Mad Cool ha cerrado hace poco más de 24 horas su edición de este 2024. Una edición donde las sensaciones son totalmente opuestas a las dejadas el año pasado. El balance de este año ha sido positivo. Lo que se podía solucionar (principalmente el tema de los baños) se ha solucionado. Tengo la sensación que el transporte ha sido algo más fluido. El número de asistentes ha sido menor que el año pasado, o al menos lo parecía. Había sensación de más espacio y en ningún momento cuando tocaba un cabeza de cartel (Dua Lipa, Pearl Jam, Måneskin, The Killers) se llegó al nivel de agobio del años pasado con Red Hot Chilli Peppers.
Lo de los conciertos a las 17:30 o 18:00 no creo que sean la mejor idea por los horarios laborales de los asistentes (los que no estén de vacaciones) y por el soberano calor de Madrid en julio, pero supongo que eso viene marcado por la relativamente temprana hora de cierre del festival (las 02:00h) que se debe a una normativa municipal, así que es algo difícil de resolver. En cualquier caso, me quito el sombrero por los que fueron a los primeros conciertos de cada tarde.
En resumen, la segunda edición en este recinto ha supuesto una mejora clara con respecto al año anterior. En años venideros comprobaremos si aún hay espacio para evolucionar.
Martes 9 – Prólogo
Empezamos nuestra andadura con un aperitivo: el paso de Nothing But Thieves por la sala la Riviera, dentro del marco de conciertos Vibra Mahou. El hecho de que en la jornada del miércoles los de Essex solaparan con Garbage me animó a acercarme a verlos en sala. Pensaba que coincidiendo con la segunda mitad de la semifinal de la Eurocopa, que jugaba España, y considerando que tocaban al día siguiente en el festival, no habría demasiada gente en la sala. Obviamente está infravalorando al sólido núcleo de fans que se han forjado el grupo a lo largo de estos años. La Riviera, con una entrada más que respetable y con una buena cantidad de seguidores coreando las canciones en las primeras filas, no presentaba para nada mal aspecto. La banda estuvo bien, muy sólida, con su frontman Conor Mason muy comunicativo e incluso un poco payaso. Especialmente aplaudidos sus clásicos “Is Everybody Going crazy?” y “Amsterdam”, además de un “Sorry” muy coreado. De las canciones nuevas me gustó especialmente “City Haunts” con su extraño falsete. Un concierto muy solvente que sirvió como aperitivo para lo que se venía después.
Miércoles 10
Bajo el calor habitual del julio madrileño, la caminata desde el metro al recinto resultó ser más larga de lo que recordaba el año pasado. Pude notar las primeras diferencias en el Espacio Mad Cool, llamado ahora Recinto Iberdrola Music. Hay cinco zonas de baños, cerca de las esquinas. Hay tres escenarios, dos de ellos grandes y uno mediano. Además hay tres carpas, una muy grande (The Loop) y otras dos más pequeñas.
El primer plato fuerte de la tarde era Janelle Monáe. Increíble la presencia escénica de esta mujer, que nos hizo olvidar las altas temperaturas y nos sumergió en su particular mundo de fantasía y libertad de expresión. No faltaron cambios de vestuarios y una cierta actitud provocativa. Ella es actriz también, no lo olvidemos, y domina el escenario como pocos. Lo mejor, la recta final del concierto, con homenaje a Prince y después a Michael Jackson (ese moonwalk) en “Make me Feel”, y con su hit “Tightrope” para terminar.

Salieron Garbage pasadas las ocho de la tarde, pero todavía con un sol de justicia que jugaría en contra de la banda, especialmente de su cantante Shirley Manson. Empezaron con dos canciones de “No Gods no Masters”, su último largo hasta la fecha, pero no fue hasta “Stupid Girl” cuando la gente se metió de lleno en la actuación. Cayeron varios hits de los dos primeros álbumes, los que todos recordamos, pero vimos con el estado físico de Shirley se iba deteriorando de manera acelerada a causa del calor. Su atuendo, un collage de diferentes prendas, tampoco ayudaba. No perdía su sentido del humor, y se justificó de que tenía un doble hándicap con el calor, al ser escocesa y gótica (en ese momento aprovechó para presentar “I´m Only Happy when it Rains”). Shirley pasó las últimas canciones con una bolsa térmica en la cabeza, aparentemente llena de hielos. Se despidieron con “Push It”, que la cantante terminó tumabada en el suelo. Casi agradecimos que el show terminara, preocupados por que a Shirley le diera un síncope.
