Álex Ruiz está de vuelta con su proyecto Sienna. Hace apenas un mes vio la luz su tercer trabajo TRANCE (Emerge, 2024) donde el artista valenciano da un salto evolutivo en su sonido, adentrándose en las texturas electrónicas, con su sello identitario, y dando un poco de lado la fuerza de las guitarras que habían estado más presentes en sus dos primeros discos.
A caballo entre su gira por salas y la que se le viene encima en distintos festivales de nuestra geografía como el FIB, Low o Granada Sound entre otros, le tiramos la caña a Álex para ver en qué momento vital lo encontramos.
Entrevista a Sienna
¿Cómo ha ido la acogida tras la publicación de TRANCE el pasado 10 de Mayo?
La acogida ha sido muy bonita. Llevaba meses lanzando singles porque me interesaba mucho que mi público fuera interiorizando este nuevo discurso y esta nueva etapa de experimentación y, justo cuando salió el disco, fue una liberación absoluta. Fue como si las piezas de un puzzle encajaran por fin y todo se ensamblara. Llevo tocando este disco desde marzo que empecé el TOUR TRANCE y la gente ha respondido increíble. Siempre busco esa bidireccionalidad entre público y artista y creo que ambos nos identificamos con este mensaje y lírica.
Tras dos LPs con un tono más pop rock clásico (sonido de guitarras) en Trance los sonidos tienen un marcado acento electrónico, muy del rollo de Alizzz. ¿Una evolución a explorar nuevos camino?
La verdad que ha sido de una forma muy espontánea. Para mí la música funciona un poco como las personas. No somos los mismos que hace un año y ni siquiera que hace un día. Estamos en constante cambio. Hubiera sido un error vestir TRANCE con los mismos elementos con los que vestí mis LPs anteriores. Qué sentido tiene vestir un discurso tan distinto de la misma forma que lo hiciste en el pasado. Hubiera sido desvirtuar todo el mensaje de esta nueva etapa. Evidentemente, hay un denominador común en todos mis trabajos y hemos intentando que eso quedara intacto. Con coherencia y equilibrio, puedes virar hasta el punto más radical. No somos una sola cosa ni la etiqueta que nos ponen. La música está viva.
“Lo importante en un artista es que tenga control y entendimiento de lo que firma y de todas las aristas que forman parte de un proyecto”
¿Qué influencias has tenido a la hora de realizar el disco? ¿Has tenido algún disco/artista presente durante el proceso de gestación/grabación que haya influido en algo?
A mí siempre me han flipado artistas que con pocos elementos construyen algo enorme. Y por el contrario, también me interesan las producciones que tienen mucha densidad sonora pero muy bien elegida. En esta etapa, he estado escuchando mucho a Lola Young, Men I Trust, Spill Tab, El Zar, Isla de Caras…
A la hora de trabajar en estos temas, ¿el proceso de composición ha sido diferente a anteriores? ¿Todo nace de ti y luego se lo trasladas a la banda?
Desde fuera mi proyecto puede parecer un concepto de banda y, aunque siempre he apostado por ese punto de grupo, de gira, de enriquecimiento profesional y personal, el proyecto empezó cuando decidí coger una guitarra y comenzar a componer en mi habitación. Por tanto, los procesos siempre han sido: composición y traslado de esos temas a los productores con los que esté trabajando en ese momento. En TRANCE he trabajado con Álex Moreno y Pablo Fergus que han sido fundamentales en la construcción de este trabajo. Hemos remado en la misma dirección y creo que se ha creado una simbiosis muy bonita en este álbum.
Tras la escucha del disco se percibe claramente un extraordinario cuidado por todos los detalles, tanto sonoros como de presentación.
Sí, hemos querido cuidar muchísimo ese minimalismo. Pocos elementos pero que funcionaran perfectamente. Encontrar, al final, el traje ideal para cada tema o por lo menos, aproximarse al máximo a lo que estaba en nuestra cabeza. Esto también lo he querido extrapolar a los visuales de cada tema que cuentan con una narrativa ligada entre ellos y forman parte de un todo.
