Crítica: Los Increíbles 2 de Brad Bird

Por Martín Godoy 0

Han pasado 14 años desde que Los Increíbles sorprendiera a crítica y público de todas las edades. Por fin Pixar se decide a estrenar la segunda parte. Ayer vi Los Increíbles 2 y hoy os la cuento.

Ejercer la “superheroicidad” (¿?) sigue siendo ilegal, por lo que Helen será contratada por un magnate como embajadora de la campaña de anti-ilegalización. Mientras tanto, Bob tendrá que hacerse cargo de los niños, un reto más o menos fácil si no fuera por Jack-Jack, que está desatado.

Los seguidores estamos de enhorabuena. Habemus secuelam. La primera fue una de esas películas que, con una expectación a priori moderada, cosechó toda una legión de fans gracias a su calidad y originalidad. No sólo era una película de animación. Era aventuras, superhéroes, puro entretenimiento.

La nueva entrega arranca en el punto exacto en que finalizó la anterior y continúa una senda muy similar a la que en tan buen lugar los dejó años atrás. De hecho, la estructura es prácticamente idéntica. Lo que no tiene por qué ser malo, pero tampoco brillante. Sus puntos fuertes están ahí. Hay humor, un buen sentido del ritmo, magistrales escenas de acción y una animación brutal. Como siempre en Pixar, vamos. Sin embargo, no me siento plenamente satisfecho. Echo de menos la frescura de la primera. Digamos que, si aquella fue un curioso e inesperado plato gourmet, esta es una revisión con mejorada presentación y especias exóticas, pero no un plato nuevo.

Si bien no me ha producido el impacto que logró la primera, no me siento defraudado. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Esta sí lo es. Simplemente, no es mejor.

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