Crónica del concierto de Spiritualized en Madrid (sala La Riviera)

Por Roberto Meroño 0

Jason Pierce nos transportó a otros mundos durante dos horas con un concierto notable.

And Nothing Hurt es el título del álbum que Spiritualized presentaban un frío sábado de noviembre en La Riviera madrileña después de 6 años de silencio discográfico. Y que nada le duele al bueno de Jason Pierce es, cuanto menos, discutible. Ya desde el principio se intuye que las fuerzas son las justas, que la banda/mini-orquesta se sitúa de modo semi-circular, con dos guitarras, bajo, piano y tres coristas detrás de un Pierce escorado en el lado derecho del escenario, encorvado en una silla mientras se apoya en la guitarra con las partituras frente a él. De aspecto desaliñado, gafas inseparables, pelo alocado y aparentando algo más de los 53 años que arrastra, Jason Pierce también apela a la nostalgia en una camiseta que recordaba a MC5.

Spiritualized por Ignacio Sánchez-Suárez

Pero, ay, esta sensación se evapora nada más comenzar las primeras notas. Un breve paso por “Hold On” y Spiritualized arrancan con una “Come Together” patrimonio universal, dejando las primeras bocas abiertas sin tener la sensación de querer quitarse el hit de buenas a primeras. Cuestión que se corrobora al ver que la primera parte del show se dedica a repasar éxitos antiguos, como una “Shine a Light” que sonó gloriosa con un final cósmico y que terminó por introducir al respetable en el viaje al que querían invitarnos, protagonizado principalmente por un And Nothing Hurt interpretado al completo. Empezando por esa maravilla que es “A Perfect Miracle”, cuyo título bien se podría aplicar al álbum en cuestión pues, como el mismo Jason Pierce ha confesado, la salida a la luz de este último álbum ha sido poco menos que un parto con problemas de grabación, presupuesto, peleas con su discográfica, etc. Si uno escucha el disco, es casi imposible imaginar que todo lo que ahí suena haya sido grabado por una persona en el sótano de su casa; pero sí, así ha sido. De hecho, el proceso de obsesión llegó tan lejos que el límite de Pro Tools fue descubierto por un Jason Pierce que rozó la desesperación y confesó lo estúpido que había sido por haber elegido dicho método de grabación. Las buenas críticas (¿quizá su mejor disco de los 2000s?) y la recepción del público animaron a un esquivo Jason Pierce a llevar en directo el disco, interpretado en el orden que fue concebido. Así pues, sonaron el single principal, “I’m Your Man”, una grandiosa y épica “Here It Comes (The Road) Let’s Go” o “Let’s Dance”, cerrando la parte más fácilmente digerible del disco, que daba paso al momento más free jazz y psicodélico de la noche, del que destacó una excesiva “The Morning After”.

Para el bis quedó la parte más gospel de la noche, encadenando “So Long You Pretty Thing” y su famosa versión del himno “Oh Happy Day”, con un interludio formado por “Out of Sight” y, como cierre, el reprise de “Hold On”, que cerraba el círculo que había sido el concierto. Siempre es una alegría ver la buena forma de un músico del calibre de Jason Pierce, pero si además nos desquita de toda la negatividad -insinúo que incluso este podría ser su último disco- que nos había transmitido durante la elaboración del disco, sólo podemos aplaudir y firmar debajo de lo que piensan sus amigos cada vez que Pierce habla sobre el posible final de su carrera, como él mismo comentaba en una entrevista en el New York Times:

“I don’t know that I can’t ever make records again. All my friends say that as soon as I go back on the road and play these things live and realize how beautiful that thing is, you’ll want to do it again. And you’ll get into the same cycle of it, and you’ll moan about it again, and we’ll have to suffer you one more time.”


Por que tus amigos te tengan que sufrir muchas veces más, Jason. Será un placer.

Galería del concierto de Spiritualized en Madrid

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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