Crónica del concierto de U.S. Girls en Madrid (Sala El Sol)

Por Ana Rguez. Borrego 0

El lirismo funk de Meghan Remy cautiva al público de la Sol

U.S. Girls es algo gratamente inesperado. Un proyecto musical con carácter propio que es difícil de comparar con algún otro. La personalidad Meghan Remy, alma mater de este proyecto, emana por cada resquicio y marca la diferencia. Cosas de la autenticidad. Sí, ella es crítica con la sociedad, con lo establecido, con lo que se espera de unos y otros por un sistema establecido. Así planteado, podríamos pensar que su estilo es otro, más vinculado a lo combativo. Pero no, y eso es quizás lo que la hace más apasionante.

Hacía dos años que no pisaba España y su último trabajo, In a Poem Unlimited (4AD, 2018), era una buena razón para pasar por Madrid y Barcelona. Sobre todo si pensamos en cómo desarrolla su espectáculo. No es simple concierto: es todo un ritual en el que la fascinación por lo que ocurre sobre el escenario crece poco a poco.

Porque nada es casual desde el primer momento. Desde que poco a poco cada uno de los miembros de la banda van tomando su posición: la  efectiva guitarra de un discreto Slim Twig, la pasión de Geordie Gordon, capaz de trascender sus teclados, la sección rítmica de Evan Cartwright, Josh Daignault y Christopher Bezant y sus desarrollos psicodélicos, con un poderío hipnótico, la sofisticación del saxo de Dennis Passley, que te hace pensar por qué no se apuesta cada vez más por este instrumento… La música comienza, se va creando un ambiente en el que detectas que falta algo. ¿Dónde está? Al poco apareció una teatral Remy, acompañada de Kassie Richardson.

Choca, porque muy pocos músicos con capaces de llevar más allá la puesta en escena. Con un sencillo a la par que sofisticado atuendo, que parecía llevarnos a una especie de años 50 empoderados, comenzó su interpretación. No se queda en el simple hecho de cantar: sus manos, su voz, su mirada, el cómo se sitúa en el escenario… Meghan Remy juega a la afectación de otra época, que te hipnotiza al observar cómo interactúa con el resto de música. Sutilmente te indica que te fijes en ello, se emociona y deja que se escape alguna lágrima.

Si te parece poco, parece desdoblarse con Kassie Richardson, que parece su sombra. Vestida de negro, coordinan sus voces y sus movimientos, incluso para hacer algunos pasos de baile en los temas más movidos (“Window Shades”, “Rosebud”). Tú también te unirías a esa peculiar fiesta y ves al fondo a Geordie Gordon, que le ocurre lo mismo. Hay varios conatos hasta que se lanza al centro del escenario y entonces es Kassie Richardson quien se desdobla.

Todo un juego de personajes en el que la música parece convertirse en uno más, por cómo va evolucionando los desarrollos instrumentales: el paso entre “Time” y “Sororal Feelings” es de los que te dejan con la boca abierta. ¿Cómo has tardado tanto en descubrir una banda así? Una lástima que las voces no sobresalieran lo suficiente: desde el principio, Meghan Remy hizo indicaciones de que subieran su micro, pero los de Kassie y Geordie se quedaron algo difusos entre la sección rítmica.

Y aún así, volverías a verlos y no te importaría que se te cayera la baba. Algo más que un concierto siempre merece la pena disfrutarse.

Galería del concierto de US Girls en Madrid

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