El amor sin amor en la cúspide de Joann Sfar

Por Marcos Gendre 0

L’Amour es la última gran obra gráfica del prolífico Joann Sfar, que alcanza ya la segunda tirada en su edición española.

Si bien hace poco Fulgencio Pimentel nos regalaba la edición en castellano de Pequeño Vampir y Miguel, ahora nos deleita con una segunda edición de L’Amour, tomo que recopila capítulos como “La comunidad de los magos” y “El pueblo es un Golem”, aunque donde verdaderamente alcanza la excelencia total es “La edad en que morimos”; seguramente, el pináculo artístico de Joann Sfar, que en L’Amour subraya el porqué de su condición como pilar de la actual generación del cómic francés. Y es que el autor de El gato del rabino alcanza el equilibrio perfecto en esta comedia romántica de tintes vampirescos, humor atolondrado e imaginación de altos vuelos. Receta de muchos tenedores cocida al son de un dibujo más tenebroso que en otras ocasiones, en el cual también prima su capacidad para componer viñetas abiertas a la libertad de un autor que desprende confianza en su estilo, aquí enfocado entre viñetas cada vez más pequeñas, aumentando el dinamismo de una acción prolongada, a veces, en páginas de hasta dieciséis viñetas. Ambición máxima para un artista capaz de integrar en la atmósfera general el libertinaje sensual de Serge Gainsbourg con el expresionismo alemán cinematográfico del Nosferatu de Murnau o El Gabinete del Doctor Caligari, de Robert Wiene. Precisamente, es en esta clase de maridajes totalmente naturales donde Sfar desborda por la originalidad y autonomía de su narrativa, capaz de evocar diálogos de cine negro dentro de composiciones de chifladura irónica o cómo, al mismo tiempo, homenajea a Peter Cushing y las películas de la Hammer al son de momentos inequívocamente kafkianos. Eso sí, todo desarrollado dentro de una filosofía abocada de lleno al género de aventuras, el cual, tal que en una versión cómic de El baile de los vampiros, se hace excelsa gracias a un catálogo inolvidable de personajes.

De Aspirina al brujo Casiglia, Sfar nos atrapa en un ambiente ultra magnético, motivado por una sucesión imparable de diálogos delirantes y dibujos de belleza grácil y oscura. Rasgos centrales de una obra altamente policromática en sensaciones y resultados. Sencillamente, una obra maestra, aún por encima editada con tanto gusto y cariño que su simple contacto visual ya enamora.