Crónica del concierto de Julien Baker en Madrid (sala Shoko)

Por El Último de la Fila 0

Hay veces que artistas que pensamos que son duras y resistentes son sin embargo las más débiles y frágiles. Julien Baker se mueve en el alambre entre un interior que parece de cristal, casi a punto de romperse, sobre una fachada robusta y algo imponente a pesar de su baja estatura. Después de su parón post boygenius y pandemia mediante la norteamericana regresó el año pasado con el soberbio Little Oblivions, un trabajo donde siguió plasmando sobre el lienzo sus problemas del día a día como las relaciones, adicciones o la identidad, pero con mayor músculo instrumental, a modo de banda. Y así fue como se presentó la pasada noche del domingo en Madrid, de la mano del ciclo Sound Isidro, acompañada por cuatro músicos que dieron un plus a esas emociones desgarradas que tan bien sabe crear.

La velada se abrió con el concierto de Marta Knight, proyecto de la barcelonesa Marta Caballero, quien anticipó alguno de los temas que formarán parte de su primer álbum el cual verá la luz este próximo viernes 3 de junio, tal y como nos advirtió. Su rock de corte intimista, pero donde las guitarras languidecen ante la fuerza de su voz, fue el bálsamo perfecto para ir entrando en calor.

Las dos caras de Baker, tanto fragilidad como la robustez ya citadas, se pudieron comprobar desde que ella y su banda salieron al escenario de la sala Shoko. Momentos titubeantes como el no saber dónde tenía su guitarra en el escenario o no conectarla al ampli dieron paso a la soberbia interpretación de “Hardline”, donde la cantante llevó casi al extremo su voz. Fue un inicio de concierto más que aplaudido por una legión de seguidores que desde antes de que la sala abriera ya hacía cola. El arranque con el corte que abre Little Oblivions fue una muestra de por dónde irían los tiros en cuanto a la selección de sus canciones; y es que Julien quiso darle el peso e importancia que merecía su tercer LP, pasando levemente por Turn Out the Lights y casi olvidándose de Sprained Ankle.

Con calma fue diseccionando con precisión su cancionero, con una pose de cierta timidez que cambiaba radicalmente cuando con algo de violencia acababa golpeándose en la cabeza, como castigándose por los errores cometidos. De “Bloodshot” saltó a “Shadowboxing” y “Favor” antes de regalarnos la cálida “Relative Fiction”, reforzada gracias al acompañamiento de los cuatro músicos que la arroparon en todo momento.

Con un acento bastante cerrado, las pocas veces en las que la de Tennessee quiso comunicarse con el público tan solo los más puestos, y sus fans extranjeros, pudieron seguirle el hilo. Fue así como se produjo uno de los momentos mágicos de la noche, cuando tras quedarse sola en el escenario e interpretar “Sprained Ankle”, quiso seguir con otro de sus temas, ante el cual se quedó confusa, con problemas para recordar la letra, para lo cual usó el móvil de uno de sus seguidores que no dudó en buscarla a través de internet para que ella pudiera irla leyendo. Pasado el pequeño percance Baker dejó la guitarra para acariciar el teclado colocado al borde del escenario y regalarnos una dolorosa pero sanadora “Song in E”. 

Tras este paréntesis de soledad sobre el escenario la banda volvió a aparecer sobre las tablas ofreciendo el single “Faith Healer”. Era el inicio del fin. Julien prefirió soltar los temas que le quedaban sin hacer el teatrillo del bis típico, y así lo avisó. “Tokyo” dio paso a “Repeat”, sin duda uno de las composiciones más celebradas del último álbum de Baker. El epílogo de la noche se centró en su segundo trabajo, rescatando “Sour Breath” junto a la desgarradora “Appointments”. Con todo el público a sus pies “Ziptie” puso el punto y final, como también lo hace en el disco, a una noche mágica, de esas que se quedan guardadas en la memoria.

Galería del concierto de Julien Baker en Madrid