Entrevista a St Woods: Apuntando alto

Por Jose A. Rueda 0

A punto de lanzar su primer largo con St Woods, charlamos con Nacho García en la víspera de su concierto en el Monkey Week sevillano.

Nacho García (Madrid, 1993) capitanea un barco llamado St Woods cuyas primeras muestras musicales navegan por la canción de autor en clave de folk. La desnudez emocional y el poso de melancolía singularizan el breve repertorio de Lessons (Club Social, 2017), seis canciones producidas por Brian Hunt (Half Foot Outside) que han sido la tarjeta de visita de Nacho.

El madrileño nos recibe en el apartamento turístico que la oficina del festival Monkey Week le ha reservado en los alrededores de la Alameda de Hércules. No puede disimular la emoción de estrenarse en un evento de tal calibre. Supone más de un hito: “Primera vez en Sevilla, tercer concierto que damos con la banda y primera vez en un festival de estas envergaduras. Estamos súper contentos. La referencia que siempre tengo con el Monkey es que señala a los grupos que en los años que siguen van a hacer algo y que van a estar en el foco”. Y no se equivoca. Por el festival sevillano (antes, en El Puerto de Santa María) pasaron unos entonces desconocidos Guadalupe Plata, McEnroe, The New Raemon, Pony Bravo, Belako o Cala Vento, entre otros tantos. Así pues, la oportunidad es de oro para St Woods y no la desaprovechará aquella misma noche de noviembre en la capital andaluza.

«Yo creo que sí puede funcionar fuera de España. El proyecto empezó porque yo vivía fuera y tocaba en la calle. Y en la calle ya empezaba a funcionar por sí solo».

La banda actuó en una fiesta de Live Nation junto a Terry vs Tori y Bifannah. La multinacional está apostando fuerte por pequeñas bandas españolas con proyección. Nacho nos confiesa la de puertas que se le abren con el apoyo de un ente tan poderoso y deja caer que se avecinan proyectos importantes: “Live Nation me ha dado oportunidades muy chulas de compartir escenario con artistas internacionales que yo admiro. Y bueno, hasta ahí puedo leer [risas]. Me gustaría contarte más, pero no me dejan. Pero sí que puedo contar que la idea es prolongar y oficializar esa relación”. El trabajo de Live Nation supone una nueva línea de actuación desde la gran empresa. Si las ventas de discos ya no dan crédito y las casas discográficas multinacionales se han desentendido de lo indie (exceptuando un número concreto de bandas que suelen asegurar varios ceros a la derecha), ahora es la música en directo en donde se puede dar un equilibrio entre calidad y rentababilidad: “Aunque sea muy grande y sea una multinacional, Live Nation cuida muy bien su contenido y sabe muy bien dónde elegir. Y no porque me hayan elegido a mí ni mucho menos, sino porque creo que tienen el cuidado del ojeador local de música. Están poniendo el ojo en grupos, a mi parecer, muy guais”.

García compone en inglés unas canciones que tienen a Bon Iver, Damien Rice o Ben Howard en el punto de mira. Con tales referencias y el mencionado respaldo empresarial, el asalto a las escenas foráneas parece factible: “Yo creo que sí puede funcionar. El proyecto St Woods de hecho empezó porque yo vivía fuera de España y tocaba en la calle. Y en la calle ya empezaba a funcionar por sí solo. Entonces cuando ya hay una estructura de trabajo por detrás, yo pienso que sí. Ayer hablaba con Luis de L.A. y me dijo una cosa que me dice mucha gente: “paciencia”. Paciencia y currar, currar, currar y currar”. Además de la ambición internacional, la propuesta de Nacho García viene firmada con nombre de banda. El plan de formar un súpergrupo merodeaba la mente del músico de Madrid desde los inicios: “Cuando planteaba esto me quería comer el mundo y quería salir fuera y tocar. Entonces Nacho García… Llamarse Nacho fuera de España es una cosa complicada. Se lo toman muy a coña. Cuando pensaba en un nombre artístico me apetecía que no fuese un nombre de pila y que, aunque fuese un proyecto mío liderado por mí y creado por mí, no me cerrase a un concepto más de banda. Ahí por ejemplo sí que está la referencia de Bon Iver: mucha gente piensa que es el cantante y en realidad es el grupo entero”.

