Crítica: “Silvio (y los otros)” de Paolo Sorrentino

Por Martín Godoy 0

Silvio y los demás

La nueva peli de Sorrentino llega a España. Ayer vi Silvio (y los otros) y hoy me arrepiento. Y os la cuento.

Se trata del biopic de Berlusconi, el magnate/presidente/viejo verde de Italia. Biopic por decir algo, porque de su vida cuenta cuatro cosas. Resuenen los tambores. Nos encontramos ante el primer coñazo del 2019. Silvio (y los otros) es el hijo sietemesino que con poco amor y mucho alcohol podrían haber tenido El lobo de Wall Street y La gran belleza, con los defectos de ambas. Es un conjunto de retazos supuestos e irrelevantes de la vida del presidente, a ritmo de música italiana y el sentido estético de la imagen propio del director. Pero rollo burdo, como un eterno videoclip de reggaetón.

Lo peor, sin embargo, es el retrato unidimensional y desacertado que realiza de la compleja figura de Berlusconi. Es una caricatura grotesca sin ningún espíritu crítico serio, con ironía de mercadillo y una interpretación de Toni Servillo digna de Homo Zapping. Solo una secuencia merece la pena: la conversación final que mantiene con la esposa. ¿Y qué pinta toda la primera parte? Vaya ganas de rellenar. La versión internacional ronda las dos horas y media, pero la original está compuesta por dos partes, acercándose a las tres horas y media en total. Aburrida e innecesariamente larga.

Salgo cabreado. Con Paolo Sorrentino por ir de modernito y vendernos el Gran Retrato de Berlusconi y luego hacer esto. Con la crítica especializada, que la había visto ya y nos ha jugado la mala pasada de hacernos ir a verla poniéndola de obra maestra. Pero, sobre todo, conmigo mismo por creérmelo. Es igual, no aprendo. Seguro que la próxima vez vuelvo a picar.

 

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