“Pienso que habría que regular de una forma más inteligente el marco jurídico y legal en el que nos engloban a los músicos”
Ahora todo se mide en escuchas, número de seguidores en redes…¿Es un tema que te preocupa mucho? ¿Se puede vivir a espaldas de estas tendencias? Por otro lado, “Esto no es el cielo” está cerca del medio millón de reproducciones.
Es un tema complejo. Aunque quieras no contaminarte, es inevitable no caer en comparaciones o en las expectativas o frustraciones de ver los números. Intento no estar muy pendiente de eso y gestionarlo desde el sosiego. Siempre he pensado que el trabajo y crear tu comunidad con la que conectes y conecten hace que todo vaya creciendo poco a poco. Ser honesto contigo y con lo que haces.
¿Cómo ves la industria musical para artistas como tú y las salas más independientes?
Soy un defensor del tejido cultural de salas. Sí que es verdad que cada vez parece que está más difícil poder salir a tocar tus canciones porque es un riesgo económico bastante elevado. Pienso que habría que regular de una forma más inteligente el marco jurídico y legal en el que nos engloban a los músicos y poner algo más de facilidades que nos permitan poder desarrollar nuestro trabajo sin tantísimas trabas y obstáculos. Creo que para un artista es muy importante forjarse en salas y, por supuesto, si llegan los festivales, aprovechar ese punto de visibilidad para seguir convirtiendo gente a su fandom y poco a poco ir creando esa comunidad de la que te hablaba. Es una industria compleja y, a veces, muy frustrante. Tienes que tener el foco y la dirección muy claros y nunca perder ese punto de mejora constante.
Sabiendo lo que sabes tras tres discos y bastantes años de carrera, ¿te arrepientes de algo o cambiarías algo de lo hecho?
Creo que los “errores” que he podido cometer me han ayudado a entender todo este sistema y a mejorar. Sí que es verdad que, tal vez, me hubiera estudiado mejor ciertos contratos cuando empecé porque me hubiera ahorrado algún disgusto. De todos modos, lo que te decía, eso sirve para que no te vuelva a ocurrir. Lo importante en un artista es que tenga control y entendimiento de lo que firma y de todas las aristas que forman parte de un proyecto. Entender, estudiar y prestar atención… A veces, desgraciadamente, no solo es hacer canciones.
Has hecho la puesto de largo ya en Valencia, seguro que la acogida en “casa” ha sido muy buena ¿no es así?
Fue precioso. Hubo muchísima energía y el público cantó absolutamente todas, tanto las nuevas como las de trabajos anteriores. En general, toda la gira está yendo muy bien y estamos superfelices de haber podido llevar nuestro directo a todas esas ciudades. Y ahora la gira de festivales y después de verano, lanzamos la segunda parte del tour de salas.
El pasado 30 de mayo te subiste al escenario de una sala importante como Teatro Barceló de Madrid. ¿Sentiste algo de vértigo?
Creo que lo que vivimos en el Teatro Barceló me lo voy a llevar para siempre. Fue un auténtico sueño. El público estaba entregadísimo y esa energía era contagiosa. Ver la sala llena y haber podido estrenar TRANCE en Madrid en el Barceló fue precioso.
Siguiendo con el tema de los directos, ¿qué tal la experiencia de Girando por salas? ¿Cómo valoras este tipo de iniciativa?
Lo valoro muy positivamente porque GPS te permite ir a ciudades en la que, en otras circunstancias, hubiera sido más difícil poder llevar nuestro directo. Nos ha dado la oportunidad de extender aún más esta gira y de tener ese impulso económico para seguir tocando y llevar nuestro show a muchísimos más lugares.
Para este verano tienes 2 fechas en festivales levantinos como el FIB y el Low. ¿Tienen algo de especial?
Sí, y ya no solo porque será en mi tierra. El LOW fue uno de los primeros festivales que confió en mi música allá por 2018 y es muy especial poder volver este año y con este nuevo trabajo. El FIB también va a ser una fantasía. También nos podréis ver en Planeta Sound, Galaxy Sound, Granada Sound, Tibi Fest… etc
¿Algún sitio donde tengas ganas de tocar que aun no lo hayas hecho?
Me fliparía poder hacer una Riviera o tocar en el BBK u O Son do Camiño.
Foto de portada por Charlie Requeni.

