¿Has estado alguna vez en una clase de spinning? Ir a un show de Jersey puede compararse. Los hermanos Amiard no han inventado la pólvora, pero la efectividad de su propuesta es tal que fácilmente uno cae rendido.
Su música, con unos bpm altísimos, incita al movimiento, al desfase, lo que unido a su cercano espectáculo en el cual contaron con un set montado casi en medio de la pista de la sala But, hizo que el show fuera de los más sudorosos y frenéticos que uno recuerda. Apenas hubo tiempo para el respiro, el trago de agua o secarse el sudor (alguno que otro fue con toalla desde su casa sabiendo a lo que iba), aquello fue un éxtasis colectivo difícilmente explicable, de veras. Solo baile desenfrenado y una sensación de vitalidad y alegría difícilmente comparable.
Y no, no fue una sesión que fuera poco a poco creciendo en intensidad, Carl y Renaud no entienden de eso. No encontraremos en su corto repertorio canciones que sirvan como toma de contacto o para el respiro. Lo suyo es ir al grano y así lo demostraron. Podría tirar de memoria para decir que tocaron casi todo el material que han publicado desde hace tres años, que no se dejaron nada, pero qué más da. Dieron en el clavo, me hicieron desconectar del espídico mundo de trabajo y conciliación familiar, y ahora me tienen buscando nuevas fechas por Europa para intentar verlos de nuevo. Si eso no es un enganche que venga dios y lo veo.
Galería del concierto de Jersey en Madrid








