Crónica del Madrid Salvaje 2019: Reafirmación de lo urbano

Por Roberto Meroño 0

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Éxitosa edición del Madrid Salvaje 2019, un festival que ha venido para quedarse.

Dejemos las cosas claras desde el principio, querido lector. Usted, que es asiduo a esta nuestra querida casa, sabrá que por El Enano Rabioso no solemos invertir párrafos en nada que esté muy relacionado con la música actual urbana que se hace en España, entiéndase esto como todo lo relacionado al malllamadocasisiempre trap o cualquier otro rap realizado por alguien menor de 30 años y/o que haya bebido influencias de otra cosa que no sea el rap clásico detodalavida. Caretas fuera.

Dicho esto, usted también sabrá que aquí otra cosa no pero eclécticos somos un rato. Y nos gusta un nuevo artista más que a Tangana un beef, por lo que poder presenciar de primera mano la primera edición de algo tan estimulante, a priori, como sonaba el cartel del Madrid Salvaje, se nos hacía del todo irresistible. La mitad del cartel nos sonaba a chino pero oye, a la aventura que vamos.

C. Tangana, gran reclamo del festival (foto: Ignacio Sánchez-Suárez)

The Music Republic, los organizadores del festival y flamantes nuevos organizadores del FIB, se habían esforzado en dejar claro que habían visto un nicho que cubrir con Madrid Salvaje. Que la música urbana española no estaba cubierta bajo el paraguas de ningún festival -más allá de ciertos slots y escenarios en festivales gigantes, véase Primavera Sound o BBK Live- y que había un público, mayoritariamente joven, que deseaba y quería poder asistir a un certamen así. Y la idea fue validada al agotarse los abonos de la primera edición con casi un mes de adelanto a la misma, lo cual tiene un mérito terrible.

Raro era ver entre el público a nadie que aparentaba más de tres décadas de vida. Todo eran veinteañeros con especial mención al gran porcentaje de mujeres. Menuda alegría ver tal cantidad en un festival de este tamaño, acostumbrados al campo de nabos que suelen campar por el 90% de los festivales españoles.

La organización, más allá de unas colas algo interminables en los accesos a mitad de tarde de la primera jornada, fue impecable. Un nuevo recinto, IFEMA o mejor, su parking norte, a descubierto, y con unas posibilidades tremendas que fue de lo más cómodo. Cinco escenarios para distribuir bien a la gente, solapes gestionados de forma inteligente y barras y baños funcionando como un reloj. Ninguna queja desde ese aspecto y esperamos que continúen así los próximos años, que el éxito no les lleve a meter más gente de la debida o a recortar en producción, cosa que tantas veces hemos visto.

Yendo al meollo del asunto, la música, nos gustaría destacar que todos los escenarios sonaban como debían. Cosa que parece nimia pero que en otros festivales es una cosa problemática. Aquí, no sabemos si por la ausencia de vecinos en los alrededores, el volumen fue más que correcto durante todo el fin de semana. El viernes comenzamos nuestra ruta llegando al final de Maikel Delacalle, justo mientras éste desgranaba su hit principal, “Replay”. Ni un sólo alma en el festival no se sabía la letra de pe a pa. Inmediatamente después, en el escenario contiguo apareció Rayden para dar buena cuenta de su música buenrollera -y reivindicativa a la vez- a lo largo de una hora amena que él y su banda solventaron con un notable alto, como posteriormente lo hicieron los míticos de cértamenes como Viña Rock y similares, Green Valley, que desplegaron todo su arsenal de hits reggae en el Escenario Cutty Shark. Obviamente, las más coreadas fueron “Si No Te Tengo” y “Los Sueños”, que bajo la batuta de un Ander Valverde en estado de gracia llevaron al festival a un estado de pre-éxtasis que Natos y Waor, los cabezas de cartel de esta primera jornada, se encargaron de completar. Voces roncas, rimas indomables, bases demoledoras y una escenografía como pocas en este país, los madrileños llegaron, vieron y vencieron en su propia casa como, por otra parte, ya llevan haciendo tiempo. El reconocimiento crítico tardará pero, en su caso, llegará tarde o temprano.

