Crónica del concierto de NOFX en Madrid (Wizink Center): Hasta siempre, golfos

Por El Último de la Fila 0

Las despedidas pueden ser tristes, dolorosas o toda una fiesta si se trata de NOFX. Una banda de colegas con más vitalidad que el que os escribe, y que después amagar el año pasado con no volver más a España tras tocar tres noches consecutivas en Barcelona tuvieron a bien acercarse a Madrid dentro de su prolongada gira de despedida que pondrá fin a cuatro décadas de algo más que música. Los que tuvimos la suerte de poder asistir a uno de sus shows en la capital catalana nos podíamos hacer una idea de lo que Fat Mike y sus compañeros podían ofrecer en el Wizink Center, y ciertamente no defraudaron.

Frank Turner arropado por The Sleeping Souls fueron la primera propuesta a la que llegamos. En apenas media hora y con la pista a casi a la mitad fueron capaces de captar la atención de los presentes y montar los primeros “mosh pit” presentando su recién salido del horno Undefeated. Su rock-folk sonó contundente, con un Turner tirando de carisma y ganas para aprovechar cada segundo del que dispusieron, para recordarnos, dicho sea de paso, que en otoño volverán a España de gira.

Los siguientes en salir a escena fueron otros que también pintan canas: Circle Jerks. Los de Keith Morris no dieron ni un ápice de descanso en la que para ellos era algo así como la celebración de los 40 años de Group Sex (1980), aunque el aniversario se haya ido prolongando durante los últimos años, pandemia por medio, y por el camino hayan reclutado al icónico Joey Castillo (Queens of the Stone Age entre otros) a la batería. Hardcore crudo, directo a la mandíbula y un incesante goteo de jóvenes y no tanto que iban cayendo en el foso, haciendo que los miembros de seguridad se ganaran el sueldo. No faltaron clásicos como “Live Fast Die Young”, “Beverly Hills”, “Where the Shit Hits the Fan” o “Wasted”. ¿Quién diría que los californianos están casi tocando la jubilación y no empezando como unos enérgicos chavales imberbes? Esto era el punk.

Tras el correspondiente descanso, algo más largo de lo esperado, hicieron acto de presencia de manera puntual la panda de golfos, a su aire, sin prisas, mientras sonaba el “Riff Raff” de AC/DC, con casi una treintena de fans situados a los laterales del escenario (sí, estuvo el chico de La Resistencia y su madre). Pero una vez se colgaron los instrumentos comenzó la fiesta, la celebración. “Dinosaurs will die” sirvió como pistoletazo de salida de una carrera de fondo que tuvo momentos para todos.

Sabíamos que el ritmo frenético no puede estar al 100% durante un concierto de NOFX. Debe de haber varios momentos para sus charlas y chascarrillos irónicos, por ejemplo sobre la religión (“¿en serio la gente cree en dios y no en las matemáticas?”), Green Day (“nos robaron una canción”) o intentando comparar a Estados Unidos y México con España y Portugal. Estas pausas, aún siendo marca de la casa, llegaron a restar ese “punch” en algunos momentos, aunque por el otro lado tuvieron a bien regalar momentos llenos de intensidad como cuando dijo Mike que iban a enlazar siete canciones en seis minutos (F**k The Kids (Revisited)”, “Juice Head”, “Hobophobic (Scared of Bums)”, “Monosyllabic Girl”, “I’m Telling Tim”, “Instant Crassic” y “Can’t Get the Stink Out”).

NOFX en MadridEn esta primera parte no faltaron clásicos como “Leave it alone”, cuando apenas estaba desperezándose el grupo, “Eat the meek” o la jubilosa “All Outta Angst”. Mike y sobre todo Eric Melvin no pararon de moverse, saltar y demostrar actitud. Esta no era una gira cualquiera, era su despedida. La duda: ¿tocarían realmente las 40 canciones que han ido prometiendo durante toda la gira? Pues no, como ocurriera hace un año, pero tampoco fue plan de volverse quisquillosos. Mejor disfrutar de un “We Called It America” por aquí, una siempre acertada “It’s My Job to Keep Punk Rock Elite” o la coreada “Les Champs-Élysées”. Porque venir a un concierto de NOFX debe ser eso, el gozo por encima de la exigencia. Y qué gozo da zambullirse en “The Brews” y “Linoleum”. Lluvia de minis.

Llegados a ese punto tocó un descanso, demasiado largo, que El Hefe venía anticipando durante parte del bolo con sus insistentes ganas de mear. Un último aliento, el último trago al mini antes de un último pogo, del fin, de la despedida. Cayeron entre otras “The Separation of Church and Skate” (según dijo Fat Mike, su canción favorita), el hit “Don ‘t Call Me White” y la mítica e interminable “The Decline” como último clavo en el ataúd. ¿Habrá resurrección? Al menos el buen sabor de boca de su última fiesta en España nunca nos lo quitará nadie.

Galería del concierto de NOFX en Madrid