«Diarios 1957-1982 (Munkey Diaries)» de Jane Birkin
Por 8 enero, 2024 13:500

La editorial Monstruo Bicéfalo se estrena nada más y nada menos que con los diarios que Jane Birkin escribió de los once a los treintaiséis años. Estamos en la etapa más fértil, creativamente hablando, de uno de los iconos más fascinantes del siglo XX. Su vida al lado de Serge Gainsbourg da para poder armar una de las radiografías más ricas y tormentosas que nos ha podido proporcionar jamás la narrativa en torno al arte de la transgresión sensual (y sexual).
Precisamente, uno los logros que materializa este libro es acabar con todo tipo de tópico surgido a lo largo de los años en la trayectoria vital y artística de la Birkin. Porque lo que aquí tenemos es literatura de alta costura. O lo que es lo mismo, la sensación de estar ante una escritora en la sombra, que salvaguardó su talento con la hoja en blanco para estos diarios, sencillamente, gloriosos. En cierta manera, se puede decir lo mismo de ella que John Lydon, después de leer sus memorias: alquimistas frustrados de la palabra escrita que encontraron en sus propias vivencias el motor creativo en un hecho central: mostrar al mundo una ración esplendorosa de escritos cosidos por la necesidad de extirpar los recuerdos en forma de relatos trufados de verdad, tragedia y un fondo poético que, en el caso de Birkin, se traduce en uno de los testamentos literarios más descarnados y emotivos del paso de la adolescencia a la edad adulta que servidor haya leído nunca.
Toda una muestra de talento para la que Birkin se vació completamente, pero siempre desde una forma refinada de asestar frases cargadas de tragedia, revelación o deseo, que además sirven de cámara al hombro para mostrar un viaje demoledor de ida vuelta de la Francia a la Inglaterra de los años sesenta y setenta, pero también de Japón, Estados Unidos y España, entre otras localizaciones aquí plasmadas.
Por estas páginas desfilan personajes como el cineasta Jacques Doillon o John Barry, los otros dos hombres que definen esta época de su vida, para la cual somos depositarios de una edición original, perpetrada con una delicadeza sólo al alcance de quien es consciente de la empresa que se trae entre manos. Así es por parte de Felipe Cabrerizo, que nos ha regalado el envoltorio más jugosamente posible para uno de esos libros que transcienden forma y estilo, para erigirse como lectura obligatoria para todo amante de la literatura con mayúsculas. En otras palabras, el ensayo pop más brillante que nos proporcionó el año que ya nos deja.
