Crónica del Monkey Weekend 2019: Un Monkey de leyenda

Por Armando Rendón 0

Nuevo éxito de público y organización en la III Edición del Monkey Weekend celebrada en El Puerto de Santa María.

Cuando vives en la época y en el mundo de la “burbuja” festivalera (con todo el cariño y respeto para todas y cada una de las propuestas musicales que ser programan en directo, faltaría más), reencontrarte con una experiencia, sí experiencia, como la del padre, primo, hermano o como quieran llamarle del Monkey Week, no puede ser más que agradecida. Y lo agradeces por lo diferente, por lo acogedor, por lo cercano, por lo genuino. Porque genuino es su cartel, genuino es el entorno (donde vas a poder subirte a una tasca de pescaito y escuchar un bolo en directo mientras el adobo, las puntillitas y las acedías siguen haciéndote la digestión provenientes de la planta de abajo) y por la gente que lo habita, que hace del Monkey Weekend, algo único. Y no, no es quedar bien, ni decirlo por decirlo, es la verdad (al menos la de este que les escribe). Ver a Paco Loco al frente de una banda de jaguares en una pizzería de nombre gringo (Gerry), compartir su sapiencia musical con gente que canta (en algunos casos lo intenta) por Radio Futura, Pixies, las Spice Girls o por las Bangles (interpretada por una niña que nos dejó a todos boquiabiertos). Y que todo fluya, funcione milimétricamente y que la experiencia del espectador sea única mientras se mima a los músicos. Que más se puede pedir. Ver a Tali o Elena brincando entre la gente, a Paco Loco siendo uno más de los asistentes, charlar con la gente de las bandas sobre sus proyectos, eso no tiene precio.

Viernes 14

El viernes nos plantamos en el Puerto de Santa María con ganas de música, conociendo desde hacía unos días que el Festival lo había vendido todo, todo, todo (el objetivo del “Sold out” alcanzado previamente). Y eso fue lo que nos regalaron, música en estado puro. Viernes donde no había solapes, platos fuertes para empezar y con ello comenzar a saciar nuestras ganas de Monkey. Y te llevan al Castillo de San Marcos, te meten en un entorno único para que la música en directo se envuelva con una presentación más atractiva aún. Espacio y sonido perfecto, quorum adecuado. Llegamos a ver a María Guadaña como primer aperitivo de la fascinante noche que nos esperaba. Después, Flamin’ Groovies, uno de los cabezas de cartel del Festival (sí es que aquí se pueden diferenciar los tantos cabezas de cartel), posiblemente el mayor atractivo para muchos de los que allí se congregaban junto al Homenaje del sábado de la Leyenda del Tiempo. Aunque la baja de última hora del vocalista Roy Lonely trastocaba los planes iniciales de este esperado concierto, el resto de la banda hizo que esta ausencia se compensara en la medida de lo posible y el repaso de Teenage Head fuese absolutamente maravilloso, con un Ciryl Jordan que mantuvo el pulso de forma sobresaliente. El Castillo de San Marcos rejuvenecía unos años y se vestía de los años setenta para tan extraordinaria ocasión. Y tras esto, vivimos uno de los momentos del festival.

Desde Sevilla, llegaban para atracarnos todas las emociones los Derby Motoreta’s Burrito Cachimba. Porque sin armas ni nada que se le pareciese y sí con ese rock andaluz psicodélico y aflamencado, nos noquearon con su sonido, con ese micrófono pertrechado en el manillar de una motoretta y esa “kinkidelia”, como ellos mismos la llaman, tan singular y diferente. Estos macarras con pintas de kinkis, esta gente con solo un disco, homónimo y bajo el sello del Primavera Sound (El Segell), son sin duda alguna una de las apuestas más potentes de futuro de las bandas noveles de nuestro panorama musical. Y si a todo esto, le añaden ese grupo de seguidores ya numerosos, que montan unos “pogos” brutales cada vez que tocan, pues poco más que decir. Tras escucharlos solo se me venía un pensamiento a la cabeza “menos mal que mañana los vemos de nuevo en el Homenaje de la Leyenda del Tiempo”. Para cerrar la noche, nos fuimos a la pinchada de Tali Carreto y de La Rubia Pincha, que nos dejaron bailando y rememorando un viernes INOLVIDABLE. De vuelta al hotel y teniéndolo a 100 metros, nos hicimos más kilómetros que en una maratón, menos mal que los portuenses se apiadaron de nosotros y nos indicaron, porque ni Google ni el GPS nos valían para llegar a ningún lado con nuestra más que discapacitada capacidad de orientación, cosas del Monkey….

