«Blackwater I. La riada» de Michael McDowell
Por 7 febrero, 2024 17:230

Resulta fascinante la facilidad que tienen algunos autores a la hora de plasmar sus ideas sobre el papel. Escritores como Michael McDowell, tanto se sacaban de la manga el guion de “Bitelchus” como se erigía en principal influencia de Stephen King.
A lo largo de su trayectoria, tristemente truncada por su fallecimiento con apenas cuarenta y nueve años, nos dejó un arsenal de excusas perfectas para poder reivindicarlo siempre que haga falta. Y más con su obra magna, esta novela dividida en seis partes, conocida como “Blackwater”, y que Blackie Books comienza a publicar esta misma semana, respetando la idea que tuvo McDowell a la hora de exponerla, como si fuera un folletín por entregas. En base a esto, vamos a tener seis lanzamientos quincenales de lo que, sólo con leer la primera parte, ya podemos categorizar como obra maestra. No es para menos ante el desbordante mapa vital que McDowell despliega en esta entrega, en la que los contrastes surgidos entre los diferentes protagonistas y secundarios que conforman el reparto de la función siembran un reguero fastuoso de tramas, misterios, aura gótica rural y sagas familiares matriarcales.
No hay ni un gramo de desperdicio en tan fibrosa lectura, en la que, ante todo, destaca el estilo clásico de Michael McDowell. Se mire por dónde se mire, el Mark Twain de su era. Pero sobre todo alguien que cuenta con el don de quien entiende que las historias crecen a la par de la evolución de los personajes que las pueblan. Y tanto en el caso de la misteriosa Elinor Dammert, como en el de los miembros de la familia Caskey, no queda lugar a la duda: estamos ante un mural literario tan ambicioso como abierto a ser desarrollado hacia los lugares más insospechados de una gran ópera egipcia literaria.
Lo que se entiende como una historia que está muy por encima de lo que pueda parecer a primera vista. La misma que nos agarra en un viaje para el cual las dos semanas de espera hasta la siguiente parada, incluso, podrían parecernos eternas.
