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Primavera Weekender 2022: Llévame en volandas al lugar donde nos conocimos

Por María José Bernáldez 0

Primavera Weekender

Mientras el Primavera Sound crece por todo el planeta, mantienen en noviembre en Benidorm una versión coqueta de la marca de la que cada año volvemos con la sensación de haber vivido algo irreal: el Primavera Weekender. Te contamos qué tal nos ha ido con esta su tercera edición.

El bosque de Sherwood

Llegamos el viernes por la tarde al Magic Robin Hood con la ilusión de volver a un campamento en el que reencontrarse con viejos amigos. El camino a las cabañas, la comicidad del atrezzo del propio recinto…la temporada festivalera que se asocia con el verano terminó ya hace semanas y se hace largo el camino hasta el buen tiempo: el Primavera Weekender es esa versión en pequeño que te ayuda a hacer la espera menos larga con una cercanía a los escenarios y a los artistas que ya no es fácil de encontrar. Menos público que en la primera -y sorprendente- edición y que en 2021, que marcó el primer paso de la vuelta a los festivales, con aquel pasaporte covid y aquellas pruebas de antígenos de los que parece que hayan pasado cientos de años ya.

Pero centrémonos en 2022: a priori, el cartel concentraba el viernes los nombres más jugosos pero al final, como casi siempre en estos casos, los descubrimientos del sábado equilibraron los dos días. Como viene siendo habitual ya en casi todos los festivales, el mismo día de la inauguración hubo que lamentar una baja: Pip Blom se caían del cartel por motivos de salud.

 

Nuestra aventura en el bosque de Sherwood comenzó de la mano de Amaia. Yo supongo que toda persona que lea esto habrá visto a Amaia entre una y un millón de veces desde que saliera ganadora de OT hace ya casi seis años. Pero no es mi caso. Por unas razones o por otras se me ha escapado todas las veces y ha tenido que ser en Benidorm donde me la he encontrado por fin. Recién llegada de la gira sudamericana de las otras sedes del Primavera Sound, fresquísima, divertidísima, entregadísima y todo lo que podía esperar una de su concierto, sucedió. Un silencio atronador cuando tocaba despliegue vocal, una comunión con el público como pocas veces he visto cuando tocaban las canciones más conocidas ( incluso, sola, muchos de los duetos que tiene). 

Del escenario principal nos fuimos a la arena (literal) del escenario que, cuando el resort está en temporada de verano, suele acoger justas de caballeros. Allí nos estrenamos este año con Charlotte Adigéry y Boris Popul (que pincharía solo más tarde). Todavía era bastante temprano, pero consiguieron poner a todo el mundo a bailar e incluso bajaron a bailar ellos también ( a cambio, Boris Popul subiría después al público a su mesa de mezclas). 

Primavera Weekender
Slowdive

Hubo que cambiar el chip para entrar en el mood del shoegaze de Slowdive. No era la primera vez que nos cruzábamos con ellos este año pero la diferencia con, por ejemplo, el Tomavistas, fue que el muro de sonido del que siempre hace gala, en una sala “pequeña” se hizo gigante. A oscuras y ensordeciendo, como deben ser consumidos grupos como este, será difícil de olvidar un concierto en el que se les vio bastante divertidos para la seriedad que suelen encerrar sus temas. Lo mismo les hacía la misma gracia a ellos el recinto que a nosotros.

Una de las sorpresas de la noche, del festival y del año vino después de la mano de Crack Cloud. Ya os contamos cómo surgió el grupo y era el que más corazoncitos del spotify acumulaba de mi playlist previa, pero se pasaron el juego a base de mucha actitud, frescura y ganas de tocar y pasárselo bien. Ya nos pasó aquí en 2019 que vimos a Squid en este mismo escenario y nos dejaron la cabeza loca antes de despegar como lo hicieron, quédate con su nombre porque es posible que esos vientos que meten en medio de sus temazos gamberros les lleven por el mismo camino ascendente.

A Nilufer Yanya, igual, la hemos visto crecer con los años y, aunque técnicamente roza la perfección, siempre nos queda la sensación de ser poco empática con el público. Esta vez, fue distinto. Empatizó bastante más (manteniendo la técnica, un diez siempre en esto) y dio una de las mejores versiones de sí misma, a la altura de los tremendos discos que ha editado ya.

¿Y después? Después nos fuimos al misterio misterioso de Lynks. Enfundado en un traje de animal print que no dejaba adivinar mi media de su físico real, levantó a todo el público que le devolvió el entusiasmo a sus coreografías, a sus bailarinas, a sus presentaciones locas y, particularmente, a su versión de “Pedestrian at Best” de Courtney Barnett.

Quedaba noche por delante y Triángulo de Amor Bizarro subieron, de nuevo, el volumen y la violencia. Por fin volvieron los pogos, el crowdsurfing y la diversión en general. De todas las veces que les he visto (y, creedme, han sido muchas) el ambiente en el escenario, entre el público, la elección del setlist…a mi top 3 personal. Ojalá más grupos como ellos en todos los festivales.

