tenía que serlo por los lazos que unen al grupo con el festival (más que le pese a la gente de Sidonie), tenía que serlo porque hay una celebración de por medio de los 20 años de “Una semana en el Motor de un Autobús”, tenía que serlo porque ante las dificultades estos músicos se crecen y cuando se lo proponen, son la mejor banda en directo de España, y una de las mejores a nivel mundial. Y decidieron regalarnos el concierto soñado, con un setlist brutal. Junto a algunos de los temas de su último disco como “Hierro y Níquel”, “Seguiriya de los 107 faunos”, “Zona Temporalemente Autónoma” o “Islamabad” (acompañados por Young Beef que tocó en el festival el miércoles en la jornada de puertas abiertas). De la misma manera, se acompañaron como en el original de “No sé cómo te atreves” de Ana, o lo que es lo mismo La Bien Querida, a la que yo precisamente tuve la suerte de conocer gracias a este dúo con J. Y como hilo conductor, como pegamento inseparable, como unión temporalmente indestructible, clásicos de la banda como “Segundo Premio”, “Señora de las Alturas”, “Santos que yo te pinté”, “Corrientes Circulares en el Tiempo” o “Un buen día” (con el que más de uno creímos volar a esa Granada underground, mestiza y del Soria). Eric, a la batería, en su rol de aquí mando yo y vuelo como Morente, hacía retumbar con cuatro millones de golpes a toda Barcelona, y para terminar de despertarla, pusieron colofón al concierto con “Espíritu Olímpico”, “Alegrías del Incendio” y “De Viaje”, con lo que para los seguidores de la banda, se dio por finalizado sin duda uno de los mejores conciertos que se podían esperar de esta banda que ya es más que histórica, mítica.

Pueden imaginar cómo se te queda el cuerpo tras dos “chutes” de adrenalina como los vividos, con dos super bandas ante ti y con dos conciertos más que presenciados, vividos y sentidos con toda la intensidad posible. Pero como decía la famosa entradilla de Super Ratón, el Primavera nos susurraba aquello de “No se vayan todavía, ¡aún hay más¡”. Al menos, y aunque tenía ante mi a otro de los mayores atractivos de todo el festival, lo que se avecinaba era calmado, exquisito y perfecto para dejar el pulso a mínimos, para dejarte casi sin respiración. Cigarettes After Sex , bajo una nebulosa, prácticamente se escondían en el escenario Ray Ban, pareciendo poner de manifiesto de esta forma su introversión y sigiloso triunfalismo. Para mí estos señores, con esa voz tan peculiar de Greg González, con un solo disco homónimo a sus espaldas, son una de las bandas más íntimas y con una sensibilidad más destacable del panorama mundial. El dream pop que facturan y que está grabado a fuego en cada una de sus composiciones es sin duda uno de los mejores descubrimientos recientes que he hecho. De hecho el disco es absolutamente descomunal en su sencillez, en su intimismo y en su emocionalidad. Para arrancarnos el corazón, sostenerlo antes de que se parase, dejando que la brisa del mar lo rodease y posteriormente dejar que latiese al compás que ellos querían, nos dejaron ir con “Apocalypse”, para que quedara bien a las claras que ellos manejaban el pulso de todos los que allí presenciamos su actuación.

Para terminar la noche, algunos decidieron desplazarse al Primavera Bits, en concreto al Bacardi Live, donde tocaban Chromeo. Y yo en mi caso, aposté por Australia, así que esperé a Confidence Man, mientras, alcancé a ver el final del concierto de Idles en el escenario Adidas. Tenía ganas de fiesta, de cuerpo flamenco, de diversión. Y para ello, cuatro “gamberros” musicales sobre el escenario. Dos de ellos disfrazados y ocultos tras sendos “burkas” y otros dos, casi en pelotas. Así son Confidence Man. Pero a pesar de los que pueda parecer, marcan unos registros de electrónica bailable al alcance de muy pocos grupos. Acabar la jornada al ritmo de “Boyfriend (Repeat)” fue un magnifico broche para la jornada.

Sábado 2

Como jornada de semi cierre, ya que el domingo había también programación en el Primavera a la Ciutat, nos preparamos para vivir un día intenso, diverso y sin duda espectacular con los conciertos que estaban programados. Temprano nos acercamos a conocer a Montero en el Primavera with Apple Music. Y preparando lo que se avecinaba, nos fuimos acercando a la zona de escenarios del Forum, presenciado parte del concierto de Christina Rosenvinge, con su irresistible magnetismo y acompañada, al igual que La Bien Querida también de Manuel Cabezalí. Parece que no pasan los años por ella, lanzando trallazos musicales y acidez y verdad en sus letras como el primer día, a pesar de esa, solo aparente, fragilidad corporal.

