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Entrevista a ANTIFAN: El presente es futuro

Por Pauper y Meta 0

entrevista a Antifan

A estas alturas, el nivel creativo del colectivo Agorazein es algo incuestionable: no hay más que ver los caminos que han tomado sus diferentes miembros. Cada uno de ellos ha ido más allá, marcando un estilo y un universo propios. Entre todos quizás destaca la unión creadora de Jerva e I-ACE con Hartosopash: ANTIFAN. Un proyecto inclasificable que nos descubre el interesante descaro de la música urbana a la hora de abordar otros géneros.

¿Es trap? En absoluto. ¿Es quizás post-punk?, ¿hay algo industrial?, ¿será shoegaze? Lo mejor es escuchar Puede ser una mala racha (Sonido Muchacho, 2019) y dejarse encandilar por un sonido más que propio, que te puede recordar a géneros en los que predominan los tonos oscuros, y por unas letras que nos descubren un universo desasogante, que te hará cuestionarte tu posición en el mundo moderno.

Este viernes 12 de julio, a las 18,00, estarán en el BBK Live 2019, en el escenario Firestone: una ocasión perfecta para descubrirlos (si aún no lo habéis hecho), que no podemos dejar de recomendaros si estáis por allí.

Mientras tanto, os dejamos con la entrevista a ANTIFAN, concretamente con Jerva, voz y autor de las letras. Hablando con él entiendes a la perfección la autenticidad de su concepción creativa.

Cuando sacasteis el primer single, “Mi Mundo”, nos pareció que sonaba muy bien e inmediatamente buscamos tus trabajos anteriores. Al escucharlo, notamos mucho el cambio y nos gustaría saber, por un lado, cómo has evolucionado desde Agorazein hasta ahora, y por otro, desde Un daño (2017) hasta Puede ser una mala racha (Sonido Muchacho, 2019).

De Agorazein a ANTIFAN… musicalmente la relación en Agorazein era un poco que queríamos cada uno tirar por un lado. En realidad siempre hemos tirado un poco por lados diferentes pero hicimos el disco de Siempre (2016) y era el punto en el que nos podíamos plantar. Ya habíamos hecho un disco los tres juntos, de verdad. No fue hablado pero todos sentíamos que ya…

Claro, es que escuchas lo tuyo, lo de C. Tangana y lo de Sticky M.A. y no se parece en nada.

No, claro. Por ejemplo, yo ya había sacado un disco con Isidro estando en Agorazein con dos temas, habíamos sacado un par de singles, Manu  había sacado un disco él solo que se parece al sonido de Sticky de ahora… O sea, siempre hemos podido hacer lo que nos daba la gana, y por eso siempre hemos dicho que éramos un colectivo, no un grupo. Cada uno hacía lo que le interesaba: somos personas muy diferentes con gustos distintos. 

Haciendo Siempre nos planteamos escuchar cosas que teníamos hechas, ritmos… a buscar un poco el sonido, e Isidro (I-ACE) tenía muchas instrumentales que a mí me molaban que se quedaron fuera del disco. Entonces yo ya había escrito y dijimos, “vamos a aprovecharlo“. Y ya empezamos por ahí a hacer temas Isidro y yo (teníamos bastantes, más de 15) y también salimos un poco rebotados del fenómeno fan de Agorazein. A mí no me gustaba la relación que teníamos con el público, ni me gusta en general el público.

Es verdad, no me gusta, por ejemplo, el poder que tiene de opinar, no me parece un derecho: me parece algo que ha poseído la gente pero no tienen ningún derecho a opinar sobre lo que hace otra persona.

Puedes decir que una obra (un cuadro, un disco…) te gusta o no, pero ir más allá…

Sí, pero ahora al público se le ha dado ese poder: es necesario que tú opines sobre todo lo que escuchas, lo que consumes… Tu opinión se ha vuelto un contenido más del arte en general. Y a mí me parece una mierda eso, no me gusta.

Quizás está muy propiciado por las redes sociales.

Sí, las redes sociales son eso, en el fondo.

A una de nosotras no le gusta TripAdvisor por eso, porque le parece que los usuarios tiran por tierra algo, sentando cátedra, y lo mismo no tienen ni idea.

