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Glow: volver a empezar

Por Diego José Fabián 0

Reseña de la serie de Netflix Glow

Detrás de cada mujer luchadora que intenta triunfar, hay un hombre que intenta destruirla

Con esta sentencia, pronunciada por Liberty Belle, empieza el último capítulo de la segunda temporada de Glow. Tanto ella como el resto del roster de la compañía, son mujeres desesperadas, actrices en paro, strippers o marginadas sociales que encuentran en la lucha libre guionizada una salida a sus vidas.

Glow (Gorgeus ladys of wrestling) es el programa semanal televisivo para el que trabajan y graban sus combates, todo bajo la dirección de Sam Sylvia, un director de cine de serie b en horas bajas con mala uva pero algo de corazón. El plantel de luchadoras responde bastante al estereotipo de lo que fue Glow en realidad, ya que la serie está basada y ambientada en el programa  original de los 80 (Tele 5 lo emitía en sus comienzos de madrugada): la rusa comunista malévola, la terrorista árabe, la fondona peruana, la reina americana, la vikinga buenorra o la oriental graciosa. Han contado con el asesoramiento artístico del ex-WWE Chavo Guerrero, que de hecho hace un cameo con el también luchador Carlito.  Si a todo esto añadimos una banda sonora con hits de la época de Madonna, The Human League o Run DMC, y que las dos temporadas (de momento) constan tan solo de 10 capítulos de 30 minutos cada una (se ve en un fin de semana y te sobra tiempo para salir de copas), estamos ante una de las estrellas de Netflix. Y por supuesto, que un tema tan ¿underground? como el wrestling femenino, nunca antes había sido abordado en la ficción.

Pero lo mejor ni siquiera es todo esto, sino el mensaje no encubierto que lanza Glow. La vida por más oscura que parezca, desesperada o desconcertante, siempre te abre una puerta y te da otra oportunidad. A estas mujeres, ya se la ha dado (¿tercera temporada en Las Vegas?). Así que no dejes nunca de luchar en el día a día. El ring es tu testigo.

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