Crónica del Roskilde 2018

Por A.Brotons 0

Estuvimos en uno de los mejores festivales del Mundo: Roskilde Festival 2108

Arrancábamos el Roskilde 2018 con el concierto a medias de los noruegos Kakkmadafakka, sí has leído bien, noruegos, no españoles aunque lo parezcan. Pensábamos que no nos daría tiempo ya que tocaron a las 17.30, y llegábamos el mismo día a las tierras nordicas pero la verdad que se hace muy rápido llegar aquí. Vuelo directo desde España y tren directo desde el aeropuerto hasta la antigua capital noruega. Los Kakk jugaron casi en casa con un Avalon abarrotado donde los asistentes buscaban la sombra ante el sorprendente calor. Un concierto más apagado de lo que nos vienen acostumbrados en España donde la efusividad y la explosividad no aparecieron. Concierto correcto de los que parece que les gusta jugar más en tierras españolas.

Guiño hooligan de Slaves, no serían los únicos

Al termino nos fuimos a la carpa de al lado, el Avalon donde tocaban los ingleses Slaves, que hiceron entrada musical con “Football´s Coming Home“, el himno de la Eurocopa del 96 celebrada en Inglaterra, en plan hooligan orgullosos del pase a cuartos. El dúo como siempre duros, compactos y directos. No tienen la calidad de Royal Blood pero suenan bien entre tintes de rock y punk.

St. Vincent nos hizo abrir el maravilloso Arena, segundo escenario. Acompañada con una banda femenina ofreció un show estudiado y perfeccionista. Un bolo sobresaliente de más de una hora donde la americana nos deleitó con sus habilidades a la guitarra con un espectáculo sobrio y cuidado.

Eminem demostró quien es

Tras 20 años de carrera musical, Eminem pisaba por primera vez Dinamarca y por ende el Roskilde Festival. El rapero americano tenía la responsabilidad de “abrir” el Orange y no decepcionó. Personalmente me hacía ilusión ver por primera vez a uno de los pocos raperos que me llamó la atención cuando era un chaval en el instituto, aunque me descuadró cuando lo ví arriba del escenario moreno, con barba y con peso medio. ¿Dónde estaba el rapero rubio y delgado? Pero era él, la voz seguía siendo inconfundible. Venía respaldado por una banda completa que incluía violines y violoncelos y acompañado de un rapero durante todo el concierto. Además para temas como “Stan” o “Love The Way You Lie” incorporó una espectacular voz femenina. También hubo pirotecnia en varios momentos del show. No faltaron “My Name Is” y el cierre con “Lose Yourself” un conciertazo sin duda, tanto para nostálgicos como para millenials. Eminem demostró por qué se merece la fama que ha logrado en el mundo del rap y más allá.

Para terminar la jornada inaugural, disfrutamos del rock industrial de Nine Inch Nails. Si algo bueno tiene este festival es que la duración de los conciertos son muy variado. Hora y media para cerrar el primer día de festival, uno no podía más pero valía la pena aguntar y más cuando escuchas por primera vez “Hurt” y ya no sabes si es mejor la cover de Jonnhy Cash. Fue flipante.

First Aid Kit/Roskilde 2018/Peter Troest

Tras un primer día de calor, el segundo día apareció nublado. Algo que agradecer por el calor que vivimos el día anterior, no sabíamos si estabamos en Dinamarca o en Benicassim. Tras comer por el recinto, este festival se vive durante todo el día. Era la una de la tarde y el ambiente en el enorme recinto era espectacular. Se come bien y tiene muchas zonas para sentarse, tumbarse en el césped. Nos metimos en el Gloria, un escenario completamente cerrado que era un establo. Para descubrir la mezcla entre música country con sonidos egipcios y hacer un poco de tiempo para disfrutar de las hermanas First Aid Kit.

Las suecas tocaron un concierto dulce y melódico con sus espectaculares voces. Un concierto emocionante ya que su propio padre, como dijeron, tocó en el mítico escenario en los primeros años del festival. Es alucinante ver distintas generaciones dentro del festival con una convivencia normalizada. Las nordicas acompañadas de su banda con vientos, guitarras, percusión y teclados repasaron su discografía y cerraron con sus temas más conocidos como es “My Silver Lining” donde proyectaban a sus espaldas imagenes que recorrían su trayectoria musical por la carretera y los escenarios. Un concierto muy emotivo.

