«Un chaval de barrio», la autobiografía de Bobby Gillespie

Por Marcos Gendre 0

Reseña de Un chaval de barrio, la autobiografía de Bobby Gillespie traducida por Ibon Errazkin y editada por Contra.

Escrito desde la experiencia propia de quien genera revoluciones, y no es un mero observador de las mismas, Un chaval de barrio es la autobiografía soñada por parte de todos los que hemos seguido la trayectoria de un ser tan esencial del pop de nuestros días como lo es Bobby Gillespie.

El propio frontman de Primal Scream es quien relata en este libro las tres primeras décadas de su vida, con cierre en el momento de apoteosis total: la gira precedente a la publicación de Screamadelica, obra que significó la entrada por la puerta acid-house en los años noventa. Y es que, en gran medida, la banda liderada por Gillespie fue la que subrayó el fin de los años ochenta, pregonado con euforia en los tabloides musicales británicos de la época.

Pero antes de llegar al momento cumbre de provocar la revolución que los Stone Roses no supieron liderar, Gillespie ya había pasado por varias vidas en muy pocos años de existencia. Tal como relatan estas electrizantes memorias, divididas en cuatro bloques, el escocés muestras sus humildes orígenes en una familia de clase trabajadora de Glasgow. Sus años de infancia en un barrio tan polémico como Springburn definieron la matriz social de un militante punk que, como todos los músicos que formaron un grupo tras la invasión de los Sex Pistols, acabó encauzando sus pulsiones vitales hacia la celebración de la militancia pop; en su caso, pasando por las filas de grupos tan emblemáticos como los art-punk Altered Images y una formación tan influyente como The Jesus & Mary Chain, con los que estuvo durante sus años de gloria creativa, en la era Psychocandy.

Ambas experiencias fueron la semilla que floreció en Primal Scream, el grupo más cool de su momento y la puerta de entrada más inspirada al híbrido dance-rock. Todo esto y mucho más es lo que cuenta el escocés bajo una mirada reflexiva, no exenta de clásica ironía british y una capacidad analítica perfectamente estructurada a través de una serie de descripciones y anécdotas sublime, ideal para entender el genoma social que remueve a Gillespie en cada uno de sus efluvios creativos. Y si aún por encima está escrito como los ángeles (acid-punk), qué más podemos pedir.