La gente es eso. No hay ninguna responsabilidad en el público. Si yo digo “ojalá se muera el rey”, el próximo día en Radio 3, sé que me van… bueno, quizás no tenga tanta repercusión pero me van a caer palos. Si Pucho dice “que se muera el rey”, va a la cárcel.

O tiene que largarse de España.

O tiene que explicarlo, le van a pedir al menos explicaciones. Si un gilipollas en su casa me dice “tu madre es una guarra”, en YouTube, no puedo hacer nada. Es totalmente injusto.

No hay derecho a réplica, por decirlo de alguna manera.

Sí, puedes decirle algo por internet, pero poco más. ¿Qué responsabilidad tiene, alguien que no da la cara y que te insulta? Creo que se ha normalizado el que la gente se insulte gratuitamente cuando eso no ha pasado nunca. Tú, en la calle, no puedes insultar a nadie así, y de hecho no creo que sea gente que lo haga normalmente en su vida. Seguramente sean perfectos hijos o padres de familia que tienen algo podrido dentro y es su vía de escape. 

O sea, todo bien, que se siga haciendo, no quiero que se bloqueen los comentarios en YouTube pero sí me voy a cagar en su madre.

Si es necesario…

Claro que es necesario.

Por eso es un poco lo de ANTIFAN: esa relación con el público y con los productos que consumes, con tu vida en general. Tu opinión no es tan importante. Estoy harto de que la opinión sea lo más, sobre todo cuando no se es responsable de ella.

Con las redes sociales, se ha magnificado el poder de la opinión. No hay más que ver lo que puede ocurrir en Forocoches, que más allá del insulto se puedan llegar a organizar para “tirar” algo.

Eso ya es algo casi de cultura popular. Tienen su nicho: la gente si se quiere despollar, se mete en  Forocoches…

Como cuando mandaron unos mariachis o pizzas a las sedes de algunos partidos tras los resultados electorales.

Eso me mola.

Pero, al final, nosotros somos artistas, no políticos. Yo no soy un cargo político, entonces yo sí creo que parte de la labor, o el hecho de existir de los artistas, es dar un poco por culo y sacar las cosas que el resto no puede decir, o que no tiene un espacio para hacerlo. Entonces esa es parte de nuestra cruzada.

Tener un poco la libertad de decir lo que quieres decir sin que nadie venga a tocarte las pelotas. Y destapar a la gente que lo hace. No voy a ser condescendiente con nadie que opine mal de nosotros.

Muchas veces parece que hay que razonar con ciertas reacciones cuando lo que te gustaría es mandar a la mierda a mucha gente.

Lo de cualquier publicidad es buena… bueno, vale, bien, que sigan diciéndolo, si lo van a decir igualmente. Pero yo no quiero callarme, no tengo por qué

Si fuera un político no podría salir a decir eso, pero como no lo soy…

Retomando el tema del cambio, la evolución, respecto al anterior trabajo, ¿cómo lo valoras?

El anterior trabajo ya tenía esa filosofía. Esta idea no es de este disco, es mucho más ANTIFAN ese disco en cuanto a letras, está más claro ese manifiesto. De hecho, como solo hicimos dos conciertos, pues no tuvo mucha repercusión, pero empezábamos con un manifiesto sobre qué era ANTIFAN. 

Ese sonido sí estaba más ligado a lo que hacíamos antes, pero porque era donde yo, para componer y para escribir, me sentía más cómodo, y donde Isidro se sentía más cómodo: fue aprovechar un poco esa onda de trabajo que ya teníamos y darle este concepto.

En cuanto al cambio del sonido nuevo, fue igual, porque he entendido que tu música tiene un mensaje, que tú estés dentro de un estilo musical influye en lo que la gente va a entender de lo que tú dices. Para mí que entiendan lo que yo diga es superimportante. Es lo más importante cuando hago música. A mí me gusta escribir letras. La música me gusta, pero quiero que las letras se entiendan.

