Crónica del festival Tomavistas 2018

Por Ana Rguez. Borrego 0

La lluvia no enturbia las impresiones generales de la edición de este año

Al término de la edición de este año se puede afirmar que le quedan muchas ediciones por delante al Tomavistas. Cuatro ediciones que les han servido para ir probando qué era lo que mejor se adaptaba al espíritu de este festival. El parque Tierno Galván es todo un hallazgo que te hace pensar por qué no se hacen más cosas en ese recinto. Pero lo mejor es que con los años le han ido sacando partido: el acceso ha mejorado, la distribución de escenarios, servicios y restauración se ha optimizado… Detalles que se agradecen.

Sin embargo, en esta cuarta edición hubo un invitado inesperado que deslució un poco la jornada del viernes. La lluvia. Cuando todos pensábamos que ese día podríamos disfrutar de los conciertos con cierta tranquilidad apareció una tormenta con mala leche, más propia de julio que de mayo. Una faena, pues apenas estábamos preparados para aquello. Buscar algo que sirviera de techumbre fue algo que explotó la imaginación de la gente al máximo. Más allá de las mesitas de la zona de restauración y de los bajos de algunas estructuras, era curioso ver a aquellos que daban la vuelta a la tapa de los contenedores y se situaban allí abajo.

Una lástima, porque esta situación hizo que se cancelara el concierto de Iseo & The Dodosound y que nos perdiéramos algunos conciertos por cambiarnos de ropa. Era resfriado o Superchunk. Una pena, porque era uno de los conciertos más esperados.

Pero vayamos al grano y nos lanzamos a hacer un ranking de los conciertos que más nos gustaron del Tomavistas 2018. Su intensidad y su sonido merecen resaltarse.

crónica del Tomavistas 2018
Ride por Javier Rosa

1. Ride

Había muchos pesos pesados en el cartel de este año, de estos que muchos preguntan que cómo puede ser que los cabezas de cartel sean artistas y grupos de hace veinte años. Superchunk, The Jesus and Mary Chain… sí, puede ser, pero se mantienen porque siguen teniendo un poderío innegable sobre el escenario. En el caso de Ride debemos sumar un dilatado silencio y un disco de vuelta, Weather Diaries (2017), que escuchas sin pasar canción alguna.

Un maravilloso juego de distorsiones y armonías que creó un todo en el que las canciones de una y otra época no desentonaban. Un viaje sonoro que te hacía flotar y no pensar en estupideces. Resultado: una especie de comunión entre público y artistas que no es tan habitual que se produzca y que son toda una experiencia. Tan bonito y satisfactorio que lo más fácil era acabar con sonrisa de idiota.

2. Él mató a un policía motorizado

Se nos quedó el cuerpo cortado cuando el verano pasado decidieron dejar de lado Madrid dentro de su gira. Los de La Plata fueron recibidos por una numerosa legión de fans (el actor Jon Plazaola de Allí Abajo entre ellos) como la gran banda que son. Habría que intentar dejar de lado la queja de que los sets en los festivales son cortos, pero en este caso los pocos más de 45 minutos que nos dieron nos supieron a poquísimo. Por culpa de esto nos quedamos con las ganas de poder oír “Mujeres bellas y fuertes”, así como los múltiples temazos de sus EPs como “Mi próximo movimiento”, “Amigo piedra”, etc. Pero quedémonos con lo bueno, la fuerza que cobran los temas de los temas de La Síntesis O’Konor, lo bien que se portó el escenario y los pogos con el agua cayendo a cántaros con “Chica de oro” y “Yoni B”, las canciones que pusieron el broche. Que vuelvan ya, la semana que viene, pero a sala por favor.

3. Pony Bravo

La confirmación del cuarteto sevillano fue genial por dos razones: sabes que vas a disfrutar de un directo fetén y esto suponía un nuevo trabajo. Un disco del que extrajeron tres adelantos días antes del Tomavistas.

Una pura anécdota, pues optaron por la artillería pesada. “Noche de setas”, “El político neoliberal”, “Turista ven a Sevilla”… canciones míticas, de sobra conocidas por sus fans y los que no lo son tanto, que demostraron que son un cuarteto que merecerían mayor renombre. Su pericia instrumental es abrumadora (se cambia de uno a otro como si fuera lo más habitual) y sus voces, Daniel Alonso y Pablo Peña, son todo carisma interpretetivo. Hacía tiempo que no se prodigaban por los escenarios, pero está claro que los genios no se marchitan.

Aquello sí que fue la rave de Dios, y podemos reconocer cierto grado de idolatría.

