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«Relatos, I», de J G Ballard

Por Marcos Gendre 0

J G Ballard

Pues sí, dada la dificultad para hacerse con los libros de cuentos del gran J G Ballard y que la anterior edición era un libro de unas 1500 páginas casi imposible de leer sin hacer músculo, lo que hoy tenemos aquí es todo un acontecimiento, con un plus muy especial que casi mejor no voy a desvelar.

Pero a lo que vamos. Relatos, I es una recopilación de unos cuarenta cuentos dispuestos en orden cronológico por fecha de publicación, entre los años 1956 y 1964. Seguramente, no estemos en la época más brillante de este nombre clave de la ciencia ficción, aunque los textos aquí recogidos ya están muy por encima del 99 por ciento de todo quien se haya acercado al género fantástico. No en vano, joyas como “Pista 12” y “La sonrisa de Venus” ya justifican por sí solos la adquisición de tan brillante muestra de genio. Dicho esto, también cabe subrayar la idea de que, a pesar de novelas tan fascinantes como Crash o La isla de cemento, donde más afloraba su irresistible originalidad era en las distancias cortas.

En definitiva, lo que tenemos aquí es, ni más ni menos, que el puerto de entrada perfecto al universo de un tipo a quien se puede poner a la altura de intocables en la materia como Stanislaw Lem o Philip K. Dick, aunque en el caso del autor británico estamos ante un tipo que llegó incluso más lejos que los citados. Sobre todo, en su habilidad natural para jugar con los significantes del universo fantástico dentro de un mundo de pesadilla, en el cual la obsesión por la carne y el metal fue de gran influencia en nombres imprescindibles del séptimo arte como David Cronenberg.

Con J G Ballard, hablamos del rey del presente alternativo, un alquimista de la distopía capaz de hacer aflorar los miedos más escondido con el anzuelo de la empatía por electroshock. Sin duda, un escritor cuya estela va más allá de la literatura, siendo una influencia capital en la consolidación de la idiosincrasia del post-punk original, entre otros campos en los que su huella proviene del cordón umbilical que llega hasta esto libro, sencillamente, imprescindible para neófitos o expertos a la hora de adentrarse en terreno ballardiano. Lógicamente, tras su lectura, se multiplica la ansiedad por hacernos con la segunda parte, que esperemos no tarde mucho en llegar.

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