Y luego, el concierto del festival. Sí, el CONCIERTO, del Primavera Sound, tal cual. Con menos de una hora, Car Seat Headrest, estos casi adolescentes nos demostraron que además de las ganas y el descaro, atesoran una calidad musical y, diría, que hasta poética, descomunal. Verlos salir con ese espíritu desenfadado, con ganas de explotar cada segundo del tiempo del que disponían, con una soltura inusual para su edad y con su indie rock agresivo, espasmódico a veces y sensible en otras. Y ves salir a Will Toledo con esa pinta de no haber roto un plato y sacar a pasear esa voz contundente, envolvente, fue apoteósico. Percusión redoblada, guitarras hirientes y bases de sintes cuando la ocasión lo precisaba. Para empezar, los “muchachos” se tiran al charco y versionan a los Talking Heads, sí, a los mismísimos ídolos estadounidenses. Sonó “Bodys” y por supuesto “Drunk Drivers/Killer Whales”, para rematar con “Nervous Young Inhumans” un concierto de una intensidad y transmisión absolutamente extraordinarios.

Tras el chute imborrable y memorable de CSH, corriendo a ver a unos de los mitos del shoegaze como son Slowdive, sacrifiando a Likke Li, volvíamos a tener que elegir. En 2017 Slowdive presentaban nuevo material después de muchos años de silencio, y en mi caso, iba a verlos por primera vez tras un intento frustrado de presenciarlos en Madcool donde decidieron no tocar tras los acontecimientos acaecidos, poniendo de manifiesto una profesionalidad y honradez inmensas. Y esa profesionalidad se vio reflejada en su directo, con Rachel y Neil y sus voces alucinógenas, comenzando por “Slomo”, pasaron por “Crazy for you” o “Sugar for the pill”, para terminar a base de psicodelia setentera con un cover (homenaje) a Syd Barrett y su tema “Golden Ray” publicado en 1970 (antes de que naciéramos la mayor parte de lo que allí estábamos), y en mi caso puedo decir como se refleja en la letra de esta canción que “yo los oí cantar en la oscuridad”.

Luego Grizzly Bear, como antesala al que para la mayor parte de los asistentes iba a ser el acontecimiento del festival, la vuelta de Arctic Monkeys. Alex Turner y los suyos han presentado recientemente un nuevo disco mucho más intimista, menos guitarrero y seguro que el más introspectivo de su carrera, contando con referencias menos habituales en la banda inglesa. Y aunque el concierto no decepcionó, ni por el setlits, ni por la puesta en escena, ni por la calidad sonora, ni por ese huracán en escena que es Alex Turner, la verdad es que no fue redondo, faltó transmisión, faltó esa ambición y descaro del hambre, de las ganas y de la energía que Arctic siempre ha generado y compartido con sus seguidores. Salvando muchísimo las distancias y las causas, me recordaron muchísimo a lo ocurrido en el mismo escenario, en cuanto a comunión con los asistentes, con el último concierto dado por The Strokes. En el caso de Arctic Monkeys nada que reprochar a su profesionalidad ni al respeto por los que allí nos congregamos, pero esa chispa se echó en falta. Que conste que es una banda a la que sigo y cuya “fe” profeso desde hace años, y sé que comentar esto de un grupo que es capaz de poner patas abajo aquello con temas como “Arabella”, “I Bet You Look Good on the Dancefloor”,   “Why’d you only call me when you’re high?” y rematar con “Do I Wanna Know”, puede ser una osadía, pero es lo que compartimos gran parte de los que lo vivimos.

Tras esto, delicadeza con Beach House (tremendos en su ejecución), Public Service Broadcasting  con ese juego de vientos fusionado con electrónica, que noqueó a los allí presentes. Justo al lado les daban el relevo Mujeres, que consiguieron desatar a los asistentes y hacer que los “pogos” se sucedieran durante toda la actuación, culminada con un homenaje a Kokoshca y su “No volveremos”

Y cuando las cuatro de la mañana asomaban, Dj Coco, o lo que es lo mismo, Abel Suárez a los mandos para hacer bailar a los que se congregaban en el escenario Ray Ban y que se negaban a abandonar definitivamente la edición del Primavera Sound 2018.

Epílogo

Como resumen de la edición de 2018 reseñar que hubo reparto de caretas entre algunos con la cara del “huido” de la justicia, del Sr. Puigdemont. La inmensa mayoría de los allí presentes ni se enteraron, entre otras cosas porque la cara que se reflejaba en la careta podía ser de cualquier señor con gafas y a las horas que se repartieron, creo que pocos distinguirían a Puigdemont de Doña Rogelia, pero la Organización quiso dejar claro su compromiso político. Un guiri me preguntó si así se acababan en España las fiestas…jeje.

Ya están establecidas las fechas para 2019, que serán los días 30, 31 de Mayo y el 1 de Junio, fechas en la que seguro Gabi y su extraordinario equipo vuelven a sorprendernos y sobre todo a regalarnos felicidad en forma de música.

Galería del Primavera Sound 2018

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