Superorganism, gloriosa juventud

Nos sorprendía que Superorganism actuarán en el escenario más pequeño del festival, el Gloria; pero pensamos, puede que en Dinamarca no sean conocidos, pero nos equivocamos. Llegando al Gloria las colas para entrar era larguísimas. Suerte que pudimos entrar por una lateral que no había tanta gente y disfrutar de la frescura e inocencia de esta joven banda. Nos recibieron vestidos con chubasqueros de colores y con una bajita y simpática Orono, frontman de la banda, con gafas de 3D. Sonidos frescos y electrónicos bajo la bandera del pop para ofrecernos un concierto divertido y entretenido que ni los problemas técnicos, hasta el técnico de sonido desistió, deslumbraron. El hype del momento.

Tras el conciertos de la multibanda, nos fuimos a ver la última parte del concierto de Interpol en el Orange. Como siempre suenan bien y correctos desde la distancia. Concierto notable de los neoyorkinos que dieron a conocer algunos de sus nuevo temas como “The Rover“.

Bruno Mars, el nuevo rey del pop

Dentro de la programación del festival destaca las bandas heavys y nos dejamos seducir por Stone Sour en el Arena. El frontman de la banda apareció con una chaqueta americana que endulzaba la estética de la banda, pero poco le duró. Brutalidad y energía de esta banda que adoraba el público del Roskilde “el mejor público“. No terminamos el concierto porque quería “coger sitio” para Bruno Mars, el plato fuerte del jueves.

Bruno Mars/Roskilde 2018/Peter Troest

La masa roskildiana rugía mientras esperaba con ansia al hawaiano quien ofreció un espectáculo atractivo y explosivo junto a sus compañeros de baile. Bailes lentos y sensuales. Repaso de toda su discografía donde los hits sonaban uno detrás de otro. Show de estadio lleno de luces, gran sonido, fuegos artificiales. Un gran concierto que hizo sentir el verdadero “Orange Feeling“.

Hardcore y punk con Dead Cross

La tercera jornada del festival comienza de nuevo con sol y calor, inaudito pero cierto. A las 15:00 la cita en la acogedora carpa Avalon era con el polifacético Mike Patton y el proyecto Dead Cross en el que también participa el batería de Slayer Dave Lombardo. Minutos de hardcore y punk en el que también hubo cabida temas de las bandas Slayer “Raning Blood” y de Faith no More, “Epic”. 

El jamaicano Pablo Moses comenzaba seguidamente su recital de reggae en el escenario principal, curiosos y con un calor más típico de Jamaica que de Dinamarca nos acercamos a pasar el rato antes de volver a la carpa en la que nos esperarían los veteranos californianos Descendents. Punk setentero y ochentero para un público madurito y expectante. Una hora de temas sin parar para deleite de los fans.

Fleet Foxes no convence

Tras un descanso y vuelta por el recinto la cita obligada era en el escenario Arena y Fleet Foxes. La banda de Seattle parece que no retoma sus tiempos de gloria, aquellos que tras su álbum en 2008 les lanzaron a la fama en el rock independiente. Los nuevos temas de su álbum de 2017 “Crack-up” no acaban de conectar con el público. Para ello basta con volver a “White Winter Hymnal” o “He Doesn’t Know Why”, armonías vocales que dominan a la perfección Robin Pecknold y los suyos.

Ya que estábamos por allí y antes del plato fuerte de la noche nos dejamos caer por Odesza, dúo americano electrónico, con show visual y animado, en la próxima ocasión no nos los perderemos. 

Nick Cave te hipnotiza

Nick Cave/ Roskilde Festival 2018

Turno para Nick Cave y sus Bad Seed. Hay algo especial cuando él sube al escenario. El respeto del público se hace visible, tiene algo que te hipnotiza y no permite que la dedicación y atención se desvíe.

En ‘Jubilee Street’ Cave apareció como el intenso narrador que es. La canción es una alegría en formato en vivo; la intensidad y el ritmo tomaron cada vez más protagonismo, hasta que todo explotó en un éxtasis donde el percusionista Toby Dammit rompió pandereta, las guitarras de George Vještica sonaban salvajes da mientras Nick Cave se lanzaba por el escenario.

