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Crítica: Casi 40 de David Trueba

Por María Gómez-Comino 0

David Trueba, tras cinco años de silencio cinematográfico regresa a la gran pantalla con Casi 40 con Lucía Jiménez y Fernando Ramallo como protagonistas. Ayer fui a verla y hoy os la cuento.

Trueba, junto a los actores Lucía Jiménez y Fernando Ramallo como absolutos protagonistas, ya lo fueron en el primer film del cineasta: La buena vida, regresan con Casi 40 para hablarnos sobre como se afronta la vida cuando estás a punto de cumplir los cuarenta. Con su particular estilo formal, Trueba nos ofrece una historia reposada, no apta para espectadores que buscan un bombardeo de estímulos a cada segundo de un largometraje, y muestra simple y llanamente un extracto de distintos momentos de dos amigos que se van de gira. Los dos personajes, que comparten el mismo nombre y parte de las vivencias de los actores que los encarnan, hacen una viaje por la España más profunda.

Ella (Lucía), una cantautora que triunfó en la juventud y que en la actualidad ha aparcado su sueño de seguir cantando porque las circunstancias de la vida le han llevado por otros lares. Él, un chico al que le puede la nostalgia, y con la ilusión de que su amiga pueda retomar lo que más le gusta, organiza una gira por librerías de diferentes ciudades. El viaje es la excusa perfecta para que estos dos personajes se reencuentren y compartan su momento vital. Una etapa totalmente diferente a la de hace veinte años. Trabajo, hijos, pareja, sueños por cumplir… en definitiva, todo lo cotidiano que preocupa a cualquier hijo de vecino, salen a la palestra para decirnos que la vida hay que afrontarla tal y como viene. Una historia amable que recuerda bastante a “Los exiliados románticos” de Jonás Trueba. En ambas, los momentos musicales adquieren un peso importantísimo en el relato y a través de los mimos se articula el discurso. La cámara se limita a mostrar de un modo nada invasivo las conversaciones entre los dos protagonistas. El plano fijo acompaña las largas secuencias inundadas de naturalidad, en ocasiones algo forzada y bien escrita, en las que tanto él como ella de la forma más honesta intentan dar lo mejor de si mismos.

Una película muy sencilla, que nos muestra el cine más primigenio y donde las líneas de diálogo son las auténticas protagonistas. Una cinta amable que esconde una crítica a la sociedad de hoy en día. Con homenaje a la cultura incluida, el film tiene espacio para la nostalgia y la incertidumbre de cumplir los cuarenta.

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