«Cuando el viento sopla» de Raymond Briggs
Por 14 abril, 2024 8:550

Que un cómic como Cuando el viento sopla llevara sin ser reeditado en España desde 1983 añade un valor extra a la acción llevada a cabo por Blackie Books de este título, dando nueva vida a una de las expresiones artísticas más tiernas y desgarradoras que nos proporcionó el humanismo en el siglo XX. No en vano, Raymond Briggs, el autor de la también memorable “Ethel and Ernest”, hizo de esta novela gráfica una de las pruebas más contundentes de los miedos que asolaron los años ochenta, en una época, en la que tal como explica Paco Roca en el prólogo, estábamos a merced de un presidente norteamericano capaz de amenaza (y bromear, ojo) en directo sobre apretar el botón rojo. Este es sólo un ejemplo de unos años en los que surgieron cómics fundamentales de la distopía pos o pre nuclear en el noveno arte.
Ya fuera a través de “Akira” como en “Hombre”, la tensión premilenio nació una década antes de que Tricky la sellara en su incomprendido segundo LP en solitario.
Ante semejante tesitura, tuvo que ser un maestro de los libros ilustrados infantiles, ajeno a los arquetipos del cómic tradicional, quien nos regalara una muestra de genio fuera del ámbito de la ciencia ficción o el thriller futurista. Y es que “Cuando el viento sopla” conmueve desde su sencilla articulación, en torno a una pareja de ancianos que, ante la advertencia de catorce días de seguridad, se disponen a preparar su refugio nuclear para resguardarse del horror.
A través de su estética naif, el autor británico da una lección del uso del color a mano. El encadenado de viñetas es tan hermoso como emotivo. Sin duda, el polo opuesto de la amenaza a la que se enfrentan sus protagonistas desde prismas contrarios y extremos: negacionismo y devoción ciega por el gobierno.
No hay asideros hacia la superficialidad en una obra tan profunda como ausente de ambiciones metafilosóficas que puedan aguar la naturalidad con la que somos arrastrados a este refugio nuclear al lado de dos de los personajes más entrañables que nos ha proporcionado el mundo del cómic.
