Crónica del concierto de Arlo Parks en Madrid (sala La Riviera)

Por Lobo López 0

Arlo Parks venía a presentar su flamante disco de debut: Collapsed in Sunbeams, ese que le ha hecho merecedora del prestigioso Hyundai Mercury Prize 2021, la pasada noche del 30 de noviembre. El día de antes ya había estado haciendo lo propio en la sala Apolo de Barcelona, habiendo tenido que ampliar los recintos debido a la alta demanda de entradas, lo que dejaba claro que el público estaba ávido de disfrutar de su directo.

Para estos primeros conciertos en España la cantante y poetisa ha apostado por rodearse de una formación convencional, compuesta por cinco jóvenes músicos (teclados, bajo, guitarra, batería y una trompeta ocasional) que le imprimieron a las composiciones un carácter más primitivo y directo sobre el escenario, dejando de lado el carácter smooth soul del disco para sonar con mucha más energía, energía que la propia Parks se encargó de transmitir durante todo el concierto.

Desde que la banda interpretó los primeros compases “Hurt” y Arlo apareció sobre el escenario de La Riviera, decorado para la ocasión con flores y plantas que le otorgaban al espacio un aire acogedor y cercano, el público cayó rendido a sus pies, coreando cada canción y aplaudiendo cada intervención de la británica. De esta forma, los presentes se encargaron de cantar a pleno pulmón los estribillos que marcan la historia de alcoholismo y depresión que es “Hurt”.

Le siguió la genial “Green Eyes”, con su particular línea de bajo infecciosa, que te atrapa y se te mete en los huesos hasta que te hace bailar al ritmo de esos maravillosos estribillos que invitan a brillar. Una vez se marchó la trompetista del escenario, le toco el turno a aquel single que, allá por el 2018, nos descubría a una artista de voz delicada y aterciopelada, que reconoce en Sylvia Plath y Joni Mitchell como algunas de sus influencias. Tras “Green Eyes” sonó “Portra 400”, dando paso a la funky “Too Good” y esta a la coreable “Caroline”.

La velada iba pasando sin sobresaltos, con repertorio sólido, que a veces sonó monótono. Unos de los pocos momentos en que cambió el ritmo de la noche, fue cuando Arlo Parks se quedó a solas con su voz y la guitarra para interpretar “Angel’s Song”. Con “Eugene” nos introducía en otro de sus “himnos de ruptura”, como se encargó de hacernos saber ella misma y con la preciosa “Black Dog” nos terminaba de conquistar a todos los asistentes.

“Sophie” y “Super Sad Generation” sirvieron para despedirse y desaparecer del escenario antes del que sería su único bis, “Hope”, esa canción redonda que te deja su estribillo grabado a fuego y que no puedes dejar de repetir mentalmente.

Una noche corta, pero muy disfrutable, que te hace pensar en la gran proyección que puede tener esta joven artista.

Galería del concierto de Arlo Parks en Madrid

 

Fotos de Ignacio Sánchez-Suárez.