Crónica del concierto de Big Thief en Madrid (sala Joy Eslava)

Por Javier Heras 0

Esta noche hemos asistido a una de esas veladas consideradas como únicas. Un regalo que te llega al fondo del alma y que, en función de cómo te pille, te reconforta o te parte por la mitad. Por suerte, fue un regalo más próximo a la primera de esas dos sensaciones tan opuestas y ligadas a la vez.

Establecidos en Brooklyn, a pesar de estar desperdigados por medio mundo, aterrizaban en nuestro país por segunda vez tras su paso por el Primavera Sound 2019 para presentarnos su último trabajo, Two Hands (4AD 2019), y ofrecernos un recorrido por su ya extensa discografía.

Tan extensa, como para tener proyectos paralelos a la propia banda en solitario: Adrianne Lenker ha publicado hasta tres álbumes en solitario entre 2014 y 2018, y Buck Meek también tiene preparado lo que será su segundo trabajo de estudio.

Big Thief son una banda unida por grandes canciones, proyectando con ellas imágenes ruidosas y frágiles a la par. ‘Shark Smile’ comienza oscura para abrirse paso hacia la luz y arrancarnos una sonrisa mientras se vuela de la intensidad de ‘Not’ a la delicadeza de ‘Paul’.

Se comportan como una banda en el estudio, tocando en círculo e improvisando por momentos mientras prueban nuevas canciones con su público, como si este fuese su conejillo de indias personal. Se permiten incluso fallar en la ejecución como sucedió en una de esas nuevas piezas a la que algún fan les agradecía ese minuto y medio de adelanto.

Y es que sus directos son únicos. Los utilizan como ejercicios de creación sin repetición de una noche a otra. Sin posibilidad de saber que va a suceder. Y así pasa, le cantan a su vida, a la nuestra, ignorando por completo su desenlace.

Ríen, disfrutan, se miran a los ojos y se lo pasan bien sobre el escenario. Incluso en un momento tan delicado como en ‘Cattails’, el segundo sencillo de U.F.O.F (4AD 2019) que les valió una nominación a mejor LP alternativo a los Grammy 2020, mientras hacen bromas sobre el amplificador. Todo de manera natural.

Amigos en el escenario que un día salieron de la escuela musical de Berklee y decidieron montar una banda, y que ahora agradecen a su público, sus amigos y familias, estar presentes desde que debutaran con una auténtica obra maestra, Masterpiece (Saddle Creek 2016). De ese debut pudimos soñar con ‘Masterpiece’ para dejarnos llevar a través de la noche o sufriendo los golpes de ‘Real Love’ con una sorprendente tormenta de la guitarra de Adrianne.

‘Mary’ otro cuento más, recogido en Capacity (Saddle Creek 2017), ponía el punto final sin tiempo para salir y volver a entrar al escenario. Todo fue del tirón, hipnótico y cargado de sensaciones.

Son una de las bandas del momento. La nueva banda más querida en nuestro país. Les cantan a personas desconocidas con a Evelyn, Paul, Caroline, Mary, Violet… nos cantan a nosotros. 4 trabajos sin fecha de caducidad por los que merece la pena sentir y vivir ese folk americano, esas historias que tanto nos pueden llenar.

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