«El proceso de composición es una autoterapia de exponer pensamientos en alto. Hay cosas que no sentía cuando tenía 5 años y ahora que tengo 25 sí que las tengo que procesar, entender y asimilar».

Así las cosas, es difícil que St Woods cambie en un futuro al castellano, como han hecho muchos grupos que, con el paso de los años, fueron desechando la lengua de Shakespeare: “Yo de primeras compongo en inglés sobre todo porque la música que he escuchado toda mi vida es en inglés. Entonces la sonoridad de las palabras la entiendo mejor en inglés, que es el idioma que más consumo a nivel audiovisual. No me disgustaría componer en español. De hecho, ya hice un par de cosillas para proyectos de otros amigos y estoy componiendo en español para otros grupos. No me disgustaría, pero de momento es una puerta que no sé si quiero abrir para mi proyecto personal”. Además de la cuestión estética, Nacho nos confiesa que aprovecha el inglés como biombo lingüístico para desnudarse emocionalmente con menos pudor. Sus canciones de corte intimista desprenden ese halo melancólico propio del cantautor otoñal. “El proceso de composición es como una autoterapia de exponer pensamientos en alto. Y sí, hay un monotema en mis canciones que es la tristeza, la introspección y el análisis del yo creciendo, madurando y sintiendo cosas que no sentía cuando tenía 5 años y ahora que tengo 25 sí que las tengo que procesar, entender y asimilar”. Esto no significa que todas las canciones sean autorreferenciales, aunque la primera persona domine los textos: “Escribo las canciones en primera persona, pero no necesariamente sobre mí. Si un colega me cuenta una historia de lo mal que lo ha pasado con su novio o si una amiga me dice “joé, me ha pasado esto”, me gusta escribirlo desde su perspectiva, pero siendo yo esa persona. O sea, me gusta mucho meterme en el papel de los demás y ver cómo yo afrontaría eso o cómo lo percibiría. En el disco nuevo hay una canción de un día que estaba viendo las noticias y vi que un padre había matado a su hijo de un balazo [n. del a.: mientras dormía] por ser homosexual. Y justo veo eso y… joder, ¿qué pasaría si de repente el hijo se despierta justo antes de que el padre saque la pistola? Es una canción sobre la perspectiva del hijo”.

«Me han dado toda la sonoridad que yo necesitaba y que no entendía. Yo me imagino las canciones en guitarra y en voz, pero no entiendo de sintetizadores».

Esta es la primera pista que Nacho García nos da sobre su inminente disco, que aparecerá en el primer tramo de 2019. El álbum se ha grabado en los estudios Reno con Luca Petricca (Izal, Vinila Von Bismarck, Nixon) y Brais Ruibal tras el cristal. St Woods ya es una banda: “Me han dado toda la sonoridad que yo necesitaba y que no entendía. Yo me imagino las canciones en guitarra y en voz. Me puedo imaginar un poco los bajos y la batería, pero no entiendo de sintetizadores, no entiendo de armonías, no entiendo de esas cosas”. El cantautor no oculta su agrado con el resultado de la grabación en todos los niveles. Sobre el sonido nos dice que “es muy arriesgado. El desarrollo del sonido la gente no se lo va a esperar. Hay una identidad que sigue siendo el indie-folk, pero hemos querido hacer algo grandilocuente y que marque la diferencia”. Y sobre el paquete lírico confiesa: “Las canciones funcionan de manera individual, pero sobre todo es una historia. A nivel lírico y a nivel melódico es un disco que, de la primera canción a la última, te lleva”. St Woods remata satisfecho: “Estoy muy muy muy contento. Han sido muchísimos meses de trabajo y de pensar y de trabajar cosas pero, jo, ha salido un producto súper súper guay y del que estoy muy orgulloso. Es justo lo que más miedo me daba: el no estar orgulloso del disco”.

Ahora solo nos queda escucharlo nosotros.

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