Primavera Weekender
TAB pidiéndonos una noche más.

Y ojalá también cierres de noches como la que ofrecieron Joy Anonymous. Si te gusta Fred Again.. llevan un rollo similar pero aportan un vocalista en directo, contagiando las ganas de pasárselo bien y arrastrándonos a todos a ver amanecer.

 

El sábado, como decíamos, parecía que el cartel quedaría un poco más deslucido. pero estábamos bastante equivocadas. Al fin y al cabo, siempre queda algo de aquel lema del ‘Expect the Unexpected’. 

Para empezar, actuación sorpresa a la hora del vermú: Casero, uno de los mejores exponentes del bedroom pop nacional se atrevía a subirse al escenario de la entrada sola ante la atenta mirada de los supervivientes de la noche anterior. Una de las tradiciones del Primavera Weekender en tan poco tiempo son estas actuaciones por sorpresa y Casero no decepcionó. 

Casero, por Sharon López.

Ya en el recinto, a primera hora, la versión vasca de los Pavement, DADABE, se abrían paso entre guitarrazos mientras fuera caía la noche. Que dio paso a un episodio a añadir a la sección de “Leyendas y Misterios” del Primavera Sound. 

Esperábamos con muchas ganas el concierto de Mykki Blanco en este Primavera Weekender, sobre todo porque poco tenía que ver el directo que le vimos en Bilbao este verano, en el BBK, con el disco que ha editado recientemente. Salió al escenario, bajó al público, tocó una canción, se subió a la barra…y desapareció. Unos 15 minutos después, el concierto se cancelaba. Siguiéndole en redes, las publicaciones que ha ido subiendo estos días sobre Salud Mental y música (de este interesantísimo artículo de The Guardian) sumado a la cancelación, también, del concierto que tenía programado para mañana martes día 22 en Madrid nos hace desearle lo mejor y una pronta recuperación. Vuelve cuando puedas y quieras, aquí te esperamos.

Así que con un poco de sabor amargo, continuamos camino con Arab Strap. Que sí, que llevan más de 25 años tocando pero para la que firma eran unos auténticos desconocidos. Ahora, mira, no podría ser más fan. Será el slowcore, será el acento escocés de su líder, Aidan Moffat ( que con su rodillera y su chuleta también desapareció del escenario, pero esta vez, porque ‘the toilet was too far away’ ), será que estaba rodeada de truefans… No esperaba demasiado y salí completamente alucinada. Lo bueno es que ahora tengo por delante una discografía extensísima que investigar.

Como también cabría investigar el fenómeno de Yeule. La “princesa del glitch” dio un concierto cybergótico que nos dejó hipnotizados. Cabe un poco de playback y una escenografía más bien sobria. No podíamos marcharnos de allí. Subiendo la intensidad en cada canción, nos tenía atrapados intentando entender lo que estábamos viendo.

A misa con Yung Lean.

En ese estado fue como llegamos a ver a Yung Lean, que tenía congregados a todos los asistentes menores de 25 años como quien espera una aparición. Y así fue, porque enfundado en una especie de sotana, como un predicador, llegó, vio y venció. No me escondo: yo no tengo edad para que me guste lo que hace y, sin embargo, me gusta. Actor sueco nacido en Bielorrusia, su música va más allá del hip-hop, del rap o del hyperpop. Transmite una tristeza y una intensidad difíciles de ver sobre un escenario y contagia a un público que lo i-do-la-tra. Un concierto espectacular, un indiscutible cabeza de cartel. 

Primavera Weekender
A cocinar con Yung Prado

 

 

 

 

 

 

Pero no era el fin del festival. Mientras el colectivo Mainline Magic Orchestra, que ya son parte del Primavera Weekender para siempre, convertía a casi todos los asistentes en partícipes de su histeria colectiva ( si yo terminé con uno de sus disfraces doy por hecho que el 90% de los allí presentes también) con pasacalles por las cabañas con músicos tocando Enter Sandman de Metallica en bucle, con uno de sus miembros – Yung Prado – haciendo tortillas al público mientras ponía techno y otro – Marcelo Pantani – organizando una clase colectiva de spinning a las 2 de la mañana (pinchando trance, qué si no), todavía quedaba algún concierto que rascar. 

 

 

Porque para mí fueron el cierre perfecto: Confidence Man han ocupado buena parte de mis kilómetros en el coche hasta llegar allí y, además de verlos disfrutar de todos los conciertos hasta que llegó el suyo, dieron una lección de extravagancia electrónica petunia con luces y colores que se quedó grabada para siempre.

 

Todos los años pedimos desde aquí al Primavera Sound que no vuelva a programar esta versión del festival para el año siguiente para no estropear el recuerdo. Nunca nos han hecho caso, obviamente. Así que, mantengamos viva la tradición. Por favor, un año más, si alguien nos lee del otro lado: que el de este año sea el último Primavera Weekender. Guiño, guiño, codazo.

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