«X-Statix» de Peter Milligan y Mike Allred

Por Marcos Gendre 0

X-Statix

En muy contadas ocasiones, es complicado medir el verdadero nivel de transgresión de un cómic respecto al frente estilístico del que procede. Casos como el “Estela plateada” de Dan Slott y Mike Allred es un ejemplo demoledor de cómo romper con los imperativos estéticos y argumentales que rigen hoy en día en Marvel; en este caso, ofreciendo un acto creativo que supera cualquier clase de posible acusación posmodernista para convertirse en un acto único. En este caso, reinventando el clásico contexto pop sesentero de dicha obra, que el propio Allred retoma en “X-statix”, muestra ejemplar de cómo romper con todo y empezar de nuevo. O al menos eso es lo que pensó el genial Peter Milligan a la hora de reinventar un universo tan condicionado como el de los mutantes. En este caso, partiendo de una reconcepción que tiene más que ver con la idea de cómo, por ejemplo, Garth Ennis ideó “The Boys” o de cómo Alan Moore expresó la gran pregunta: ¿quién vigila a los vigilantes?

En este nuevo comienzo, Fuerza-X renace bajo los inconfundibles códigos estéticos de Allred, que se compenetra como anillo al dedo en los guiones de un Milligan que se siente con la libertad suficiente para dotar de significados renovados a nuestra percepción del superhéroe, pero sobre todo del mutante famoso, expuesto como si se tratara de una gran estrella pop.

En esta recopilación ómnibus, “X-statix” prosigue su revolución del medio a través de poco más de 700 páginas y 30 cómic recopilados en una edición modélica, en la que Panini vuelve a mantener el formato y tamaño original de las páginas. El disfrute es total y más con el grado de absurdo surrealista que subyace dentro de un guion que consigue equilibrar humor negrísimo y el tono aventurero necesario para armar un tour de forcé memorable. El mismo tras el que Milligan nos adentra en un crisol de seres tan desestructurados emocionalmente como entrañables desde el otro lado de la empatía.

Se mire por donde se mire, un festín donde somos llevados de la mano al epicentro de una historia de historias total y absolutamente desbordante.