El concierto de Dua Lipa fue digno de las mejores divas del pop. La cantante dio un concierto directo y dinámico, que hizo las delicias de sus fans. Presentando su reciente “Radical Optimism”, su actuación fue un pelotazo disco, con músicos en un segundo plano pero con un nutrido grupo de bailarines que no dejaron un momento de respiro. Se echó de menos un poco más de interacción con el público, pero quizás esta sucesión de hits llena pistas no la necesitaba.

Cuando uno se acerca a ver a The Smashing Pumpkins a estas alturas de la película, no sabe qué esperar. Yo, que fui fan declarado de la banda, y de eso algo queda todavía, salí bastante contento de la experiencia. Eso no quita que hubiera cosas que hacen levantar la ceja. Por ejemplo, ver que la teclista Katie Cole no dispone de un teclado, y se dedica a merodear por la parte de atrás del escenario haciendo coros. O percatarme de Jeff Schroeder, después de 16 años ha dejado la banda, y hay otra energética guitarrista en su lugar (en realidad, Schroeder dejó la banda en octubre de 2023, así que solo fue una sorpresa por mi ignorancia). La extraña versión de “Zoo Station” de U2 también sorprende, no sé si para bien. Pero en líneas generales, ellos están bien. Billy Corgan canta igual (de bien, de mal) que siempre, James Iha parece cómodo en su papel y Jimmy Chamberlain sigue siendo una fuera de la naturaleza tras la batería. Además, Billy y James se dirigieron al público en varias ocasiones, siendo bastante majos. Si añadimos que tocaron algunas de mis canciones favoritas de toda la vida (“Today”, “Cherub Rock”, “Ava Adore”, “Tonight, Tonight”, “Bullets with Butterfly Wings”), la sensación fue sobresaliente. No sé si fue un gran concierto, pero a mí me encantó.
Jueves 11 de Julio
El espectáculo de Michael Kiwanuka es mágico, pero queda deslucido por lo incómodo de la hora. El sol en las pantallas dificulta el visionado, con esas historias de tinte social que se proyectan en ellas. Afortunadamente, Kiwanuka cuenta con una estupenda banda y uno se puede recrear en la maestría y compenetración que ellos demuestran. Las canciones son estupendas, y Michael se centra especialmente en las de su último disco homónimo “KIWANUKA” (ya hace casi cinco años de su lanzamiento, por cierto) Pero para terminar el bis echa mano de sus dos clásicos: “Love & Hate” y “Cold Little Heart”. Deseando ver este show en sala.

El concierto de Keane fue en cierto modo una sorpresa. No sabría decir por qué nunca me tomé esta banda demasiado en serio, pero a veces el tiempo te da perspectiva. Me encontré un concierto muy serio, con una fanbase encantada y sí, con temas notables. E incluso alguno memorable. “This is the Last Time” nos transportaba a otro tiempo, quizás mejor ¿De verdad se me humedecieron los ojos con “Everybody´s Changing”? No, siempre lo negaré. O quizás era el viento, que comenzaba a hacer su inesperada aparición.
Llegaba otro de los platos fuertes del festival. Con un poco de retraso salieron Pearl Jam como una exhalación, empezando fuerte con “Lukin”, “Corduroy” y “Why Go”. Pero es que después continuaba con esa maravillosa pieza acústica de título larguísmo (“Elderly Woman Behind the Counter in a Small Town”) y “Given to Fly”. En este punto uno piensa que esta banda no tiene ningún tema que no guste, pero claro, hay que hacerle concesiones al nuevo disco. Y siendo Dark Matter un disco bastante aceptable, esas canciones no son lo mismo. Sin embargo hay que aceptar que los singles de adelanto “Running” y el homónimo “Dark Matter” encajan muy bien en el repertorio de los de Seattle.