Tras Nick Cave, nos volvimos al Arena para asistir a un espectáculo con David Byrne, que ofreció una puesta en escena teatral, como si de un musical se tratara. La antítesis de cualquier formación musical. Conciertazo del de Talking Heads que podríamos definirlo como épico, memorable, fantástico y diferente. Combinación de colores, luces y puesta de escena.

Y para cerrar la jornada Massive Attack, sí Massive Attack pueden tocar en un festival con varios escenarios actuando a la vez, doy fe de ello; todo depende del recinto. Los de Bristol tiraron del ‘Blue Lines’ y ‘Mezzanine’ para dar un concierto íntimo y mimoso a la altura de un cierre más en el Orange. Notable concierto.

Más calor en la última jornada del Roskilde, increíble pero cierto

La última jornada del festival la retomamos con más sol y calor. Tras el paseo, comida y compras por el recinto nos acercamos a ver a la única propuesta en castellano de este año: Rascasuelos, banda de tango argentina, potente voz, bailarines en el escenario y propuesta novedosa para comenzar la tarde. Continuamos en el pequeño Apollo con otra propuesta novedosa: House Gospel Choir. Como su nombre indica son un conjunto de Gospel inglés variopinto que en vez de cantar sus canciones con acústica y piano en mano, los han cambiado por bases electrónicas y house clásico. Concierto muy divertido y animado, la sorpresa de la tarde. 

El público prefirió Dua Lipa frente a Mogwai

Dua Lipa/ Roskilde Festival 2018

En el escenario principal actuaba la joven estrella del pop Dua Lipa: buena presencia, actitud cruel y seductora, autoritaria en el escenario y con potente voz. Con todo ello la joven, con un disco en el mercado y carrera meteórica en un año, intentó estar a la altura del Orange con temas como ’New Rules’, ’IDGAF’ y ’One Kiss’.

La tarde continuaba y era el momento de la banda de post-rock Mogwai. Con el público repartido por todo el recinto la afluencia al Arena era escasa por lo que pudimos colocarnos en las primeras filas sin problemas. Con algo de retraso comenzaba en concierto “Mogwai Fear Satan”, un clásico. Buena actuación de la banda en la que recorrieron temas de toda su carrera cerrando con “My Father, My King”

El final de la noche y del orange lo haría Gorillaz. Damon Albarn dirigió el espectáculo con mano dura y segura. Centrado en el escenario, listo para la batalla, lleno de energía y un gran amor innegable para esta noche, este escena, este festival. 

El amor entre Albarn, su cómic y la audiencia fue más que evidente. Desde el comienzo con “M1 A1”, estaba claro que este concierto iba a ser un show.

El repertorio de Gorillaz se centró en su último lanzamiento ‘The Now Now’, álbum controvertido entre los fans, pero Gorillaz supieron unirlos temas distópicas con pistas fáciles como ’Humility’ o ’Hollywood’

Como debería ser, el show de Gorillaz también contó con una serie de invitados. De La Soul con ‘Superfast Jellyfish’ y ‘Feel Good Inc.’, Bootie Brown nos dio una brillante interpretaciones de “Dirty Harry”  y Little Simz sirve un fuerte golpe en klubbaskeren ‘Garaje Lugar’.

El apoteósico final se acercaba, sonaban las primeas notas de “Clint Eastwood”. Del The Funky Homosapien era el invitado en esta ocasión, apareció en el escenario caminando con potente actitud y directo al frente del escenario, tan directo que desapareció. El rapero estadounidense dió un paso demasiado largo sin darse cuenta del final y cayó directamente desde el escenario. Tan rápido y extraño que nadie sabía lo que acababan de presenciar. Hooket estuvo inactivo, las pantallas se volvieron negras. Los guardias de seguridad se amontonaron mientras Damon Albarn miraba a su compañero desde arriba sin creerse lo que estaba pasando. Con una disculpa, sin tema final y cierto desconcierto acabó el show de Gorillaz en Roskilde.

Y así nos despedimos de uno de los mejores festivales del mundo. ¡Hasta el año que viene!

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