Crítica: “Aladdin” de Guy Ritchie

Por Martín Godoy 0

Aladdin

Seguimos con la racha de remakes en acción real de Disney. Espero que se les acabe el repertorio tan rápido como se han quedado sin imaginación. Ayer vi Aladdin y hoy os la cuento.

Aladdin es un ladrón desarrapado que, por caprichos del destino, conoce y se enamora de la princesa Jasmine. Para conquistarla, se presta a cumplir un encargo para el visir del Sultán, Jafar, que consiste en recuperar una lampara de aceite de una gruta con forma de perro parlante. Si esto no es en sí suficientemente extraño, dentro conoce a un genio, Genio, que le concederá tres deseos.

Vaya por delante que, pese a lo que dicta el corazón, debemos hacer caso a la razón y no comparar esta versión con la original animada. Es difícil, sí. El Aladdin de 1992 es ya un clásico de Disney, pero, precisamente por eso, ¿qué sentido tendría hacer una copia exactamente igual? Pues ninguno. Así, procurando dejar a un lado esas comparaciones tan odiosas (sobre todo para el que sale perdiendo), cabe señalar que hay ligeras modificaciones con respecto a la historia primigenia. Sin problemas. De hecho, pocas me parecen. Una de las cosas que saco en claro es que hay elementos que en dibujos animados funcionan y en la vida real no. Así de sencillo. Por lo que una reproducción exacta deja un sabor… ridículo. Ejemplo de ello es la paleta de colores chillones que han utilizado los equipos de arte y vestuario para cumplir con su trabajo. Me satura.

Entre las novedades menos necesarias, sin embargo, destaca el grito feminista hecho canción con el que Jasmine nos cuenta lo independiente y empoderada que es. Un tema inédito que no pega ni con cola, ni musical ni dramáticamente, y que solo obedece al afán de adaptarse a los tiempos que corren. Por favor, seamos inclusivos con un poco de criterio.

En cuanto al film en sí, Guy Ritchie, su director, deja a un lado su frenético estilo visual para entregar una versión rutinaria, carente por completo de riesgo y, lo que es peor, de emoción. Un espectáculo nada maravilloso que resulta tedioso y falto de ritmo hasta la aparición de Will Smith y su genio. Y luego tampoco es que sea la bomba. Me da pena que Jafar, el malo malísimo, el terror de los niños, el personaje que arruinó las perillas para los hombres del mundo, sea un muñeco sin alma que no consigue infundirme el más mínimo pavor.

Aun así, el resultado me ha parecido menos fiasco de lo que anticipaba, por lo que salgo hasta satisfecho.

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