Así son las «Dog Biscuits» de Alex Graham

Por Marcos Gendre 0

Galardonado con el V PUCHI AWARD, Dog Biscuits de Alex Graham es un portento de nuestros días. Una radiografía alucinante, por su cercanía al subconsciente de las personas encerradas en deseos reprimidos.

Ya sea desde el humor sin filtros a través de la exposición total de lo que nos arrastra a la vergüenza ajena, Alex Graham ha conseguido plasmar el zeitgeist social de toda una generación. Su capacidad de síntesis para captar los pensamientos escondidos en el sótano de nuestra mente arrecia con empatía devastadora. Las rutinas de los comportamientos que dirimen nuestras circunstancias más íntimas son retratadas a través de un desfile de viñetas majestuosamente desde un dibujo de claro espíritu underground. Uno desde el que Graham se esmera por convertir la a sus personajes perrunos en lo más parecido que podemos equiparar a un reflejo en el que poder identificar nuestros sentimientos más disfrazados.

Con esta finalidad en sus propósitos, podríamos pensar que nos estamos enfrentando a unas de esas novelas gráficas sesudas, como las firmadas por el siempre sobrevalorado Craig Thompson. Nada más lejos de la realidad, Dog Biscuits es entretenimiento en estado puro, capaz de surgir de las situaciones más rutinarias, pero sobre todo de momentos que, aunque no hayamos vividos directamente, sí lo podemos asociar a los miedos y psicosis varias derivadas de la pandemia. Porque, no lo olvidemos, estamos ante otra muestra rotunda de los males que ha generado el confinamiento en nuestra forma de encarar las relaciones sociales más íntimas. Quizá algo que ya venía de lejos que y que, ahora, personajes como Hissy, Rosie y Gussy se han decidido a contar a través de la voz de Graham.

La gran extensión de esta historia serializada en Instagram es otro de los regalos aportados por Dog Biscuits. Definitivamente, una obra a recordar como una de las más relevantes de su era. De la nuestra.