Crónica del concierto de Incubus en Madrid (sala La Riviera)

Por María José Bernáldez 0

La banda norteamericana ofreció anoche un show robusto donde contentaron a su legion de fans.

La primera pregunta parece más que obvia: ¿a quién puede interesar un grupo como Incubus en 2018? En un Madrid funcionando en agosto al 25%, la respuesta es bastante sorprendente: llenazo en La Riviera y entradas agotadas casi desde el día que se pusieron a la venta, sabiendo que un sábado en mitad del verano no es precisamente la fecha ideal. Pero los caminos de Live Nation son inescrutables y, en esta ocasión, acertaron de pleno.

Quizá tenga algo que ver que hayan pasado 6 años desde la última vez que vinieron a España (como parte del cartel del Rock in Rio de 2012). Quizá, que muchos de nosotros nunca tuvimos oportunidad de verlos y era la fecha adecuada, por fin. Lejos queda la época del grupo en la que tocaron techo. Aun así, su último disco editado (8, en 2017 con Skryllex entre los productores, a saber por qué) es más que solvente y contiene alguna joya como “State of the Art” ; si bien la música actual ha evolucionado por otros derroteros, ellos han sido fieles a su propio camino y saben defenderlo.

Anoche salieron, pues, con el machete entre los dientes. Un Brandon Boyd en permanente estado de gracia demostró que ha envejecido bastante mejor que todos los que allí estábamos viéndolo. A destacar, la absoluta entrega del público, todos fieles de los viejos tiempos (nadie por debajo de los 25 años, muy pocos por debajo de los 30) y más de uno, increíble esto, mimetizado con los distintos looks del frontman en alguno de sus vídeos. Escuchar corear todas las canciones y ver bailar a todo el mundo se agradece cuando normalmente, en los conciertos de la capital, el público no suele aguantar más de media hora de concentración antes de dedicarse a sus cosas.

Ojalá poder decir que fueron de menos a más, pero cuando la segunda canción es “Anna Molly”, la enganchan con “Megalomaniac” y “A Kiss to send us off”, sabes que no habrá espacio para la tregua. Las cervezas empezaron a volar al mismo ritmo que Boyd se iba deshaciendo de la ropa que le iba sobrando a medida que avanzaba el setlist. Por un momento vuelve a ser 2002, más de quince años atrás, pero no da tiempo a pensar qué fue de los que éramos entonces, porque la música no para y nosotros, tampoco.

Aparecen, también, versiones que encajan a la perfección, como mashups: a su “Absolution Calling” le sigue el “Wicked Game” de Chris Isaak, falsete incluido. “Calgone” y el “Need you tonight” de INXS parecen canciones separadas al nacer. Y no por obvia era de esperar (al menos en el caso de la que escribe) que su “Wish you were here” se solapara con la homónima de Pink Floyd.

Dejaron algo de tiempo para que pudiésemos recuperar el aliento y al bis salieron, de nuevo, con ganas de guerra. Esa tradición tan tan española que es corear el “LO LO LO” con el ritmo de “Seven Nation Army” para jalear en cualquier tipo de evento se convirtió para ellos en una excusa para salir… y tocar “Seven Nation Army”. Pero el concierto terminó con “Drive” y “A Crow Left of the Murder”, y muchísima gente intentando recuperar el aliento antes de volver a casa. Mereció la pena la espera de los que podíamos verlos por primera vez. Agosto en Madrid dejó, por un momento, de ser un erial y 2018 nos esperaba, de nuevo, detrás de las palmeras de la sala.

Galería de fotos del concierto de Incubus en Madrid

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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