Entonces veía que ese envoltorio del trap no era el que yo quería. Me gusta toda la música urbana, es donde me he criado musicalmente, no tengo muchas más referencias. Las otras son ya de mayor. Yo me he criado en eso, he sido un rapero toda mi vida, y el trap, por ejemplo, trae mensajes que a mí no me representan. Yo sé que están, que están en la calle, y son cosas que muchos hemos vivido, pero a mí no me representan artísticamente: no me siento a gusto haciendo ese tipo de letras, o en ese tipo de estilo. No quiero que me clasifiquen dentro de eso.

Claro, es un tema que era complicado de abordar, porque alguno puede asociarte al trap, por haber sido parte de Agorazein, por las colaboraciones de C. Tangana y de Sticky M.A. en algunos temas, pero cuando lo escuchas en conjunto, no lo consideras así, no te suena en absoluto.

¿Este disco? No, no es un disco de trap.

Las etiquetas son muy puñeteras.

Quien lo etiquete de trap, es un ridículo. ¿Cómo coño lo vas a etiquetar así? No sé, es como C. Tangana cuando hace “Un veneno”: no lo puedes clasificar como trap ese tema. No pasa nada: un artista puede hacerse una bachata, un reggeaton… y luego una ópera si le la da la gana. Creo que nuestra generación ha roto ya eso de largo. Mucha gente de la música urbana está haciendo otro tipo de música.

De hecho, me surgía esa idea al hilo de “Un veneno”, que parece que la música urbana… no es que sea más permeable, pero que sí se permite el poder hacer otro tipo de géneros, canciones…

Sí. En realidad es un poco paradójico. El rap creo que siempre ha sido el género más cerrado de todos, y más en Madrid: tú eras rapper y eso era como una religión. No escuchabas otra cosa. Sólo escuchabas otras cosas si estabas muerto. Podías escuchar a The Doors, coger referencias de ese palo, pero nunca ibas a ir a un concierto de indie, ni ibas a colaborar con ello. Y más en Madrid. Es una movida cerrada, es una puta secta: había esos códigos de respeto, de yo soy el mayor, yo llevo mucho tiempo en esto… Y nosotros lo respetábamos.

En Siglo XXI nos han preguntado cuáles eran nuestras referencias musicales y yo dije que Hermanos Herméticos, la única. Filosófica y musical. Y eso es un puto grupo de Madrid de rap, míticos, que son buenísimos, pero que no los conoce nadie. Y con AGZ siempre lo hemos dicho: nuestras referencias son los grupos de Madrid.

Por eso es raro que de una cosa tan cerrada hayamos salido tantos artistas que luego somos los más abiertos: colaboramos en un montón de cosas. Sinceramente creo que hay mucho talento y mucha gente creativa, y que los moldes son… para los periodistas, para el público, para el resto no.

Las etiquetas limitan. En ocasiones es mejor escuchar lo que sea y valorar uno mismo qué te parece, a qué te suena, sin que haya algo previo.

Yo tampoco creo que este disco se pueda etiquetar en nada. Vamos, que alguien me diga a qué grupo español nos parecemos. Es un mejunje de un montón de cosas, y eso está muy guay: mezclar todas las cosas que te interesan y hacer algo. Eso es guay.

¿Y cómo surgió el fichar por Sonido Muchacho? Porque por lo que estamos hablando, parece más que os podrías haber autoeditado, para ser más independientes.

Nosotros siempre nos habíamos autoeditado, pero porque, en realidad, nadie nos ha ofrecido nada que no pudiéramos hacer nosotros, que es lo que ha pasado con todas la música urbana, y no solo  en el rap, sino también con un montón de grupos de indie o de lo que sea: se han autoeditado porque, en realidad, para lo que te ofrecen, pues ya lo hago yo, y todo lo que gane es mío. Y ya está.

Nosotros teníamos idea de… no sé si autoeditarlo o de sacarlo en YouTube sin anunciar. Nos daba igual. La movida es que nosotros teníamos una maqueta, buscamos un productor, porque lo habíamos mandado a colegas, lo típico, a ver qué les parecía, y todo el mundo decía “la polla, tiene algo, pero tenéis que hacer que suene”. Y dijimos, “vamos a hacerlo: ponemos dos talegos cada uno y nos hacemos el disco de nuestra vida“. Y ya está, ya veremos qué pasa.

