Crónica del concierto de Rusos Blancos en Madrid (Sala 0)

Por Ana Rguez. Borrego 0

Presentaban su último trabajo, Bailando hacia el desastre.

Es cierto que la música está hecha de sentimientos pero no todos los grupos tienen la misma capacidad de disección. Entre los que más atinan están Rusos Blancos, unos verdaderos expertos de la sentimentalidad moderna. Anécdotas, peculiaridades de la comunicación 2.0, la informalidad de las relaciones modernas… no hay canción que no te retrate de alguna manera.

A principios de año cerraban la gira de su anterior trabajo Museo del Romanticismo (2016), en el Teatro Lara, y era curioso ver la situación contradictoria que allí se producía. Todos sentados, cantando las canciones, pero sin posibilidad de bailar. ¿Cómo evitarlo, viendo a Manu Rodríguez darlo todo con su personal forma de bailar? El concierto en la sala 0 era la solución.

Y desde el primer momento se notó. La sala, prácticamente llena, no dejaba hueco alguno entre ellos y el escenario, para que la fusión con el grupo fuera completa. “Un Hombre Huraño con un Gato” y “Caderas del Norte” sirvieron para calentar el ambiente y con “No Es Tan Difícil” la conexión entre público y grupo se completó, durando todo el concierto. Con mucho tino comenzaron a intercalar temas de sus anteriores trabajos: “Insuficiente”, “Tampoco Nos Hemos Querido Tanto”, “Tus Padres, Tu Novio, Tú y Yo”, “Baile Letal 3″…

Rusos Blancos es de esos grupos que enganchan, no sólo por sus letras y por una música que induce al baile. La cercanía de Manu Rodríguez (tanto su voz como su aspecto), la sofisticación de Laura Prieto al bajo, el punto irónico (a medio camino de ambos) de Javier Carrasco ‘Betacam’… Hay cuidado y autenticidad en una propuesta que puede beber de otras anteriores pero que han hecho completamente suya. A eso súmale una conexión con el público inquebrantable: si fueran un poquito más hardcore, se montarían pogos continuos, pero no. Puede que haya un cierto síndrome de Peter Pan entre los asistentes, pero ya con problemas de menisco.

Por unos instantes desaparecieron para volver al escenario para unos consabidos bises en los que estuvieron acompañados de Paula JJ (Las Odio) y Cariño. Con ellas cantaron “Damas de la Nobleza”, “Supermodelo” y “Camas y Trincheras” para un público en pleno furor. ¿Sabían que ya estaban acabando y por eso había que darlo todo, aún más? ¿La sensación de que había terminado abruptamente dejó a la gente con ganas de más?

Pidieron más bises, evidentemente. Podrían haber hecho un concierto de tres horas y media, cantando todas sus canciones, y no hubiera habido problema: el público se habría sabido todas las canciones 😉

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