Lola Índigo (foto: Ignacio Sánchez-Suárez)

La ex-triunfita Lola Índigo cerró el primer día del Madrid Salvaje demostrando por qué es una de las participantes más inteligentes y que mejor se ha sabido adaptar a la vida fuera de OT. Con un pop agresivo y rodeado de un cuerpo de bailarinas de lo más competente, Índigo incluso tuvo tiempo de invitar a Don Patricio para interpretar juntos “Lola Bunny” y posteriormente un “Ya No Quiero Ná” que, como se comentó con algo de mala leche por el entorno desde donde vi el concierto, la hicieron merecedora del cartel de Rosalía de Hacendado. Cosa que, a mí a priori, me parece un elogio. Y de los buenos.

Del sábado 5 de octubre, aka la jornada final del Madrid Salvaje, nos quedamos con un C. Tangana que reafirmó su trono como rey de la música urbana de este país, metiéndose en el bolsillo al público más numeroso de todo el festival con diferencia. Sabiendo que jugaba en casa, Antón empezó arriesgando con sus últimos -y menos conocidos- hits para pasar a repasar joyas del calibre de “De Pie” o “Baile De La Lluvia”, de su fenomenal mixtape Avida Dollars. Hasta “Bien Duro” no llegó el primer karaoke multitudinario y ahí ya se vio que el espectáculo de Tangana ya está preparado para el siguiente nivel. Rodeado por Alizzz -que fue sustituido en las canciones finales por Fabianni de Agorazein- y un percusionista -el mejor de España según el propio C.Tangana- y delante de unas pantallas dobles coronadas por una especie de segundo piso/trono que permitía al bueno de Antón cantar desde una altura considerable, el show fluyó con unos visuales dignos de mención y que no tenían nada que envidiar al primer nivel de shows internacionales del mismo estilo. Destacaron también una tremenda “Guerrera”, su colaboración con Dellafuente, y nos apenamos al comprobar que “100k pasos” ya está olvidada y que la duración del concierto se quedó rácana (apenas una hora) para la expectación generada.

Del rap más canónico de Toteking poco más vamos a añadir que no se sepa. Un clásico escoltado por un Shotta cada vez más entonado y un Dj Nexxa que calentó al personal con un set comenzado con Kendrick Lamar, lo que no podemos más que alabar. El sevillano centró parte de su discurso en Lebron, su último trabajo, aunque como siempre tuvo tiempo de recordar viejas glorias como “Botines”, “Ni de ellos ni de ellas” o “1 contra 20 mc’s”. Mención especial a los cambios de bases en algunos temas como “Sube sube sube” con un sampler de “Smack my bitch up” de The Prodigy, o a los momentos donde su hermano tomó el protagonismo para regalarnos temas suyos como “Felicidad” o “Final de liga”. Reivindicativo como siempre, al pobre Errejón le debieron pitar los oídos durante momentos de su actuación, que el público coreó como merecen el sevillano y su crew.

En la hora de la cena decidimos llevarnos nuestro kebab a cuestas, huir del amigo Beret y plantarnos en Talco para bailar un “Bella Ciao” bien fuerte y aún nos dio tiempo a ver a los imberbes Dirtyporko & Crie930 en el Escenario Jagermeister. Por supuesto, nos declaramos desde ya fan de su “Modo Vacilón”.

La guinda a este este Madrid Salvaje 2019 la puso el canario Don Patricio. Conectando desde el minuto uno con las fans más jóvenes que copaban las primeras filas, Patricio ofreció un show entretenidísimo, donde no faltaron ninguno de sus clásicos (“Contando lunares”, “Enchochado de ti”), colabos con colegas como Bejo y Uge, y como no, de nuevo la unión con Lola Índigo con “Lola Bunny”. Son o no la pareja artística del momento.

Galería del Madrid Salvaje

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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