Crónica del concierto de Billie Eilish en Madrid (Wizink Center)

Por Javier Heras 0

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El descaro sin complejos y la parte más oscura del pop se fusionan en el ya icono de la Generación Z: Billie Eilish, música de una adolescente apta para mayores.

De la mano del Primavera Sound y con un único disco bajo el brazo, When We All Fall Asleep, Where Do We Go? (Interscope 2019), la angelina abarrotó el Wizink Center en su tercera actuación en nuestro país en menos de un año, tras recalar ayer en Barcelona y el pasado mes de marzo también en la ciudad condal.

Sin tener aún la mayoría de edad, es ya un referente en la moda con marcas y diseñadores llamando a la puerta (Louis Vuitton, Chanel, Balenciaga, Stela McCartney) y con artistas tan dispares como Dave Grohl, Thom Yorke o Justin Bieber que han caído a sus pies.

Y es que podríamos asegurar que Eilish es casi única. A la misma altura (o por encima incluso) de otras artistas pop contemporáneas como Rihanna, Taylor Swift, Katty Perry o más cercana a Lorde en cuanto a su precocidad. Imaginando historias propias de una novela gráfica de terror, pero otras mucho más reales retratando a la perfección sus dolencias y temores de una adolescente cansada de ser tratada como tal.

Hace poco pudimos escucharla sincerándose sobre sus depresiones, diversas patologías (padece el síndrome de Tourette y sinestesia) y la ansiedad que le ha producido ascender de manera tan vertiginosa. Quizás esa sinceridad y plasmar todo ello en sus canciones ha hecho conectar aún más con su público.

Billie Eillish es capaz de brillar y de seguir adelante gracias a ese público que no para de crecer (con millones de seguidores en redes sociales que la alzan como una de las 10 artistas más escuchadas en todo el mundo) y que no paró de corear esta noche sus canciones.

Tras un vídeo a modo intro en el que ella misma aparecía dibujada dentro de una pesadilla en las pantallas, salieron a escena Billie y sus dos escuderos (uno de ellos su hermano, también compositor y productor, Finneas O´Conell) para arrancar fuerte con ‘bad guy’ en el que un ensordecedor karaoke hacía casi imposible escuchar a la joven cantante.

El pequeño hándicap de tener los dos tobillos lesionados (uno hace poco más de un mes y otro la semana pasada en Milán) no la impidió saltar y bailar durante todo el concierto pidiendo incluso al público hacer unos “round circles” en `you should see me in a crown’ a la vez que suplicó que la entregáramos toda nuestra energía para que esos bailes no cesaran.

Con toda la actitud sobre el escenario y unas tablas impresionantes para su edad, se fueron desgranando los temas de su álbum de debut mezclándose con los múltiples sencillos publicados en su aún corta pero prolífica carrera, incluyendo la maravillosa ‘When I Was Older’ (tema inspirado en la película Roma de Alfonso Cuarón), algunas de las piezas de su EP Don´t Smile At Me (Interscope 2017) o su single de debut, ‘Ocean Eyes’, lanzado con tan solo 14 años y que fue el germen de un fenómeno viral gracias a su canal de Youtube.

Antes de ese momento tan especial para algunos de los asistentes en el que se proyectaba una imagen de la propia Billie difuminada sobre un fondo azul, una cama bajó al escenario para llevarla a ella y a su hermano hacia lo más alto mientras interpretaban ‘i love you’ con una luna de fondo en un efecto algo acaramelado si cabe.

“No puedo expresar con palabras cuanto os quiero”. El único discurso de la noche fue hacia el final en el que presentó a sus dos acompañantes, pidió disculpas una vez más por sus lesiones y dio vueltas al maravilloso momento que está viviendo. Sentada en un taburete en la pasarela montada entre escenario y el público las notas de una delicada ‘when the party`s over’ se entrelazaban con el inquietante videoclip que acompaña al single en un momento para enmarcar.

Tras ello, y sin tiempo para digerirlo, llegó la traca final con ´bury a friend’ y el bis con la reinterpretación de una ‘bad guy’ algo acortada y que nos permitieron bailar y levantarnos bajo el halo de una artista con un potencial increíble.

En su despedida, sonando ‘goodbye’ a modo outro por los altavoces, nos llegó un último susurro: Ella es la villana, es la reina que brilla en las tinieblas en ese infierno al que irán todas las chicas buenas.

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