Crónica del concierto de Colectivo Da Silva en Madrid (sala Changó)

Por Armando Rendón 0

Colectivo Da Silva Madrid

El grupo granadino demuestra ante sus incondicionales que son una de las bandas con más presente y futuro de la escena musical nacional.

Con unos breves quince minutos de retraso, la banda comenzó el bolo que tenían programado en la Sala Changó, dependiente de la Ochoymedio. Antes que nada cabe destacar la apuesta que debemos seguir haciendo por cuidar la música en directo en salas, en espacios donde el disfrute del público y el calor que reciben los grupos es directamente proporcional al placer que se percibe. Compartir con los que quieres esas experiencias, pues encima es un plus. Con un par de discos largos bajo el brazo y con una edición recien editada en formato “Deluxe” de su “Casa Vargas”, se presentaban esta “macrobanda” de chavales compuesta por siete miembros. Teclados, doble percusión, dobles guitarras, sonido sólido y contundente a la par que divertido.

Entre el público, multitud de chavales de no más de veinticinco años, muchos estudiantes compañeros de los integrantes del grupo de los que cuatro viven en Madrid. Madrid, esa ciudad que acoge todo lo acogible y que, a pesar de sus políticos, sigue siendo ese crisol de culturas, esas manos tendidas para todo aquel que decide acercarse a ella. La banda que se hizo especialmente popular con su tema “Marina D’Or” estuvo algo más de hora y media desplegando su “buenrollismo” y poniendo de manifiesto que son muy buenos, tanto en la ejecución de sus temas en directo, en su puesta en escena y por supuesto en lo que respecta a unas letras más que maduras que ponen de manifiesto el sentir de una generación. Mención a parte hay que hacer al “outfit” de los integrantes de grupo. Camisetas de la “Juver” (Juventus de Turín), pañuelos a la cabeza al estilo de Doña Croqueta o de señoras mayores de pueblos de la profunda Andalucía, collares del Bronx, camisetas imposibles de calificar…fiesta de disfraces sobre un escenario. El CanelaParty en Madrid.

Sus fieles corearon todas y cada una de sus canciones, con pogos incluidos, llegando la explosión total a la sala al saltar al escenario, que uno ya no sabía si iba a soportar el peso de tanto protagonista, los componentes de La Plazuela (Manuel, El Indio, y Luis, El Nitro) para interpretar junto a ellos “Déjame un rato”. Graná en Madrid, arte flamenco y electrónica divertida al servicio de la música. Que La Plazuela sea hoy en día la banda de moda está más que justificado y la suma con los del Colectivo pues no podía generar más que un resultado más que positivo. Todos los sureños que nos encontrábamos en la sala nos arrancamos con nuestras “pataítas” gitanas y aquello se convirtió en una especie de tablao mezcla andaluz, mezcla cañí.

Otro de los momentos álgidos del bolo se produjo con la subida al escenario, que ya parecía el Camarote de los Hermanos Marx, de Dani Dicostas para interpretar, con un descaro de lo más agradable, junto a ellos la canción que comparten en el disco: “Nos vemos luego”.  A partir de ahí, todo en ascenso, sonando “Invítame a tu casa”, “Conoces a mi mamá”, “Que Dios bendiga el regueton” y la que, para este que les escribe, es su mejor canción “After”. El concierto llegó a su fin y todos salimos con una sonrisa más que satisfactoria de la sala, que a pesar de ser pequeña y con unos medios técnicos para tocar algo mejorables, no impidió que el concierto sonase más que bien y que el disfrute fuese pleno.

Foto: Belén López