Casi desde el principio del concierto, el viento hizo de las suyas. Por un lado se agradecía un poco de brisa, pero en lo relativo al sonido, especialmente si no estabas cerca, era matador. Las guitarras a veces sonaban fuerte y otras veces tenías que intuirlas. Sonido de ida y vuelta. Una pena que esto tuviera que pasar precisamente con esta banda, quizás la más esperada de todo el festival. Pero dejando problemas técnicos aparte, Pearl Jam lo siguen teniendo. Y Eddie Vedder es probablemente uno de los frontman más simpáticos del mundo del rock. Tenía folios y folios escritos en español, y nos fue presentando temas y también a sus compañeros de banda. Amigos, más bien. Porque la amistad parecía ser el tema central del concierto. También saludó a Javier Bardem, a Miguel Ríos, a su hija y a la banda Motxila 21, que habían tocado antes esa tarde.
Mike McCready cada vez es más guitar hero, lo que contrasta con el perfil bajo de sus otros miembros, especialmente del otro guitarrista, Stone Gossard. Que es una persona que se nota que disfruta, pero que sospecho que disfrutaría más tocando ante 20 personas. Después de retirarse tocaron un bis compuesto por “Better Man” (dedicada a su amigo Miguel Ríos, nada menos), “Do the Evolution”, la imprescindible “Alive”, “Rockin´in a Free World” de su padrino Neil Young y “Yellow Ledbetter”. Broche de oro para una actuación antológica.

Después de semejante descarga de adrenalina quizás no estábamos preparados para ver a Greta Van Fleet, con escaso minutos de separación. Estábamos todavía asimilando lo vivido en el escenario principal cuando ya estaban sonando las primeras notas de “The Falling Sky”. Yo los había visto recientemente, el diciembre pasado, así que me pilló menos de sorpresa, pero la verdad es que esta banda es un mastodonte en directo. Todos en su show es excesivo, desde la voz de Josh Kizska hasta la guitarra de su gemelo Jake, sus atuendos y la forma de extender sus temas. Extenderlos tanto que creo que a veces rompen en ritmo del concierto…pero es que ellos son así. Portan el espíritu del rock de estadios de otro tiempo, de una manera cada vez más natural. A mí ya no me parecen una réplica de Led Zeppelin, sino más bien como los heraldos de otra época de hacer música. Época que, por otro lado, a algunos nos encanta.
Algo me pasa con Greta Van Fleet, y es que creo que ellos son más grandes que sus canciones. O que estás no están todavía a la altura de sus intérpretes. Cierto, me encantan “Meeting the Master” y “Heat Above”, y “Black Smoke Rising” siempre me produce un cosquilleo especial, pero creo que lo mejor de estos chicos está aún por llegar. Espero no equivocarme.
Viernes 12
Una de las jornadas más extrañas a las que he asistido en un festival, en la que carecía de un plan definido. Me acerqué por primera vez al escenario Orange, donde pude ver el final de Alvvays, que sonaron muy bien. También vi parte del concierto de Unknown Mortal Orchestra, que me pareció mucho más rockero de lo que esperaba, con esa forma tan bluesera y psicodélica de tocar la guitarra de su líder Ruban Nielson, además de su particular voz. Fue algo como lo de Kiwanuka el día anterior, pero mucho más crudo y simplificado.

Sí que vi la actuación completa de Sleaford Mods, y puede que no fuera el mejor plan. Vaya por delante que me encanta la música del dúo, pero creo que el directo queda un poco deslucido. Andrew Fearn se limita a apretar el botón de play y bailar (saltar) en la parte de atrás del escenario. Jason Williamson, por otro lado, está bastante activo. Canta y rapea con su estilo particular, gesticulando de manera extravagante, y dedicando caras al público. Se pasó gran parte de la actuación imitando el cacareo de una gallina, lo cual resultaba divertido…al principio. Ni rastro de visuales, con los que nos quedó una actuación minimalista (dichos visuales probablemente no se hubieran visto bien a causa del sol, en cualquier caso). En los momentos que sonaba una voz femenina en riguroso playback (“Force 10 from Navarone”, “Nudge It”) era aún más desconcertante, con un tipo pegando saltos y otro haciendo equilibrios con botellas de agua. Me gustan mucho sus canciones, pero esto no es lo que yo entiendo por un concierto.
