Jefe de Sergio Barrejón

Por Martín Godoy 0

Jefe de Sergio Barrejón

Ayer vi Jefe y hoy os la cuento.

Un ejecutivo con muy malos modales pierde a su mujer y está a punto de perder su empresa. Con tanta pérdida no puede hacer otra cosa que ponerse a tontear por las noches con la limpiadora de la oficina. De perdidos al río.

Lo diré sin paliativos: es mala. Pero no mala de estas que dices “es mala, pero te ríes”. No. Mala en el sentido de que la única palabra que se me ocurre para definirla es esa. Mala. Y previsible, lo que hace que sus escasos 90 minutos de metraje se sientan como día y medio. Ha sido una sensación parecida a la de asistir a una boda. Sabes cómo empieza y sabes cómo va a acabar. Es eterna y, si no eres familiar de ninguno de los protagonistas (y aún siéndolo), solo quieres que se acabe para beber y olvidar.

El film se toma demasiado en serio cuando no hay ni un atisbo de credibilidad en todo el metraje. Como si de un campo de minas se tratase, cualquier avance en la trama supone el peligro (y la certeza) de pisar un cliché, convirtiendo la película en una parodia de sí misma. El final es el golpe de gracia que hace redondo este circo sin maestro de ceremonias.

Los esfuerzos del director no pueden ocultar su mano novel. La puesta en escena es obvia y la dirección de actores exagerada. Solo la pareja protagonista consigue capear el temporal, a pesar de no existir ninguna química entre ellos. No se le puede reprochar a Luis Callejo falta de ganas o interés en su personaje. Realiza un buen trabajo, pero no es suficiente.

Ni las actorales y desnudas posaderas de Luis o Juana, según sea tu género de deseo, justifican su visionado.

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