Sábado 15

Nos levantamos el sábado con ganas de música, con muchas. Y claro, el Monkey estaba dispuesto a darnos “hasta el infinito y más allá”. Desde temprano y en una ubicación incomparable, las Bodegas de Osborne, los Hermanos Cubero iniciaban la jornada. A partir de ahí, empezamos a elegir entre las distintas opciones que el festival nos ofrecía. Optamos por no ir a Space Surimi, a los que ya conocíamos, y fuimos a probar y a conocer al El Grajo. A pesar de que ya contaban con algún “grupie” entre los asistentes y que incluso se sabían sus canciones, nuestra elección no nos convenció, a pesar de que el bajo trató de mantener el pulso de la banda, el resto no nos ofreció una buena sensación. Después tratamos de ver a Amparito, pero como en el Monkey todo el mundo es VIP sin distinciones ya no se cabía en el local y optamos por ver a María Yfeu en La Cristalera, por cierto con una impresionante ubicación para los conciertos. Y tras esto, primer dilema importante para decidir: Detergente Líquido vs Jose Domingo. Y decidimos irnos a “hacer el Coca Cola” junto a nuestros gaditanos preferidos. Siete de la tarde y ya se congregaba mucho público en la Plaza de Alfonso X el Sabio, escenario que estrenaban y que por cierto era libre y gratuito para todo el mundo. El vecino Castillo de San Marcos acogía por la tarde la celebración de una boda, por lo que en la plaza algunos invitados aprovecharon para escuchar música y divertirse, que de eso se trataba. Gente en bañador, con chanclas y gorras, de etiqueta, con sombreros floreados, tacones…..allí había de todo, pero sobre todo buen rollo. Repasaron las canciones de su último disco “Con miedo al amor por las personas sin tiempo” (2018), con su nueva cantante y con un grupo de incondicionales que crece progresivamente.

 Crónica del Monkey Weekend 2019: Un Monkey de leyenda

Y tras esto, mi “Monkey colega” me dice que nos tenemos que ir al Karaoke, que estábamos apuntados para “cantar” aquello de “Enamorado de la Moda Juvenil” de Radio Futura y que tenemos que cruzar la ciudad, vamos cinco minutos, para ir al escenario de la pizzeria Gerry (quien coño le puso ese nombre a la pizzería). Y llegamos a un cutre callejón reconvertido en improvisado escenario con Los Jaguares de la Bahía a los mandos y donde no cabía ni un alfiler. Yo inmediatamente le dije a mi colega: “vámonos de aquí que vamos a hacer el ridículo”, pero la cerveza, Estrella Galicia flamante patrocinador del festival, nos hace mantenernos firmes y a la expectativa. Y aquello empieza y salen unos cracks, entre los que se encuentra Jesús Rayuelo (al que he desvirtualizado en el festival), y cantan por las Spice Girls, frikada máxima. A partir de ahí, hasta la gente de All la Glory se tira al charco. Suenan Pixies y por fin llaman a los de Radio Futura, y para nuestra sorpresa, alivio y decepción, sale una pareja que más que cantar balbucea la canción, pero se divierten y de eso se trata. Y cuando pensábamos que lo habíamos visto todo, aparece una niña, de no más de quince años con una camiseta de los Rolling y se marca una canción de las Bangles, que hasta Paco hace honor a su apellido de Loco y aquello termina de explotar. Éxtasis en el Monkey (coño apareció hasta “Fredy Kruger”).

 

 Tras esta experiencia única e inolvidable, nos fuimos para la sala Milwakee para escuchar a Uniforms de los que disfrutamos con su pop electrónico al inicio de la ya tarde-noche. Otra de las citas importantes que el Monkey nos reservaba para esta edición era la vuelta de Vancouvers. Esta veterana banda se volvía a reunir parar ofrecernos su potente puesta escena cargada de rock made in Malasaña, magnífico comienzo y una energía desbordante que emanaba de su front-woman, Marta Romero (que parecía haberse reencarnado en PJ Harvey) y de un extraordinario guitarrista que hicieron que el público, que llenaba la sala, disfrutase como nunca. La banda madrileña, que tras ganarse el reconocimiento de la crítica y del público en los noventa, se volvía a reunir este año para hacer una gira, y el Monkey ha sido uno de los sitios donde podíamos tener la suerte de verlos. Luego corriendo a intentar ver algo del bolo de Joe Crepúsculo en el Monkey Club.