Entonces estaba quedando guay y nos dijeron “mandadlo a un par de sitios“. Entre los que mencionaron, estaba Sonido Muchacho, y decíamos, “buah, no creemos que nos vaya a coger“. Es verdad que pensábamos que, si nos lo pilla alguien, que sea alguien guapo. No queríamos hacerlo con cualquiera, pero a mí me molaba: por ejemplo, La Plata me flipa, seguramente son de los tres primeros grupos de España que más me gustan, tienen un talento increíble. Y tenían cosas interesantes así que, si nos decía que sí, pues adelante.

Quedamos con Luis y con Kiko, el manager de C. Tangana y de AGZ, y nos dijo que le interesaba, que si queríamos, lo hacíamos. Nuestra única condición era hacer lo que nos diera la gana en cuanto a la música, a lo que nos dijo que perfecto: de hecho, el disco estaba terminado, así que ya lo había oído, estaba todo bien en ese sentido. Y luego, que queríamos dar bolos, que nos prometiese que íbamos a tocar, y ya está.

Todo fue bien. Y aparte, no son las condiciones de una major: es un contacto muy distinto, yo hablo directamente con Luis. Es una relación en la que nosotros nos podemos sentir a gusto.

El que también esté en el otro lado, que sea también músico, influirá, porque le hace ver las cosas de otro modo: os entiende.

Sí. A mí me hacía gracia, porque a mí Juventud Juché me flipa. Les vi hace dos, tres años, en el BBK, que tocaron primero en la ciudad y luego en el festival. Y le dije a Manu (Sticky M.A.) “si es que a mí me encanta Juventud“. Además, ya habíamos tenido relación: nos habían mandado ellos unos discos, estuvimos hablando de hacer un remix un tiempo. O sea, que muy guay la relación con él.

El single que lanzasteis justo al publicar el disco, “La última generación”, trata una especie de futuro distópico, en el que se habla sobre qué ocurriría si nosotros fuerámos esa última generación. Sin embargo, escuchando el disco en conjunto, parece que hay una cierta falta de esperanza en la humanidad y en el futuro. 

Sí, están preguntando mucho eso. No sé, creo que, en general, hay una falta de compromiso para con las generaciones futuras. No te hablo a nivel muy grande: a nivel personal, yo no me planteo traer a nadie a este mundo. Y veo que es un problema que pasa en todo el mundo, que la gente no quiere tener hijos. No quieren tener hijos: uno, porque somos unos egoístas y nadie quiere ceder un poquito de su autonomía personal y de su capacidad de desarrollarse él solo y toda esa mierda; y luego, porque no hay ningún compromiso con nada. No hay compromisos de pareja, a largo plazo, no hay compromisos hipotecarios ya, no hay nada… cada vez vivimos más al día.

De hecho, en “Arde conmigo” una de las frases es “El presente es futuro“.

Por un lado, el disco tiene mucho de eso, de vive en el día porque lo mismo mañana no pasa nada. Esa es una posición muy egoísta, es totalmente contraria a generar un futuro. 

Y luego también, estéticamente, es una imagen que siempre me ha dado vueltas en la cabeza. No sé por qué me atrae, estéticamente, plantear cómo sería una civilización después de que haya pasado algo muy tocho, que nos vuelva para atrás, volver un poco a las cavernas. O eso, plantearte qué pasa (que es posible) si de repente ésta es la última generación en la tierra, qué mierdas dejaríamos. 

No sé, creo que es una imagen bastante potente como para imaginarte cosas, y que la gente pueda darle vueltas. A mí eso me gusta, dejar cosas abiertas para que la gente juegue un poco con el mundillo que le he creado.

Conectándolo un poco con vuestro manifiesto, hay una frase que es “ahora tú eres el héroe“. Es una idea que también aparece en el disco, como una especie de reivindicación de la propia identidad, a nivel individual, de una persona que parece estar un poco al margen.

En el manifiesto en concreto era un poco un héroe irónico. Yo tengo bastante humor negro e ironía. Y creo que era una provocación, “venga, ahora tú eres el héroe“.

