Crítica: El Ángel de Luis Ortega

Por Martín Godoy 0

El Angel

Hace unos años el cine argentino sorprendía con Relatos salvajes, una comedia negra que obtuvo un gran éxito internacional. Sus productores se han vuelto a poner manos a la obra. Ayer vi El ángel y hoy os la cuento.

Con este nombre bautizaron los medios a Carlitos, un adolescente de rizos de oro que tenía cara de no haber roto un plato pero que, al parecer, rompió la vajilla entera. Ya desde niño mostraba el muchacho ansias de delinquir, afanando todo lo que encontraba a su paso. Cuando conoce a Ramón, un jovencito interesante, se prenda de él y se deja llevar al asesinato y lo que surja. Pero todo así, como el que no quiere la cosa. Y esta es la historia real (tan real como los guionistas han considerado, supongo) de uno de los criminales más famosos de Argentina.

Luis Ortega es su director, que triunfa en su dominio del singular tono del film. Como thriller no se excede mostrando momentos escabrosos, y mezcla su aspecto más oscuro con un extraño romance y situaciones de fina comedia. Hay escenas que recuerdan a Almodóvar. Pero la estrella de la obra es, sin duda, su protagonista, Carlitos. Su suficiencia y naturalidad te atrapan, tanto por su personalidad como por la interpretación de Lorenzo Ferro. Está estupendo. No sé de dónde se lo habrán sacado, pero con su apariencia de crío y ese rostro enigmático dota al personaje de una inocencia que se contrapone irónicamente a sus abominables acciones, creando un individuo fascinante.

A pesar de disfrutar el cine argentino, de nuevo salgo con la sensación de que me he perdido alguna secuencia de la película. A veces no pillo lo que dicen. Hablan español, sí, y el sonido se oye de perlas. Pero sus coloquialismos, junto con su acento, me impiden entender claramente más de una frase. Por suerte no son chistes ni grandes descubrimientos. Nadie en la sala ríe o suspira alarmado. Yo qué sé. Igual es que ellos tampoco lo han entendido.