Festivales estivales: diagnóstico y futura evolución

Por Armando Rendón 0

crónica contempopranea 2023

Tras la temporada estival de Festivales, hacemos un breve diagnóstico de la situación de los distintos eventos que se han desarrollado por toda la geográfica nacional y las posibles derivadas que, tras lo sucedido, a futuro pueden producirse en el sector.

 

“Superpoblación de Festivales”, “Ningún pueblo sin su Festival”, “Las verbenas festivaleras se multiplican sin cesar”, son algunos de los titulares que se pueden ver por los medios o las redes durante la época vacacional. Carteles que mezclan lo urbano con lo cañí, lo local con lo étnico, lo indie con lo pasteloso, el rock con el shoegaze, etc. Bandas, promotores, managers, backliners, montadores, etc. se sumergen en una vorágine que los absorbe dentro de la espiral veraniega. Stress vacacional en vena.

 

Un sector que factura por encima de 500 millones de euros, con un volumen de eventos por encima de los 900 festivales, es por derecho propio un motor económico de primer orden en nuestro país y parece que no tiene visos de decrecer, aunque parece que sí de ajustarse. La afluencia de espectadores sube y sube, y se percibe que el incremento en el espectro de personas que asisten a este tipo de eventos se ha democratizado. Ya no asisten solo los “frikis” de la música, habiéndose convertido cada uno de estos festivales en un evento donde socializar y divertirse, siendo la música una justificación para ello.

 

Los efectos de la pandemia aun siguen estando muy presentes en la “psiquis” de la población. Ya no hay un mañana, todo es para ahora y cuanto más, mejor. Esto se ha puesto de manifiesto en 2022 y en 2023, donde el crecimiento de los eventos ha sido exponencial. Por parte de los protagonistas, promotores y artistas, había también que recuperar el terreno (ingresos) perdido, por lo que el esfuerzo y número de actuaciones ha sido descomunal. Las incidencias reseñables han sido escasas, mostrando el respetable un especial malestar por los precios abusivos que en determinados eventos se han cobrado.

 

Tras el diagnóstico de situación, nuestras valoraciones a futuro de la posible evolución de la industria festivalera estival son las siguiente:

  • Experiencia del Asistente: Se consolidarán y estabilizarán aquellos festivales que busquen que la experiencia de todos los que adquieran su abono sea lo más gratificante posible. En todos los aspectos: cartel, comodidad, trato, instalaciones, etc.
  • El Precio no será lo más importante: Las franjas económicas que van del festival más costoso a los más bajos no son especialmente significativas, valorando el público otros aspectos más críticos para ellos de cara a elegir una opción u otra.
  • Dos tendencias; la diversión social o el disfrute musical: Progresivamente aquellos melómanos que quieren una experiencia musical completa, donde el resto de asistentes tengan esa misma intención, se centrarán en festivales que cuiden que esto sea muy principal en la programación y en la búsqueda de bandas u ofertas musicales que satisfagan a sus potenciales “clientes”. Por otro lado, se seguirán desarrollando festivales donde el peso de la diversión para los asistentes sea lo prioritario, siendo el aspecto musical más un justificante que un objetivo en si mismo.
  • Confortabilidad de los Artistas Vs ingresos de los mismos: Entendemos que tras la necesidad provocada por el Covid, las principales bandas irán también prefiriendo aquellos festivales donde la preocupación por el sonido, el respeto de los asistentes, el entorno, el clima musical, sea lo principal. Esto no significará que renuncia a un ritmo alto de bolos, pero sí que sus preferencias a la hora de elegir/decidir irán en esa línea.
  • Rentabilidad Vs Factuación: Los promotores tras verse en la necesidad de movilizar cuanto mas ingresos mejor, han velado menos por la rentabilidad del “producto”. A futuro, entendemos que esta tendencia se invertirá y se buscará mejorar en rentabilidad de los proyectos que se acometan, hecho que potenciará la asistencia de aquellos que atraídos por la música y las propuestas de calidad (nacional e internacional) están dispuestos a pagar algo más por esa opción.
  • Nacional Vs Internacional: Cada vez se produce una mayor diferenciación entre festivales que apuestan por bandas internacionales y los que se centran exclusiva o casi exclusivamente en propuestas nacionales. Aunque no es matemático, parece que los festivales donde el factor internacional en el cartel entra en juego, son aquellos donde el público es más exigente en condiciones y busca una experiencia musical más que una de pura diversión. Ojo porque la formula de repetir continuamente la rueda de las mismas bandas nacionales como cabezas de cartel puede tener fecha de caducidad y ya llevamos unos años donde la fórmula se repite.