Crónica del concierto de Jan Blomqvist en Barcelona (sala La [2] de Apolo)

Por Aitana Enciso 0

La electrónica de siempre con un toque de relax más contemporáneo.

El pasado 13 de diciembre pudimos disfrutar del set en directo del músico del norte de Europa Jan Blomqvist en la sala La [2] de Apolo. Un show que un par de días después repitió en la sala Mondo de Madrid.

Blomqvist, que hace unos meses lanzó digitalmente Disconnect como os contamos, llevaba un set milimetrado, muy adecuado para una reunión agradable y prenavideña, pues esa es la propuesta de Apolo para estas fechas, puesto que este sábado celebró su mercadillo Navideño y este año cumple su 75 aniversario.

Así, casi dos horas de música electrónica bailable, bastante clásica y minimalista llenaron La [2] a pesar de tener la competencia de su “hermana mayor”. La realidad es que la restauración de la sala es un hecho que me alegra, no para ir cada fin de semana, sino de vez en cuando y sin ningún problema. Al ir sola, algo de mi vieja nostalgia por los tiempos pasados y los buenos recuerdos que me genera siempre este sitio me acompañaron, no para mal, sino para bien. Era un sitio al que acudía algunas veces, pero hace veinte años, o diez, y desde el año pasado, no volví a la sala grande hasta ver a Kurt Vile el 22 de Octubre como público normal.

Apolo sigue siendo una importante referencia cultural y musical que cuida sus propuestas con mimo. Se agradece la oportunidad de ver directos en salas pequeñas, algo que peligra como ya sabéis desde hace unos años debido a las políticas de restricción burocrática hacia músicos y salas de menor capacidad. Esto hace que cada directo siga siendo una experiencia recomendable y que en este medio defendemos como bien sabéis todos los que nos leéis. Bueno, cada uno tiene sus gustos, y creo que es bastante compatible ver el fútbol o la tele en casa normalmente, como también de vez en cuando pasarte por algún directo o sesión de DJ’s.

Esta oda a la desconexión que publicó Blomqvist hace unos meses en mi opinión es recibida como un soplo de aire fresco. Y que la sala sigue teniendo un público fiel y heterogéneo, de gente de todas las edades, como cuando empezó en los 90, es una buena noticia y buen motivo para acercarse.

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