Como cuando le dices a alguien “venga, máquina“.

Claro, pero es que es lo que nos venden, que es que tú eres la persona más importante del mundo. La mierda de psicología esta americana, de autoayuda, “tú eres la persona más importante  en el mundo, tú puedes con todo“. No, tío. Un colega mío tiene una frase que me encanta: “la vida muchas veces te manda al pupitre“, que es como que no nos vendan que podemos hacer todo, que tenemos que hacer todo, y que somos increíbles. Porque no, porque hay gente de mierda, hay gente que no puede hacer todo lo que le gustaría en la vida, y no pasa nada: no por eso tu vida es menos válida.

Parece que ahora mismo la palabra fracaso está vetada en público.

El fracaso es una oportunidad. ¡Vete a la mierda! El fracaso es un puto fracaso y tienes derecho a estar jodido y a no tener que sentirte que puedes con el mundo siempre.

Tiene gracia que justo cuando estaba escuchando el disco una vez más, antes de la entrevista, me ha salido la noticia de un libro llamado Happycracia, que habla sobre la obligación de ser feliz, de triunfar.

Nos tienen jodidísimos con esa psicología “positivista”.

Claro, aunque sea en tono irónico, van en línea con esa otra afirmación del manifiesto de “salimos del dolor, de la fealdad y del anonimato“: aunque queramos darnos importancia en redes sociales, con las opiniones, somos una puta mierda.

Hay gente que ha tenido una vida que alucinas, que se puede contar, que tiene historias guays, que ha viajado, que su abuelo no sé qué, que tal… y nosotros no, no somos nadie. Somos la definición de no ser nadie. No hemos hecho nada que brillase en nuestra vida, ni nosotros ni nuestra familia, ni venimos de familia de artistas, ni venimos de un sitio que sea bonito, y creo que estamos en el derecho de reivindicar las cosas feas, las cosas normales y las cosas aburridas. No pasa nada.

Que es lo que hay mayoritariamente.

Exacto. La fantasía está guay, pero la fantasía se puede crear desde cualquier punto. Siempre puedes crear algo entretenido y algo artístico partiendo de cualquier punto. Yo, de verdad, no quiero ser rico, ni guapo, ni creo que le vaya a vender a la gente eso nunca. Me gusta la gente natural, la gente que, desde el punto le ha tocado en el mundo, que consiga hacer algo guay.

Es más positivo el disco de lo que parece.

Sí, de hecho, en muchas ocasiones aparece en el disco el fuego, que no deja de ser un elemento depurador.

Sí, lo del fuego eso es así. Es un concepto que de forma inconsciente me nace si escribo algo. Me gusta la palabra en general, me gusta como suena, su forma, y me parece que estéticamente tiene un concepto muy potente. Porque tiene esas dos caras: es algo negativo, porque te quema, porque destruye cosas, está muy relacionado con el infierno; y luego también es lo que nos ha hecho ser hombres, hace renacer cosas. Es un concepto que se ha utilizado durante toda la humanidad. A mí me gusta porque es una palabra que en cuanto la dices la gente se imagina lo que es: crea una imagen rápida. Es un concepto que me gusta y está por todo el disco.

Precisamente, en la de “Fuego” mencionas cuando ardió Roma, que fue justo en una de las épocas más decadentes, así que puede parecer algo hasta necesario para que vaya a mejor.

A veces hay que destruir para construir. Y además mola un montón romper cosas y volver a hacerlas, que es lo que hacemos toda la vida.

Yendo todavía más allá, el título del disco no deja de ser Puede ser una mala racha (2019): es decir, hay un posibilidad, puede ser malo, o no. En el fondo sí que hay algo de esperanza.

En realidad, yo soy muy atrevido para decir las cosas, pero al final siempre pienso que me puedo equivocar. Además soy bastante negativo en mi vida, en general: soy una persona un poco depresiva, pero con mucha energía. Tengo picos. Entonces sí que creo que, al final, incluso aunque todo se vaya a la mierda, hemos podido disfrutar algo. 

