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Crítica de “Vengadores: Endgame “

Por Martín Godoy 0

Vengadores: Endgame

Esta semana se ha producido uno de los acontecimientos Marvel más importantes del año: el estreno de la esperadísima última película vengadora, que parece poner fin a la franquicia. Ya, no caerá esa breva. Ayer vi Vengadores: Endgame y hoy os la cuento.

Es una continuación directa de Infinity War, sin contar mucho más porque los seguidores buscan la sangre de cualquiera que haga un mínimo spoiler. Y no voy a morir yo por tan poca cosa.

Para no perder más tiempo del que ya me ha quitado su visionado, diré que es más que la anterior. Más larga, más aburrida y con aún más intervenciones estelares. Dura casi tres horas, totalmente aptas para embarazadas y personas con problemas cardíacos porque en ellas no pasa prácticamente nada. ¿Cómo una película sobre veintipico superhéroes puede resultarme tan sumamente coñazo? Ni hecho aposta, pero así es. Los personajes hablan y lloran y algunos incluso sólo aparecen para hacer una figuración sin frase. No consigo contagiarme del sentimiento épico que los Russo pretenden forzar durante toda la cinta. No sé, o les sobra ambición o les falta talento para gestionarla. Las contadas secuencias de acción no ofrecen nada nuevo, quedando por debajo de unas expectativas que la maquinaria Disney ya no sabe cómo incrementar.

Entiendo, hasta cierto punto, la admiración que despierta entre los fans de la franquicia, locos de contentos por este nuevo proyecto. Pero me deja alucinado que la crítica profesional alabe de forma tan unánime las maravillas de lo que a mí me ha parecido un tostón. Es un film perfecto para ver en tu casa haciendo otra cosa. Planchar, pintarte las uñas de los pies o lustrar tus mocasines. Pero prestar toda tu atención a semejante bodrio durante tres horas debe tener contraindicaciones. Dudo mucho que Endgame suponga el final de esta saga. Sí espero que, al menos, en las próximas le den un nuevo rumbo. El entretenimiento comercial nunca me pareció tan poco entretenido.

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