Crónica del concierto de Florence + The Machine en Madrid (Wizink Center)

Por Javier Heras 0

Florence Welch iluminó Madrid anoche con su show.

Una década y cuatro discos después han servido a Florence + The Machine para multiplicar por diez el público que asistió al recital de esa noche primaveral al borde de la Gran Vía madrileña y que en las últimas horas ha llegado a abarrotar el Wizink Center.

Welch sigue siendo esa especie de diosa de la felicidad que canaliza sensaciones a través de cada salto y carrera de una punta a otra del escenario. Los fieles, hechizados por su musa, no paran de corear y emocionarse a cada movimiento de la británica.

En un escenario desnudo y con unas cortinas que puntualmente se descolgaban del techo, Florence y los suyos no necesitaban nada más para crear su magia. Una magia que arrancaba con los dos cortes iniciales de su último trabajo High as Hope (Republic & Virgin-EMI 2018) donde la anorexia, las relaciones fallidas o el suicidio se combaten con luz y esperanza.

“Queremos pedir que esta noche bailéis con nosotros, levantaos sin miedo”.

Si algo ha caracterizado a la artista londinense desde hace más de 10 años han sido sus movimientos, su conexión constante con el público y su manera de transmitir energía vital con un art-pop colorista. Sirve como ejemplo de ello “Between Two Lungs”, que funciona como un soplo de aire fresco e ilumina con esa arpa final que enlaza con la épica de “Only if for a Night”.

“Dejemos a un lado las fronteras, sentimos vuestra energía porque somos una familia y eso nos hace libres”.

A través de la llamada al baile, al amor y a la celebración de la vida, las canciones de Florence + The Machine esconden un punto también de crítica. Prueba de ello es ese toque de atención al Brexit y a las fronteras que nos quieren separar en “South London Forever” o esa alusión para apartarse del machismo tóxico, con dedicatoria incluida a Patti Smith en “Patricia”.

Y es que Florence no es una diva cualquiera. Salvando distancias, generaciones y estilos, esa dedicatoria no es casualidad. Podemos decir que Patricia Lee y Florence Welch están conectadas por un hilo temporal. Son dos mujeres que canalizan su arte a través de diferentes disciplinas en donde plasman su fuerza, su actitud y su personalidad, tan diferente y poderosa al mismo tiempo.

Ese poder quedó constatado en el transcurso de “Dog Days Are Over”, donde ordenó que todos los allí congregados guardaran sus teléfonos móviles, alzaran las manos y fuesen libres para bailar y conocer, así, a la persona que estuviera a su lado. El objetivo no era otro que celebrar la amistad y la humanidad.

“Vivimos en un sueño desde la primera vez que os vimos”.

Pero esta no fue la única petición de Welch durante la velada. Durante “Cosmic Love” pidió subir los móviles guardados para formar un cielo estrellado que sirvió de túnel temporal para trasladarnos 10 años atrás a su primera visita en España, en la sala Razzmatazz de Barcelona. Un concierto que nos agradecen y con el que siguen soñando quizás porque, irónicamente, desconocen aún si les pagaron con dinero.

“Cantar con nosotros, volar con nosotros esta noche”.

La magia en ocasiones se traduce en rabia con temas como la reciente y oscura “Moderation” o en “What Kind of Men” donde Florence parece dejar atrás los fantasmas de una dolorosa relación para terminar emocionada con un auténtico baño de masas en el centro de la pista del pabellón madrileño, lo que provocó un auténtico delirio durante “Delilah”.

“Cuidaos los unos a los otros”

“Big God” y “Shake It Out” pusieron un broche de oro perfecto a una noche que acabó ensalzando aún más a Florence Welch. La artista agradeció la acogida que siempre recibe en nuestro país, firmó autógrafos y recogió regalos de las primeras filas. Y así se podría decir que este jueves la primavera también llegó gracias a la luz de una gran mujer que iluminó la ciudad de Madrid para recordarnos que el futuro puede ser prometedor.

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