Al otro lado del espectro estarían Black Pumas. La reputación de la banda ha crecido exponencialmente en estos últimos años y, después de la cancelación de última hora en el Mad Cool 2022, había ganas de verlos. Y la banda de algún modo lo sabía, porque salió a por todas. El vocalista Eric Burton, con voz portentosa y la presencia escénica de los grandes frontmen, nos guiaba a través de ese viaje de rock, funk y psicodelia. Abrieron con la incontestable “Fire”, de su primer álbum, y alternaron durante todo el concierto las canciones de su disco debut con las del más reciente “Chronicles of a Diamond”.

Sin embargo, no pude ver el concierto entero porque sentía gran curiosidad por la propuesta de Tom Morello. Llegué con el concierto empezado y me encontré una banda engrasada, con un guitarrista que alternaba con Morello las tareas vocales. Lamentablemente no llegué a ver el excelso nuevo single “Soldier in the Army of Love”, pero pude ver una buena parte del concierto, incluyendo un medley de Rage Against the Machine, versiones de “Kick out the Jams” de MC5 (con Thomas Raggi, de Måneskin ) y “The Ghost of Tom Joad” de Springsteen, una emotiva “Like a Stone” de Audioslave y un final de fiesta en que el hijo adolescente de Tom, Roman Morello, se unía a la banda para tocar “Killing in the Name”, sin voz pero con el público coreándola. Me comentan que el chaval había salido también al principio de la actuación. En un momento dado, Tom Morello organizó un mosh pit solo para mujeres, para que todas se sintieran seguras, según sus palabras. No sé si fue acertado o excesivo pero ahí quedó la anécdota para el recuerdo. Un concierto de rock con gran carga política, pero quizás de lo que se acordarán los asistentes es del karaoke de RATM.
Un rato después vi una parte de la actuación de Sum 41. Siempre me parecieron una versión pobre de Green Day o incluso de Blink 182, pero a juzgar por el número de camisetas que vi de la banda y lo entregado del público, creo que tienen una fiel legión de seguidores. Si añadimos que esta parece ser su gira de despedida, la ocasión parecía ser especial. Sum 41 entregaron un show potente y creo que es lo que los fans esperaban. Bien por ellos.
Volvían Måneskin a España para encabezar esta tercera jornada del festival. Aunque el tercer día fue el que registró menos asistencia, casi todo el mundo se congregó para ver a los italianos. Con el carismático Damiano David al frente, la banda se apropia de la situación empezando fuerte con “Don´t Wanna Sleep” y “Gossip”, seguida de la eurovisiva “Zitti e Buoni”. Damiano se dirigía al público en un español bastante aceptable, pero cuando se complicaba pasaba al inglés. Los otros tres miembros no es que interactúen mucho con los asistentes, pero se desviven con sus respectivos instrumentos y eso, amigos, es mucho. Un concierto potente y espectacular, en cuanto a sentido del espectáculo.

Y un poco en la otra punta estarían The Breeders, para las que probablemente lo único importante son las canciones. Las hermanas Deal capitanean una nave que lleva mucho tiempo en travesía. Basando su concierto en sus dos primeros (y lejanos) discos, fueron desgranando los temas con cariño y dedicación. El hecho de que allí estuvieramos cuatro gatos ( Måneskin aún están tocando) y que Kim y Kelly Deal hablasen al público y entre ellas de una manera tan cercana nos daba una sensación de concierto íntimo impropia de un festival de este tamaño. Los momentos álgidos fueron “Safari”, la eterna “Cannonball” y claro, “Gigantic”, la versión de The Pixies, la otra banda de Kim Deal. Leyendas del indie rock, ojalá sepamos valorar lo que hemos visto.
Sábado 13
Mientras Avril Lavigne comenzaba su show en el escenario grande, nosotros nos preparábamos para uno de los secretos mejor guardados del festival. Los californianos Lord Huron tocaban por primera vez en España, y los que llevábamos años esperando una oportunidad para verlos estábamos de suerte. Con el sol de cara y con una escasa afluencia de gente (recordemos, la Skater Queen estaba tocando en el escenario principal, como bien recordaba el sonido que se colaba entre canciones), la banda salió recibiendo una gran ovación.

