Crónica Taylor Swift (29/05/24): Always rooting for the anti-hero.
Por 30 mayo, 2024 10:421

Un golpe de suerte puso las entradas en mi mano para ver a Taylor Swift en el Estadio Santiago Bernabéu, en su primera actuación en España, ayer miércoles 29 de mayo. Un golpe de mala suerte global evitó que pudiera verla la primera vez que tuve las entradas: para el Nos Alive de 2020. Ella era cabeza de cartel ( ahí y en el Mad Cool, tuve que explicar a varios amigos por qué era cabeza de cartel, hice varias playlists ilustrativas) pero pasaron cositas aquel año y puf! se esfumó aquella oportunidad.
Desde entonces, parte de la historia de la música se ha desarrollado ante nuestros ojos. Ella misma lo cuenta, cuando presenta la era de Folklore/Evermore: escribió las canciones con la incertidumbre de saber si algún día las tocaría en un concierto, si los conciertos serían algo que seguirían existiendo en el futuro.
Yo escuché aquellos discos preguntándome lo mismo, pero cambiando tocar por escuchar.
Pero anoche pasó. Eso y un millón de otras pequeñas cosas que cupieron en 3h y 20 minutos que se hicieron cortísimas.

La adolescente que un día fuimos nos acompaña siempre, queramos o no. En una noche como esta sale a la luz, ilusionada, sororizada, nerviosa. Van con ella las adolescentes de ahora, que le recuerdan su edad, pero la aceptan como a una más. Voy con una amiga de mi edad, con su hija de 14 años y con la hija de unos amigos que me he agenciado y que me trata como a una igual.
Queda poco por decir sobre todo lo que rodea a este concierto. Lo básico es: The Era’s Tour recorre cada era (cada disco) de Taylor Swift como un paseo por la memoria. Cada vida que has vivido representada por un color, por un conjunto de canciones, por una manera de vestir.
Si tu algoritmo de redes sociales está tan sugestionado como el mío, quizá te hayas encontrado desde las últimas semanas miles de vídeos de cómo pegar lentejuelas a unas botas, como hacer trenzas de raíz, setecientos millones de llevar una serpiente y, por supuesto, la intrahistoria de cada una de las canciones.
Si has encendido la televisión, te lo has cruzado también. La parte más clickbaitera del asunto: el dinero gastado, la leyenda del Tena Lady, las molestias a los vecinos.
Pero lo que pasa dentro es mucho más importante: un despliegue de sonido, de luz, de espectáculo. Tanto de la mujer que está cantando como de las personas que, durante más de tres horas, se desgañitan y desgranan, letra a letra, la historia de su vida. De sus vidas.
Porque lo que Taylor Swift consigue es que sientas que todo aquello que te pasa, que te ha pasado, que te pasará, aquello a lo que han querido restar importancia, tenga la relevancia que merece.
Rodeada de adolescentes ruidosas, nerviosas, que intercambian pulseras a las que han dedicado tiempo (y dinero, claro), que elogian cada decisión de tu outfit, cada detalle de maquillaje, que se elgran juntas cuando suena la canción favorita de la de al lado, no puedes evitar pensar en cada hater y en cada persona que probablemente, se habrá reído de todo esto.

Y, sobre el escenario, una Taylor pletórica, asada del calor en una tórrida tarde de mayo con el techo del Santiago Bernabéu cerrado sobre nuestras cabezas para que, primero, no te dé el sol directamente y, segundo, el espectáculo de luces del que formas parte, con tu pulsera de colores interactiva, luzca en todo su esplendor.
Ha traído a sus amigas, tú has traído a las tuyas. Te sabes los personajes de ‘Betty’ y ahí están las tres niñas (hijas de Blake Lively y Ryan Reynolds) que les dan nombre, viendo el concierto contigo. 
¿De qué Era es tu outfit? El mío, lo dicho, Folklore/Evermore, la opción más fácil compartiendo maleta para seguir el camino con el Primavera Sound desde aquí. Toca todas, desde la más näive ( avistamos una pedida de matrimonio mientras sonaba Love Story), a la más macarra (gracias, Kanye, supongo). Tiene una parte del set completamente orquestrada para un disco de 31 canciones que ha editado hace un par de semanas y de las que, por supuesto, nos sabemos también las canciones. Regala su sombrero, como está estipulado, a una niña pequeña cuando canta ‘22’. A pesar de que parte de las sorpresas ya son conocidas, en directo emocionan igual. En el set acústico recuerda que no pisa españa desde la Speak Now Era (2011) y guitarra en mano, toca Sparks Fly, I Look in People’s Windows, I Can Fix Him y, en un memento de histeria colectiva, se abre la trampilla al lado del piano mientras canta Snow on the Beach: la gente canta por Lana del Rey y Taylor para un momento para bromear: ‘No, sorry, guys’.
Porque tú te lo estás pasando bien. Pero ella se lo está pasando en grande. Debe de ser una movida tener que salir cada día a hacer todo esto, una y otra vez, durante casi 3 horas y media. Revivir letra a letra tus peores momentos. Pero también los mejores. Y ella se lo pasa en grande. Interacciona con todos, los músicos (flanqueando el escenario, a ambos lados, dos bandas completas, sonando perfectas), los y las bailarinas (a los que habla fuera de micro, con los que se entiende a la perfección, a los que deja su momento de gloria apartándose del foco), con las cámaras (cada gesto, cada caída de ojos, cada mueca, todo medido, perfectamente actuado, creíble a pesar de todo) y con cada persona y cada sector del público, de principio a fin.

Empezamos por Lover, terminamos con Midnights. Un setlist completísimo, pero corto a pesar de todo, cuando te las has escuchado todas durante años en tu casa, en el coche, con cada ruptura, con cada momento que necesitaba banda sonora. En un estallido de fuego y color, habiendo pasado por todos los estados de ánimo posibles, habiendo hecho temblar el suelo con Shake it Off, con We are never ever getting back together, arrancando lágrimas con Lavender Haze y Willow, con una ensordecedora ovación de casi 5 minutos de duración después de Champagne Problems al piano, llegan Bejeweled y Karma, dos de las friendship bracelets más cotizadas, dos canciones para terminar arriba, brillando y recogiendo lo sembrado. No hagáis caso a los haters, haced caso a las adolescentes: Taylor Swift nos ha regalado la noche de música y espectáculo que merecemos y necesitamos, únete a nuestra causa, apoya a la anti-heroína,