Crónica del Monkey Weekend 2019: Un Monkey de leyenda

El retraso en el inicio nos impidió disfrutar de muchos temas del bueno de Crepus y sus bases electrónicas, porque nos esperaba el histórico Homenaje de La Leyenda del Tiempo. Escenario de la Plaza de Alfonso X el Sabio, repleto de gente pero con espacio para sentirse cómodos y predispuestos a disfrutar, a sentir ese pellizco que transmite esa obra maestra que hace cuarenta años se sacaron de la manga unos genios, unos locos (entre los que se encontraba Ricardo Pachón, presente en esta noche tan señalada), que pusieron el flamenco patas arriba. La organización había decidió dividir el homenaje en tres “actos”. El primero lo comandarían los Derby Motoreta’s Burrito Cachimba que con su vocalista, Dandy Piranha, al frente fueron sin duda el mejor hilo conductor para el inicio del concierto. El primer invitado fue Charly Rivervoy, interpretando con la banda “Tangos de la Sultana”. Posteriormente, le dieron entrada a Pájaro y Raul Fernández, que interpretaron “La Tarara” con un despliegue inmenso a las guitarras que hicieron de ese momento mágico, para mi al menos, el momento más especial del Festival (increíble Andrés Herrera “Pájaro” a la guitarra). Y otro de los momentos inolvidables de la noche se produjo al subirse al escenario esa estrella del cante flamenco actual, posiblemente su mayor exponente ahora mismo, que es Rocío Márquez. A los sones de “Viejo Mundo”, el silencio se apoderó de la plaza, de El Puerto de Santa María diría yo, para poder escuchar esa voz portentosa, mimada y firme en su máxima expresión. Dandy, se quedaba solo al frente del homenaje, hay que tener muchas tablas para asumir esta responsabilidad, mientras Bronquio era capaz de acompasar con electrónica una canción tan flamenca como “Romance del Amargo”. Se retiraban los sevillanos, Bronquio tomo los mandos, nunca mejor dicho hasta que fueron emergiendo desde Granada los tan reconocibles, Napoleón Solo. De Sevilla a “Graná”, bajo el cielo de Cádiz. Y Granada nos trajo a Solea Morente para cantarse “Bahía de Cádiz”. Y las dos canciones más escuchadas y queridas por los fieles, “La Leyenda del Tiempo” y “Volando Voy” sirvieron para ver a Antonio Arias en primer lugar y luego a una Lorena Alvarez más rumbera y flamenca que un bastón. Palmas al compás, baile entre el público y sobre el escenario una fiesta, que imitaba a los mismísimos gitanos de Jerez en sus zambombas. No era fácil el reto para la organización ni para los interpretes y, sin embargo, el resultado difícilmente pudo ser más acertado (seguro que el maestro disfrutaba desde ese rinconcito de San Fernando en el que, esté donde esté, sigue disfrutando y cantando).

Aunque teníamos unas ganas enormes, no llegamos a ExNovios al retrasarse algo la fiesta por el homenaje. Los pamploneses con su pop cuidado musicalmente y delicado en sus letras, siguen demostrando que cada vez hay que tenerlos más en cuenta. De hecho se quedaron en el Puerto para, junto a Paco Loco, avanzar en nuevos temas para próximas publicaciones. Estén atentos. Y como cierre, nos fuimos a ver a Los Estanques. Tuve una no buena experiencia con esta banda del Norte en el pasado Monkey Week de Sevilla cuando actuaron en Fun Club. No sonaron redondo y eso posiblemente hizo que mi percepción del grupo no fuese del todo positiva. Pero ante las buenas críticas de la banda y con ganas de cambiar o reincidir en la opinión, nos fuimos a verlos a la Milwakee. Y me demostraron que estaba más que equivocado. Se marcaron un bolo descomunal, con ese sonido de rock psicodélico sin estribillos, al más puro estilo de Led Zeppelin, que nos dejó a todos impresionados. Con Iñigo a las voces, la guitarra y en ocasiones a los teclados, así como un batería, Andrea Conti, que dirigía la orquesta a su antojo desde la parte trasera, aquello se convirtió en un Coachella en andaluz. Esta vez, no tuvimos que preguntar como llegar de vuelta al hotel, buena señal, y eso que desde la una veníamos dándolo todo. Lo que pasa en el Monkey, se queda en el Monkey.

Domingo 16

Y como despedida, el domingo la organización volvía a repetir la magnífica apuesta que ya pusiese en escena en San Luís de los Franceses en Sevilla durante la celebración del Monkey Week. Y esta no era otra que unir a Los Jaguares de la Bahía y a Nuria Capote (Furia Trinidad) con un coro de 40 niños de la Escuela Coral Jardín Menesteo, interpretando temas de todo tipo y variedad, y cuya fusión pudieron disfrutar los asistentes en el Castillo de San Marcos para poner punto y final a un Monkey Weekend que quedará como la reconciliación definitiva con sus orígenes de este festival inigualable. Larga vida al Monkey.

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