Empezaron fuerte Lord Huron con la magnífica “Meet me in the Woods”, para muchos la primera canción que conocimos de la banda. Pronto quedó claro que el concierto iba a ser especial, porque iban cayendo un temazo tras otro: “Dead´s man Hand”, “Ends of the Earth”… en directo sonaban todavía mejor. El cantante Ben Schneider se dirigió al público solo una vez, hablando de lo contentos que estaban de tocar en españa y lo sorprendente que era que hubiera gente interesada en su música tan lejos de casa. Nos dijo que sensaciones querían transmitir, y que en sus conciertos podíamos reír, llorar y bailar. Y que no quería hablar más porque el tiempo era limitado y querían tocar muchas canciones. Siguieron tocando temas de sus cuatro discos, con una puesta en escena ciertamente cinematográfica, con sus trajes, el sombrero de cowboy de su cantante y con esa cabina telefónica que servía como micrófono distorsionado en mitad del escenario. Precioso momento cuando la teclista Misty Boyce salió al frente a cantar “I Lied” con Ben. Y dejaron lo más esperado para casi al final, con la balada “The Night we Meet”, popularizada por la serie Por Trece Razones, regalándonos un momento inolvidable.
Después de uno de los conciertos más disfrutables en los que he estado recientemente, y quizás buscando los contrastes, visité el escenario The Loop donde 2manydjs estaban desplegando su show. Tuve la sensación de que la carpa estaba demasiado llena, que el aire acondicionado estaba demasiado fuerte y que no estaba en el estado mental para quedarme allí. Así que salí en busca del siguiente concierto.
Había escuchado antes a Bring Me the Horizon, pero no estaba preparado para semejante despliegue. Si al escucharlos suenan como una banda de nu-metal, en directo son mucho más, especialmente por el amplísimo rango vocal de su cantante Oliver Skyes. Bienvenidos sean esos gruñidos de metal extremo para darle color al asunto. Además, el escenario no deja indiferente a nadie, pareciendo una catedral diseñada por el creador de Alien. Musicalmente me parecieron muy fuertes, con un setlist muy homogéneo.
Intentamos coger sitio para The Killers pero la cosa no estaba fácil. Clarísimos cabezas de cartel de este día, y para algunos de todo el fin de semana, la gente quería participar de la ceremonia que estábamos a punto de vivir. Abrió la banda con “My Own´s Soul Warning” y continuaron con “Enterlude” y “When you were Young”, del recordado “Sam´s Town”. La gente se entregó enseguida y Brandon Flowers, con un look muy Las Vegas, se nos presentó en español como “nuestro anfitrión esta noche”. Me sorprendió no ver a Dave Keuning ni a Mark Stoermer, pero ya habían advertido que ellos estarían entrando y saliendo de la banda. Quien si estaba era Ronnie Vanucci, repartiendo carisma desde su posición en la batería, que solo dejó durante una canción. Se recordará el momento en que sacaron a un chico del público para tocar la batería en “For Reasons Unknown”. Bastante bien, por cierto. De hecho, él lo solicitaba con un cartel, y llevaba sus baquetas. Podría ser así de espontáneo pero, ¿de verdad no la ensayó antes con la banda?
Siguieron The Killers con su repertorio de hits. “Runaways” y “Read my Mind” parecen hechas para festivales de este tipo. La banda se retiró del escenario, pero sabíamos que no iba a quedar ahí. Volveron para tocar “The Man” y los ya clásicos “Human” y “Mr Brightside”, con el consiguiente delirio entre el público. Personalmente era la primera vez que veía a The Killers y es notable como un concierto suyo se parece a la idea que tenía preconcebida. Es un gran espectáculo de consumo festivalero. Pero entre otras cosas me llamó la atención un dato: tocaron una canción nueva, llamada “boy” de su reciente recopilatorio, pero ninguna del último álbum que sacaron en 2021, “Pressure Machine” ¿No estarán muy orgullosos de él? ¿O piensan que las canciones no encajan en su setlist?
En cualquier caso, decidimos dar por terminado el festival. De camino a la salida escuchamos a The Kooks defiendo su propuesta, pero nos dimos cuenta que no había ganas ni fuerzas para otro concierto. La resaca de The Killers era real.
Galería del Mad Cool 2024