Sí, puede que sea una mala racha. También es una cosa que te repiten mucho cuando estás jodido. Se va a pasar, siempre se pasa, no pasa nada, va a llegar algo distinto después. A lo mejor no. O durante un tiempo más corto: siempre dura más la parte mala que la parte buena.

Muchas veces te parece que es que las cosas negativas se concentran en un momento dado, que se podrían repartir un poco. O simplemente, lo que ocurre es que cuando te pasa algo malo, cualquier otro problema te puede parecer mucho peor por la situación en la que te encuentras.

Una cosa que también reivindicamos es el derecho a decir cosas, a ser natural, que no todo es un concepto, no todo tiene que estar ligado a un proceso creativo. Yo dejo un montón de hilos sueltos. Sí es un disco que es bastante compacto, pero que no quiero que la gente entienda exactamente lo que yo pienso. Sólo les planteo una situación en la que a cada uno le pueda parecer una cosa, y en la que puede jugar. Yo soy muy visual, lo veo como crear una escena, como en una película, para que la gente juegue dentro. Sólo les metes dentro pero ahí hay muchas cosas: no te voy a decir cuáles quieres usar.

Pero es más agradecido, porque así no tomas al público por tonto.

Eso es. A mí me gusta ese papel como consumidor, y como creador también. Me gusta que la gente pueda relacionarse con lo que haces. Igual por eso quieren relacionarse con el artista, porque la obra es demasiado fácil. A lo mejor quieren buscar algo más.

También es una especie de cultura de ponerlo todo fácil, como esa especie de obsesión que tienen ahora los padres de sobreproteger, de evitar que los niños se hagan daño.

Tenemos poco margen para experimentar en el mundo en el que estamos. Pero no creo que sea una cuestión de miedo sino de eficiencia. O sea, la gente busca que seas lo más eficiente posible, entonces ¿para qué vas a perder el tiempo? Perder el tiempo es una de las mejores cosas que se pueden hacer en algunos momentos. Sentarte a tocarte los huevos, a que el mundo pase delante tuyo, a estar parado. El derecho a estar parado debería ser algo constitucional, ¿sabes?

Y no deja de ser curioso, porque en el siglo XIX se alababa ese concepto del dolce far niente: ahora ya no puedes estar quieto.

Eso es. No digo que tu objetivo vital sea ese, que, ojo, es muy loable la gente que lo consigue, pero lo que yo digo es el poder estar un momento al día sin hacer nada. O momentos en tu vida en los que necesitas parar, y necesitas eso, ver que el mundo sigue rodando aunque tú no tengas ese estrés. Las cosas siguen funcionando y pueden funcionar aunque tú no estés en la mierda todo el día, estresado.

Eso de estar todo el rato haciendo cosas, es una movida consumista. Es un rollo que nos han metido para que estemos todo el día gastando. Y haciendo, y produciendo, y gastando otra vez. Es una rueda en la que te metes, y no me gusta. La gente tendría que tener su momento para plantearse las cosas. A mí me han jodido mucho por eso, por no poder pararte.

Son momentos necesarios, para tomar conciencia de uno mismo. A veces, es interesante hacer “pensamiento plano”, el no pensar en nada.

Yo no puedo, eso es algo que me han robado. Y lo pienso mucho. De pequeño, yo era una persona que era capaz de concentrarme al 100% en lo que alguien me estaba diciendo, de aislarme del resto, de no oír nada más. O de leer absolutamente concentrado, y de sentirme como consciente de las cosas. Y ahora mismo no soy capaz.

Si me quedo en silencio, sigo oyendo cosas. Si me paro realmente a ver lo que siento, no puedo parar la cabeza sobre qué puedo hacer. Muchas veces me bloquea eso, el pensar en tantas cosas a la vez que tienes que hacer, o que podrías hacer. Te dices, “voy a apuntarlo todo y voy a ir empezando por una, porque si no me paralizo“.

Y eso le pasa a un montón de gente. Anda que no hay gente de ésta que te dice que está empezando un proyecto, le ves a los dos meses y te cuenta que empezó otra cosa. Al final no acabas nada porque necesitas un tiempo de pararte.

 

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