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Los Planetas por Javier Rosa

4. Los Planetas

El plato fuerte del festival, sí, ellos, no defraudó. Sus últimas visitas a la capital en 2017 (Teatro Circo Price y WiZink Center) ya nos hacían presagiar que íbamos a gozarlo de lo lindo. Su concierto puede resumirse en una versión express de sus dos últimos: mini presentación de Zona Temporalmente Autónoma con el popurrí de singles. Su arranque con “Islamabad” ya encandiló a la audiencia, y con “Señoras de las alturas” ya no tuvieron rival. Con J igual de dicharachero fueron tirando canciones casi sin respiro creando su habitual karaoke entre las masas con grandes picos de decibelios en “Santos que yo te pinté”, “Un buen día” o “Segundo premio”.  Teniendo a La Bien Querida por el parque era raro que no se subiera a las tablas, primero para regalarnos “No sé cómo te atreves” y luego junto a Soleá Morente “Espíritu Olímpico”. “Alegrías del incendio” y “De viaje” nos hicieron pegar los últimos gritos y felicitarnos por poder disfrutar una vez más de los granadinos en estado de gracia.

5. Disco Las Palmeras!

Había curiosidad por saber cómo sonaría en directo la experimentación luminosa que Disco Las Palmeras! se habia propuesto con Cálida. ¿Y qué tal? Pues muy bien, ¿cómo si no? Será su rodaje, las ganas que le ponen, ese ritmo de ensayo que se marcan a lo bestia… Incluso Coque, su reciente incorporación en directo, era una pieza completamente integrada.

Fueron muy hábiles a la hora de crear el setlist: después de los nuevos temas se lanzaron a sus clásicos (“A los indecisos”, “Morir o matar”, “La casa cuartel”…), dejando claro que su nivel de distorsión multicapa no es cosa del pasado. A ellos les gusta tensar sus posibilidades sonoras y saben cómo hacerlo, así que relájate y disfruta. Porque probablemente te sabrá a poco 😉

6. Kokoshca

El año pasado nos quedamos con las ganas de verles en el Tomavistas y prometieron volver este año. Salieron llenos de ganas y nos contagiaron a todos, porque esa es la magia de Kokoshca. En cuanto salen a tocar y ven que están sonando genial y que el público responde, se crecen y el concierto es una divertida fiesta, en la que Amaia conversa con las canciones e Iñaki las reinterpreta con un divertido toque de histrionismo. Las canciones de Hay una luz (2013) y Algo Real (2016) dan para ello, aunque en ocasiones parezca que discutes contigo mismo y las circunstancia de las modernidad.

Impecables y lleno de cariño, el concierto fue una especie de homenaje a Alex: no pudieron seguir en 2017 por él, pero en 2018 estaban allí con él, para divertirse tocando.

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Chad Vangaalen por Javier Rosa

7. Chad Vangaalen

Uno de los grandes hallazgos de la edición de este año y puede que uno de los menos conocidos. Aún así, la ensoñación rockera de este canadiense encandiló, tanto a los verdaderos fans que estaban en primera fila como a los que no tenían muy claro cuál era su propuesta.

Su sencillez a la hora de presentarse, su guitarra DIY, su sonido limpio… Es lo que tiene la pureza de ese rock, que es especialidad del continente norteamericano. No falla y Vangaalen se diferencia de otros por su capacidad para la fantasía.

8. Perro

Si ya Perro es un grupo que divierte, por sus letras y por el cachondeíto que desprenden en directo, lo que les faltaba eran unos buenos visuales. Las advertencias de que podían herir la sensibilidad nos hacían pensar que lo mismo aparecería Norma Duval, pero casi: tuvimos a Soraya y a la mítica Diana de V.

Falló un poco el que no hubiera un pogo por canción, como suele ser habitual. Quizás no tuvieron el setlist más atractivo, o estamos mayores, o estábamos hipnotizados por los visuales… Nimiedades, porque ellos no fallan en directo: su potencia es arrolladora y defienden con maestría la contundencia de su sonido.

9. Texxcoco

Fueron los encargados de abrir el sábado y quizás por eso mucha gente se los perdió. Una lástima porque el cuarteto canario es de esos grupos que tienen muy claro cuál es su propuesta y la defienden a la perfección. Rock con toques punk hecho para divertir, sin más complicaciones. Y con todas las que conlleva la aparente sencillez.

Pero lo consiguen. Sus canciones son tan pegadizas o más en directo, te invitan a canturrear e incluso mueven al más pavisoso. Eso sí: Texxcoco son mucho más que “Velvet Love”. Tienen un abanico sonoro que merece la pena ser descubierto.

10. La Plata

La Plata suma y sigue, y al ritmo que van, acabarán siendo El Oro. Son un grupo de directo: la pasión que le pone su cantante y la fuerza de su sección rítmica (por señalar sólo una parte) es algo digno de mirar y disfrutar. Si ya Desorden (2018) está lleno de vida, en directo es arrollador.

Tuvieron la mala suerte de ser los segundos del festival. Algún problemilla con el sonido de los teclados, la gente estaba un poco fría… detalles que no impidieron que lo disfrutaran y se les vio que no paraban de sonreír. Tienen razones para ello.

 

Foto de portada: Público durante el concierto de Él Mató a un Policía Motorizado por Javier Rosa.

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