Kokoshca – El Mal

Por Ana Rguez. Borrego 0

Kokoshca El Mal

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¿Cuántos nos quedamos con el culo torcío al escuchar “Bom-Bom”, el primer adelanto de El Mal (Sonido Muchacho, 2018)? Ese aroma latino nos sorprendía. El tono irónico de Kokoshca estaba en la letra pero ese ritmo bailón… ¿se nos iban a ablandar, a ponerse a la “moda”? El caso es que nos enganchaba, ya queríamos escucharlo en directo. Sin embargo, con “Seguiremos en pie” comprobábamos que su esencia permanecía. ¿Qué debíamos esperar entonces?

Algo bueno, evidentemente. Kokoshca nunca deja de demostrar el esmero y la personalidad que le imprimen a cada trabajo. Algo Real (Sonido Muchacho, 2016) había dejado el listón muy alto: con la primera escucha podías quedarte fácilmente con la boca abierta, pues cada canción era una joya en sí misma. El Mal se sale un poco de esa senda y decide experimentar con otros estilos. Su sonido parece haberse afilado y es especialmente notable en las notas más rockeras: el trabajo en la producción de Kaki Arakarazo (Kortatu y Manta Ray) y Luis F. Bayo, de Espanto, y la masterización de Xavier Alarcón (La Casa Azul, La Bien Querida…) ha exprimido al máximo las posibilidades de Kokoshca. Y merece la pena, pues ¿cuántas veces observamos que algunos grupos, a medida que pasan los años, se acomodan y se abandonan a lo asequible?

Hay temas que nos recuerdan a algunos tonos del disco anterior: “Calle Lloviendo”, “Frío”, “Tarde”, “Me Arranqué la Piel”… Por el sonido y por todo lo que cuentan. Son temas sentimentalmente descarnados, que parecen descubrirnos sensaciones que tenemos y que no somos capaces de verbalizar. Entre todas ellas “Me Arranqué la Piel” es de esas canciones que humedecen tus ojos y que parecen estrujarte las entrañas por la crudeza emocional que desarrollan. Cantar algo así es todo un acto de valentía.

Kokoshca no se queda en lo “sensiblero”. Hablan de emociones negativas, pero El Mal va más allá: es todo un concepto que inunda la sociedad actual. Pueden ser personajes como “Txomin” o “Las Chicas”, personas al margen de la sociedad y que rozan lo esperpéntico a la hora de ser malignos; pero también llega a estamentos superiores, a constructos ideológicos creados desde diversas posiciones para controlarnos. “Alarma” y “El Mal” son genialidades con letras que no dejan títere con cabeza y que a medida que las escuchas descubres nuevos significados. Pueden hacerte sentir incómodo, pero quizás debas plantearte si no es por falta de autentidad, por una mentira que a fuerza de repetirla la asumes como una verdad.

Si alguien representa a la perfección la frase de “la victoria es de los osados”, esos son Kokoshca. Y que sigan así muchos años: sus terapias de realidad son más que necesarias.

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