Crítica: “El regreso de Mary Poppins” de Rob Marshall

Por Martín Godoy 0

Mary Poppins

Con un poco de azucar este pildorazo que nos dan pasará mejor. Ayer vi El regreso de Mary Poppins y hoy os la cuento.

Han pasado años desde que la misteriosa institutriz Mary Poppins irrumpiera en la vida de los Banks. Cuando sus vidas parecen haberse recompuesto, olvidando casi totalmente su anterior visita, la Poppins vuelve a hacer acto de presencia para trastocar la normalidad familiar. Contado así parece un thriller, ¿eh? Pues nada más lejos.

Al contrario de lo que mi completo desinterés previo por la trama me había hecho pensar, no se trata de un remake, sino de una secuela del clásico musical de Disney. Los hermanos de la primera han crecido y han tenido hijos (no entre ellos, que ya os he dicho que no es un thriller). Esto quiere decir que no vamos a encontrar ni una sola de las canciones originales que hicieron de la cinta de los sesenta un clásico atemporal. Empezamos bien. Los nuevos temas no son ni de lejos tan pegadizos. Son repetitivos y faltos de chispa. Salgo de la película sin recordar ni siquiera uno. Solo un par de números musicales están a la altura.

Tampoco esperéis a Julie Andrews. No aparecerá, a pesar de tener un cameo hacia el final escrito exclusivamente para ella. No llegarían a un acuerdo por pasta, supongo. En su lugar, Mary P. es interpretada por Emily Blunt, correcta pero incapaz de transmitir el carisma propio del personaje.

La trama es sencilla y a la vez caótica, forzada, como si intentara imitar al dedillo el formato que consiguió el éxito la última vez. Los personajes y diálogos me resultan demasiado almibarados y pánfilos para los tiempos que corren. Me han gustado los efectos especiales. Las escenas animadas emulan al original y mantienen su toque característico.

Una película confusa para niños y predecible para adultos.

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