Julián Mayorga suma dos canciones a su último disco

Por Ana Rguez. Borrego 0

Julián Mayorga

Este lanzamiento coincide con la publicación del videoclip de la canción “Cuando tengo fiebre veo la cabeza de un leopardo magnífico”

Julián Mayorga es una experiencia en sí mismo. Su capacidad creativa se convierte en un auténtico viaje de exploración por terrenos insospechados. Por eso, fue una gran noticia cuando hace medio año publicó Cuando tengo fiebre veo la cabeza de un leopardo magnífico (Lago / Cráter, Giradiscos, 2020). Un disco difícil de clasificar, que contenía una sorpresa para aquellos que compraron el disco de forma física o digital. Dos canciones de las que podremos disfrutar a partir de hoy podremos disfrutar en las plataformas de streamings.

Se trata de “Camaradas: miremos los ojos de la cabra zen para liberarnos del capataz” y “Viva la muerte”. Dos canciones que nos descubren el particular universo de Julián Mayorga, entre surrealista y místico: la primera de ellas nos cuenta la sublevación de los jornaleros de un cafetal, dirigidos por una cabra revolucionaria que les ofrece todas las armas posibles para esta lucha; la segunda, nos descubre una terrible distopía en la que una secta de robots fascistas, adoradores de la polución no dejan de gritar ‘¡Viva la muerte! ¡Muerte a los niños!’. Dos temas que tiene guasa que salgan precisamente el día de las elecciones autonómicas de la comunidad de Madrid.

Para redondear esta experiencia, Julián Mayorga también publica el video del tema que da título al disco, “Cuando tengo fiebre veo la cabeza de un leopardo magnífico”. Una pieza audiovisual de la que él mismo habla así:

El video está hecho por Poetas menores con fotografías, usando un par de técnicas diferentes de animación cuadro a cuadro: claymation (animación con plastilina) y pixilación. Las cabezas están hechas con la técnica contraria al encogimiento de cabezas humanas o tzanza.

Nos basamos en algunas de mis pesadillas recurrentes y otras que tenía frescas. Es un sueño febril. Le doy de comer una de mis manos a una estatua de un leopardo que cobra vida y me persigue. Cuando me come descubro un mundo de hongo y planta venenosa adentro suyo. El leopardo me regurgita y bailamos felices para siempre.

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