Crítica: Mi gran obra de Gastón Duprat

Por María Gómez-Comino 0

Mi gran obra

El cine latinoamericano nos está dando grandes alegrías. Son cada vez más las interesantes producciones que llegan a nuestras salas. Ayer vi “Mi gran obra” de Gastón Duprat y hoy os la cuento.

Los hermanos argentinos Duprat firman esta comedia amable con toques de un ácido humor que a priori nos cuestiona el mundo del arte; aunque rascando en sus tramas de lo que verdaderamente nos habla es de la fuerza de una amistad. Arturo es un galerista encantador e inescrupuloso. Renzo es un pintor hosco y en decadencia. Si bien los une una vieja amistad, no coinciden en (casi) nada. El galerista intenta por todos los medios reflotar la carrera artística de su amigo, pero las cosas van de mal en peor. Hasta que una idea loca y extrema aparece como una posible solución.

En un tono menos ácido y satírico que su anterior película: “El Ciudadano Ilustre”, premiada en numerosos festivales y alabada por la crítica y el público; “Mi gran obra” se ríe de  las excentricidades y todo lo que rodea al mundo del arte. ¿Qué es arte? ¿Cómo se valora? ¿Quién se puede considerar artista?… Son preguntas que aborda la historia a través de estos dos personajes opuestos, es de ahí de donde surge la mayor parte de comedia y a su vez generan una gran ternura, porque a pesar de sus diferencias, su amistad está por encima de todo.  Destacar la calidad artística de los dos protagonistas (Guillermo Francella y Luis Brandoni) que están en estado de gracia, con la colaboración de Raúl Arévalo que, aunque en un papel menor, nunca defrauda.

Con un buen tempo de comedia y situaciones que despiertan más de una carcajada, hacen del film una historia entretenida que aunque no de una forma incisiva, se adentra en el mundo del arte. Si podemos acusar la duración de la misma en estos tiempos en los que menos es más. Si puedes contar la narración en noventa minutos mejor que en ciento veinte se agradece,  justo lo que aquí no ocurre. Aun así, la película no desmerece, recomendable para los amantes de la comedia ácida, con algo de enjundia.

 

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