Crónica del Cooltural Fest 2023: Almería se hace pentagrama
Por 21 agosto, 2023 14:020

El festival almeriense, que había agotado abonos, crece de forma considerable en propuesta musical, público y oferta gratuita para todo aquellos “Coolters” que han disfrutado de alguno de los más de setenta conciertos programados por Crash Music y el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería.
Un festival que se integra en la ciudad, que cuenta con un escenario diurno junto a la playa, que además es inclusivo y que programa a gran parte de las bandas nacionales más importantes de la escena musical solo puede acabar en éxito. La apuesta por llevar a cabo un concurso de bandas para fomentar la cantera y dar la oportunidad de estar presente en el festival, con la consiguiente promoción que ello implica, es también un elemento muy destacable a agradecer a los organizadores. Calor y humedad, toda la que quieran y más. Los artistas deben haber perdido varias tallas de ropa en este festival, al igual que muchos de los asistentes, pero eso es difícilmente controlable. Sí es necesario replantearse los espacios de la ubicación principal junto a la feria de Almería, ya que a todas luces se han quedado pequeños para el volumen del festival. Al igual que hubo alguna que otra queja respecto a los accesos y los transportes de ida al festival, mejoras que deben ser anotadas a futuro y que, a buen seguro, se subsanarán.
La fiesta de bienvenida permitió a todo aquel que quisiese acercarse a escuchar música, distinta en cuanto a las propuestas, pero de mucha calidad para romper el hielo. Para nosotros Chica Sobresalto (en su canción Bailando Raro se marcó un mashup de “Toro” de El Columpio Asesino y de “Berlín U5” de Zahara) y Bely Basarte fueron las grandes atracciones de este punto de inicio, ganándose ambas al público con sus distintas propuestas musicales. Mujeres al poder. Por el escenario playa han pasado también durante todos estos días multitud de propuestas heterogéneas y eclécticas. Como para nosotros había que intentar ver lo máximo posible de todo lo programado, nos quedamos con las propuestas de Luis Brea, Javiera Mena, Soledad Vélez y Las Ligas Menores, que perfectamente podrían haber estado en cualquier escenario principal del festival por su nivel musical y “tablas”. El domingo, que era el día fuerte del escenario playa, pasaron también con éxito de público Biznaga y Depresión Sonora, que congregaron a muchos asistentes que son la cantera más joven y de futuro.
En cuanto a los escenarios del recinto principal, destacar especialmente el espectacular concierto que dieron Fangoria, que sin duda recordaran todos los presentes (sean de la edad que sean). No son solo una máquina de facturar “hits”, yendo más allá con una espectacular puesta en escena, un sonido de diez, manejando los tiempos y el “glamour” de Olvido a las mil maravillas. Sin duda, el bolo del festival. Vetusta Morla volvió a ganarse a cada uno de los presentes, contando en este caso con Alice Wonder como colaboradora de excepción, a la que se le notó nerviosa y encantada con la oportunidad y, de todas las colaboraciones que han llevado a cabo la banda madrileña, para nosotros ha sido la más acertada por el nivel musical de Alice.
Dos bandas que, para este que les escribe, empiezan a parecerse como dos gotas de agua son Viva Suecia y Lori Meyers (que contaron con la colaboración de Kora, que también actuó en el festival, cuando sonó “No me merecía la pena”, cada una con su diferente trayectoria, aunque de estilo musical similar. Ambas con una propuesta musical potente, brillantes en sus letras y con dos “frontmans” que se ganan todo lo ganable. Pusieron ambos patas arriba a todos los asistentes, siendo sin duda dos de los conciertos más celebrados por el público. Amaia también se marcó un concierto magnífico, con una puesta en escena maravillosa y que, versionando “Santos que yo te pinté” de Los Planetas, nos hizo a todos quedarnos con la boca abierta con esa voz que tiene.
Los horarios, especialmente por los conciertos a altísimas horas de la madrugada, han sido también otro de los caballos de batalla del festival ya que a esa hora el nivel de asistencia baja mucho y mantener el pulso para los artistas se hace difícil. Es verdad que ante tanta propuesta es difícil cuadrar las horas, pero debería ser algo a replantearse a futuro por la organización para que el festival sea, en la medida de lo posible, una mejor experiencia para los artistas y asistentes.
